Después de trabajar por algún tiempo, desde los bancos de desarrollo, en temas relacionados con la educación, la salud, y la reducción de la pobreza, es a la vez un desafío y un privilegio contribuir al trabajo que lidera la División de Protección Social y Salud del BID en el área del desarrollo infantil temprano. Este blog que inauguramos hoy busca abrir una ventana a través de la cual profundizar el diálogo y reflexionar en forma conjunta e interactiva sobre este tema. Les invitamos a revisarlo con frecuencia, a alimentarlo con sus experiencias, comentarios y sugerencias y a recomendarlo a sus amigos, colegas y conocidos.

Una de las preguntas que surge con frecuencia cuando algún amigo o conocido se interesa por mi trabajo es: ¿por qué abordar los temas del desarrollo infantil temprano desde el espacio de la protección social y la salud? Así lo veo yo:

  1. La mayoría de los niños de nuestra región, en particular los niños pobres, experimentan su primer contacto con el Estado por medio del sistema de salud. O al menos, los estados se encuentran avanzando activamente para que así sea, con inversiones en salud materno-infantil. Por lo tanto, ese primer contacto entre los padres, sus hijos pequeños y el Estado brinda una oportunidad única para identificar a los más vulnerables y apoyarlos.
  2. En años recientes, más y más voces en la región, al hablar de protección social, abordan el tema con un enfoque de ciclo de vida, que pone en el centro de la ecuación a las familias. En consecuencia, corresponde a los sistemas de protección social asegurar que las familias pobres establezcan los fundamentos adecuados para el desarrollo de sus miembros más jóvenes.
  3. Médicos, sicólogos, nutricionistas han documentado que, durante los primeros años de vida, todos los niños requieren de un conjunto de intervenciones que atiendan diferentes dimensiones de su bienestar. Algunas de ellas son el cuidado de la salud antes y después del nacimiento, la lactancia materna y la buena nutrición complementaria, la estimulación, el afecto y la calidad de las interacciones entre los niños y los adultos que los rodean. El conjunto de estos factores y el que cada una de estas intervenciones ocurra a su debido tiempo sientan sólidas bases. Por cuanto la provisión de estos distintos tipos de servicios suele ubicarse en diferentes instituciones de gobierno, la coordinación entre sectores adquiere una importancia fundamental cuando se habla del desarrollo infantil. Si a esto se añade el que las ventanas de tiempo para actuar durante los primeros años de vida son pequeñas y el tiempo pasa rápido, aumenta la complejidad de la tarea de hacer buena política pública en el sector.
  4. En la práctica, los programas y servicios de desarrollo infantil que atienden a los niños más chicos han sido competencia de organismos que se consideran actores claves en los sistemas de protección social, como los ministerios de bienestar o desarrollo social o institutos de la niñez y la familia (ChCC, ICBF, INFA, MIMDES, SEDESOL, por nombrar unos pocos). En la región, es común que los ministerios de educación intervengan en la provisión de servicios de educación inicial únicamente a partir de los niveles pre-escolar y primario.
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