Por Jane Leer

encuentros no todos los pajaritos

En las oficinas del BID en Nicaragua estamos ocupados preparando el cuarto taller de la iniciativa No todos los pajaritos son amarillos, que tendrá lugar este jueves, 26 de septiembre.

No todos los pajaritos son amarillos es una serie de talleres, llamados encuentros, diseñados para promover aprendizajes y diálogos exhaustivos y multisectoriales sobre desarrollo infantil temprano (DIT) en Nicaragua. Hasta aquí, más de 300 maestros de preescolar, educadores comunitarios, trabajadores sociales, responsables de programas, académicos y formuladores de políticas nicaragüenses han participado en los encuentros, que se realizan cada dos meses. La iniciativa brinda a un amplio y diverso grupo de participantes una oportunidad única para aprender, de destacados expertos de la región, en los campos de psicología, neurociencia, educación y salud relacionados con el DIT. Cada encuentro incluye un componente teórico (cómo se desarrollan los niños) y uno práctico (cómo promover de mejor modo la salud, el bienestar y el aprendizaje infantiles). Además, No todos los pajaritos son amarillos provee un apoyo permanente en materia de desarrollo curricular y evaluación, y de estrategias de monitoreo al Ministerio de la Familia de Nicaragua, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) y a varias ONG nicaragüenses que trabajan directamente con la niñez.

Pero, ¿por qué la iniciativa se llama No todos los pajaritos son amarillos? El nombre se inspiró en un estudio, de título similar, sobre los establecimientos preescolares en México, que argumenta en favor de programas de DIT holísticos que promuevan el aprendizaje activo a través de la exploración, autonomía, individualidad y pertinencia cultural. En otras palabras, programas que no esperan que los niños coloreen los pajaritos solo del color que “se supone que son” (amarillos). El nombre de No todos los pajaritos son amarillos expresa, por ende, el marco conceptual mediante el cual la iniciativa procura fomentar el desarrollo infantil temprano tanto en términos de cómo pensamos sobre la niñez y el mejor modo de impulsar su desarrollo y, desde la perspectiva de una política, de cómo diseñamos y evaluamos los programas de DIT.

Es fundamental para cada encuentro el hecho de que los niños son individuos que participan activamente en su propio desarrollo, desde el día en que nacen (incluso desde antes). En palabras de María Victoria Peralta, una experta chilena en educación infantil que expuso en el primer encuentro, los niños “nacen para ser y para aprender”. Incluso los niños más pequeños son individuos conscientes, curiosos por naturaleza y capaces de aprender. Asimismo, el desarrollo infantil es un proceso activo y fluido, único para cada individuo, en cuyo interior los niños crecen constantemente y a través de sus interacciones con su entorno y las personas que están en él. El desarrollo no es un acontecimiento aislado que “le sucede” a los niños una vez que llegan a determinada edad.

La iniciativa aspira a proporcionar a los nicaragüenses involucrados en el DIT a todos los niveles –desde los trabajadores de salud comunitaria hasta los formuladores de políticas– una firme comprensión de cómo estos conceptos de desarrollo infantil deberían constituir la base fundamental de la pedagogía del DIT. En este sentido, los expositores y participantes han definido los siguientes principios pedagógicos:

  • El currículo de DIT debe ser apropiado para la edad y reflejar las capacidades y necesidades de cada grupo de edad.
  • El material cubierto debe ser pertinente y corresponder tanto a las necesidades específicas cuanto a las características de la comunidad local. Por ejemplo, se deben priorizar los cuentos, canciones, juegos y el arte nacionales por sobre los productos comerciales.
  • Las prácticas en el aula o en los programas deben estar guiadas por principios pedagógicos modernos:
    • Priorizar el bienestar infantil
    • Promover relaciones saludables con los demás
    • Estimular el aprendizaje proactivo y la individualidad
    • Aprovechar cada oportunidad como una posibilidad de aprender (la hora del baño y de la comida, por ejemplo, son oportunidades de aprendizaje)
    • Las iniciativas de DIT deben estar orientadas por la familia y la comunidad. Las familias son las primeras y más importantes “educadoras” en la vida de un niño y, en virtud de ello, los programas de educación infantil temprana serán exitosos solo si sirven de red de apoyo a las familias.

Ahora bien, hablando en términos más generales, ¿qué significa todo esto para una política de DIT?

Si bien es importante fijar estándares para asegurar la calidad de los programas de DIT –como la relación apropiada niño/cuidador y la mínima frecuencia y duración de las visitas al hogar y el cuidado en los centros– no existe un programa de desarrollo infantil “talla única” (no todos los pajaritos son amarillos). Más específicamente, así como los programas de DIT deben ser pertinentes respecto de las necesidades de los niños y el contexto local, elementos como el currículo o los métodos de comunicación utilizados para promover las prácticas parentales deben basarse en una comprensión profunda del contexto local.

Aún más, las políticas de DIT son relativamente nuevas en gran parte del mundo y si se aspira a que sean sustentables, los gobiernos necesitan comprometer recursos para estos programas. Esto requiere que se apropien de las políticas. Así como un currículo de DIT debe hacer un uso apropiado de los recursos locales, las políticas de DIT serán más efectivas si fortalecen y articulan los programas de educación y las estructuras de salud y bienestar familiar existentes, a fin de ampliar el acceso a servicios de calidad para los niños y sus familias.

Finalmente, así como el desarrollo infantil es, en sí mismo, un proceso fluido influenciado por muchos factores, las evaluaciones de los programas de DIT deben ser continuas y exhaustivas. Formuladores de políticas, educadores e investigadores, están todavía determinando las mejores maneras de implementar estos programas. Por tanto, distintos modelos de programas de DIT deben ser evaluados y monitoreados mediante métodos cuantitativos y cualitativos.

Permanezcan atentos a los informes de los encuentros planificados para septiembre y noviembre y a los planes para 2014. Mientras tanto, el material presentado en los tres primeros encuentros puede ser descargado aquí.

Jane Leer trabaja como consultora en la oficina del Banco Internamericano de Desarrollo (BID) en Washington, DC donde apoya proyectos de primera infancia y juventud

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