Uno de cada cinco hogares alquila su vivienda en America Latina y el Caribe. Esto representa más de 30 millones de familias en la región. Este modelo en los últimos años ha crecido en la mayoría de países  a pesar de que las políticas públicas promueven la vivienda nueva en propiedad.  Adicionalmente, la proporción de hogares que alquila su vivienda es mayor en áreas urbanas y sobre todo en las principales ciudades llegando a representar hasta el 40% en algunos casos.  Esto es de especial importancia en una región donde la población urbanizada llega hoy al 82% y se estima que crecerá al 90% en 2050.

¿Cuáles son las ventajas que hacen que el alquiler sea tan relevante,
aun en una región dónde comúnmente se piensa que la gente aspira a tener
casa propia y dónde pagar arriendo es regalar el dinero
 ?

FLEXIBILIDAD
La vivienda en alquiler es la mejor alternativa para los grupos poblacionales que necesitan o quieren mayor movilidad, por cuanto los costos de transacción asociados a cambiar el lugar de residencia son significativamente menores. Por esto, la vivienda en renta disminuye el riesgo financiero y prevalece en algunos de los grupos de población más dinámicos en nuestros países, como los jóvenes, los hogares unipersonales, los divorciados y los adultos mayores.

CALIDAD
La vivienda en renta presenta mejores condiciones de infraestructura y materiales constructivos que la vivienda en propiedad informal y condiciones similares a las de la vivienda formal incluso para los quintiles de ingreso más bajo. Esto implica que la vivienda en alquiler puede ser una alternativa eficiente y costo-efectiva para resolver los problemas de déficit cuantitativo y cualitativo que actualmente afectan al 37% de los hogares en la región. 

LOCALIZACIÓN
La vivienda en renta tiende a concentrarse en las áreas más centrales, densas y consolidadas de las ciudades. Esto sugiere que una política de alquiler articulada a herramientas adecuadas de planeación y ordenamiento territorial contribuye a mitigar el crecimiento periférico de baja densidad y evitar la segregación que este causa , generando ciudades más accesibles y compactas.

Por eso para muchos hogares alquilar es, entonces, una cuestión de preferencias pues aun cuando podrían adquirir una vivienda propia prefieren las ventajas de arrendar. De hecho, en algunos países de la región la tenencia en renta aumenta con el ingreso de los hogares; en otros, el alquiler está concentrado en los segmentos medios de la demanda. Todo esto sugiere que complementar las políticas de vivienda con alternativas de alquiler para aquellos hogares que no pueden o no quieren ejercer la opción de ser propietarios, puede:

Ayudar a satisfacer mejor las preferencias de la demanda,
crear mayor movilidad residencial y laboral.

Las características de la oferta en la región representa varias oportunidades. Por un lado, la oferta de vivienda de alquiler es diversa, privada y de pequeña escala – siendo la mayoría representada por propietarios individuales que comparten la misma extracción social que sus inquilinos. Esto implica que un mayor dinamismo en el sector puede no solo aumentar la oferta sino también ayudar a los propietario-arrendadores a mejorar sus ingresos.

El mercado –sobre todo el formal– es limitado por regulaciones, asimetrías de información y altos costos de transacción, lo que implica que con cambios relativamente sencillos, como disminuir los tiempos de reposesión o crear un sistema de garantías de alquiler, la oferta efectiva podría expandirse. Esto crea incentivos para que al menos una parte del considerable stock de vivienda vacía en la región, que en algunos casos llega al 20% del total, pueda entrar a formar parte del mercado y mitigar la carencia de vivienda de buena calidad y bien localizada.

III Foro Latinoamericano y del Caribe de Vivienda y Hábitat. Foto por Michael Donovan. BID

El alquiler es una modalidad de vivienda que ha sido de gran interés en el III Foro Latinoamericano y del Caribe de Vivienda y Hábitat, en Santo Domingo. de Dónde el tema central viró alrededor de la vivienda en el centro de la Nueva Agenda Urbana. Esto muestra que poco a poco se empezado a revaluar el paradigma de que el derecho de la vivienda significa ofrecer una vivienda nueva en propiedad a todos los hogares y se comienza a entender el alquiler como un complemento necesario para la política de vivienda.