Las ciudades se expresan y nos hablan de distintas maneras. A través de su patrimonio histórico, por ejemplo, nos revelan las huellas de su biografía colectiva, de su historia. También hablan a través de su vegetación y de sus espacios verdes, aspecto con el cual nos ilustran sus vínculos con la naturaleza y la geografía. Asimismo, las ciudades nos muestran su estilo en patrones estéticos y repeticiones urbanísticas, pero también nos confiesan, con sus discontinuidades visuales, sus cicatrices, fracturas y contrates internos. En fin, las ciudades emiten múltiples mensajes, pero hablan y se comunican, fundamentalmente, a través de su gente.

El parentesco sonoro entre ciudad y ciudadanos nos ahorra la arqueología etimológica: se trata de dos conceptos visible y estrechamente unidos. De allí que mejorar las ciudades no signifique únicamente mejorar el escenario en el que transcurre la vida de sus habitantes. Mejorar las ciudades alienta una mejor calidad de vida y potencia el pleno ejercicio de la ciudadanía, el estar juntos, el convivir. Por el contrario, ciudades abandonadas y/o entornos metropolitanos desarrollándose sin un horizonte o planificación, degradan los vínculos interpersonales que se tejen en la vida citadina e interfieren el ejercicio de los derechos constitutivos de la ciudadanía.

En este sentido, uno de los caminos—no siempre transitado— para conocer el estado de una ciudad, sus problemas y sus perspectivas de desarrollo es consultando la voz ciudadana. Si bien ciertos datos “objetivos” sobre calidad de vida constituyen valiosos y necesarios insumos para formular diagnósticos y apalancar acciones (tales como el nivel de escolaridad, nivel de empleo, acceso a servicios de saneamiento y agua potable, entre otros), no resulta menos relevante retratar las percepciones, sentimientos y evaluaciones de la propia población en relación a su marco vital.

Frente a tales desafíos, la promoción e incorporación de encuestas formuladas por la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) a la hora de diagnosticar el presente y pensar el futuro de las ciudades presenta una doble utilidad: se constituyen tanto en encuestas para los ciudadanos, como en encuestas para las ciudades. A partir de encuestas realizadas entre 2011 y 2014 en 30 ciudades de la región, más de 36.000 latinoamericanos han aportado sus puntos de vista y experiencias en relación a una vasta cantidad de temas: seguridad, inequidad, salud, transporte, entre otros temas consultados.

 Xela 2Quetzaltenango, Guatemala es una de las 30 ciudades representadas en esta publicación

Encuestas para los ciudadanos

Puestas en práctica desde la perspectiva promovida por ICES, las encuestas actúan como mecanismos concretos de empoderamiento ciudadano, es decir, como medio que promueve una mayor participación efectiva de la comunidad en procesos y toma de decisiones concernientes al destino colectivo. Este tipo de encuestas permiten la expresión de opiniones silenciosas y favorecen su incorporación en la elaboración de políticas públicas locales. De esta manera, no solamente se adquieren insumos sistemáticos para la gestión, sino que también se logra consolidar un procedimiento que reafirma la conciencia colectiva de las ciudades.

Desde Ibarómetro lideramos constantemente distintos tipos de estudios de opinión pública. Sin embargo, las encuestas que forman parte de la implementación del Programa ICES tienen una particularidad: además de aportar elementos orientadores para la gestión, son concebidas como instrumentos concretos de participación ciudadana. Habiendo participado del proceso de exposición y difusión de los resultados de alguna de estas encuestas, fuimos testigos del interés que despiertan en los diferentes actores públicos de cada ciudad. Más que “tasa de rechazo” o “No sabe/No contesta”, encontramos ciudadanos con puntos de vista y ganas de expresarlos.

Encuestas para las ciudades

El Programa ICES estudia y acompaña ciudades que emergen, ciudades que cambian y crecen. Crecer implica abandonar la “calma bucólica” y enfrentar nuevos desafíos, cada vez más complejos. Asimismo, las ciudadanías emergentes también exhiben novedades: las encuestas revelan que los ciudadanos son cada vez más exigentes y tienen grandes expectativas sobre los gobiernos locales. En este sentido, los estudios de opinión pública representan insumos necesarios en la gobernanza local, tanto para mejorar el diseño de las políticas públicas, como para diagnosticar su impacto.

En este escenario, la publicación de Voces emergentes. Percepciones sobre la calidad de vida urbana en América Latina y el Caribe consolida esta segunda utilidad de las encuestas—como instrumentos para la gestión de ciudades en crecimiento—llevándolas a una escala regional y haciendo posible una mirada panorámica. La publicación no solamente le da voz a las demandas ciudadanas, sino que también las interpreta y analiza, convirtiéndolas en brújulas para las políticas públicas.

Como desafío hacia adelante, surge la necesidad de convertir las encuestas en sistemas de monitoreo ciudadano, ya que una consulta aislada en el tiempo no resuelve la necesidad de conocer en profundidad y de manera diacrónica los desafíos a la calidad de la vida urbana. Por otra parte, las ciudades que forman parte del Programa ICES encaran una serie de acciones a partir de los distintos diagnósticos cuyo impacto resulta central conocer para ir detectando avances, retrocesos y aspectos pendientes. Conocer las demandas ciudadanas es un paso fundamental para generar soluciones eficaces.

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Ignacio Ramírez es el Director de Ibarómetro, una consultora de Opinión Pública e Investigación de Mercado. Sociólogo de Universidad de Buenos Aires, DEA en Cultura, comunicación y política de la Universidad Complutense de Madrid. Coordinador del Posgrado de Opinión Pública de Flacso. Ha dictado clases en distintas universidades argentinas y del exterior: Universidad de San Andrés, UBA, Universidad de San Pablo de Tucumán y Universidad de la República (Uruguay). Publica regularmente en medios periodísticos y académicos. Síguelo en Twitter @nachoram