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En el BID nos fijamos la compleja meta de lograr un consenso sobre qué implica la infraestructura sostenible, pero también de convertir esta idea en una prioridad para el desarrollo en América Latina y el Caribe. La Estrategia de Infraestructura Sostenible del BID afirma que nuestros esfuerzos deben enfocarse en la provisión de servicios públicos inclusivos a través de infraestructura que sea social, física y ambientalmente sostenible. Para cumplir esta meta, consideramos que es clave definir criterios específicos, y evaluar constantemente para identificar espacios de mejora. Varios de los sistemas de calificación de sostenibilidad disponibles en el mercado son muy útiles en este sentido.

Considerando lo anterior, el BID ha estado trabajando junto al Programa Zofnass para Infraestructura Sostenible de la Universidad de Harvard, que diseñó el sistema de calificación de sostenibilidad “Envision Rating System” , basado en un completo conjunto de criterios que pueden aplicarse a distintos sectores de infraestructura. El eje central del trabajo del BID con Zofnass ha sido incorporar sistemáticamente aspectos de sostenibilidad en las operaciones de infraestructura del Banco. El año pasado desarrollamos una serie de estudios de caso, aplicando el sistema Envision a varios proyectos de infraestructura financiados por el BID, a fin de comprender mejor cómo funcionan los sistemas de calificación, y para ver qué lecciones podíamos extraer para desarrollar proyectos más sostenibles en el futuro[i].

Para debatir acerca de los resultados de dicha iniciativa, en abril reunimos a algunos de los principales responsables de la toma de decisiones del BID, incluyendo a Pablo Pereira, Gerente del Departamento de Infraestructura, y Juan Pablo Bonilla, Gerente del recién creado Departamento de Cambio Climático y Sostenibilidad, para conversar con los expertos Andreas Georgoulias, del Programa Zofnass, y Amar Bhattacharya, investigador del Instituto Brookings y destacada figura en el debate global sobre sostenibilidad. El intercambio fue una excelente oportunidad para discutir qué entendemos por infraestructura sostenible en el BID, cuánto hemos avanzado en el apoyo al desarrollo de proyectos de infraestructura sostenible en América Latina y el Caribe, y lo que es aún más importante, cómo luce el camino que tenemos por delante.

El señor Bhattacharya fue enfático en señalar la importancia de contar con más infraestructura de calidad (sostenible) como medio para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Más aún, afirmó que, en un contexto de crecientes limitaciones en materia de política fiscal y monetaria, la inversión en infraestructura sostenible podría ayudar a aumentar la demanda agregada en el corto plazo, y a asegurar un crecimiento estable e inclusivo en el largo plazo.

El señor Georgoulias afirmó que, según demostraron los estudios de caso, las políticas del BID para garantizar la solidez técnica de los proyectos, incluyendo las salvaguardias ambientales y sociales, son esenciales para asegurar la sostenibilidad de los mismos. Subrayó sin embargo algunas fallas que debemos abordar, tales como la necesidad de realizar evaluaciones de climáticas e incorporar estrategias de adaptación a los proyectos, a fin de garantizar su resiliencia climática en el largo plazo. Esto refleja un problema global, ya que hasta la fecha los esfuerzos mundiales se han centrado en medidas de mitigación, por encima de las medidas de adaptación al cambio climático.

Nuestro trabajo con Zofnass y otros expertos, así como el diálogo con nuestros clientes y especialistas de proyecto, nos han ayudado a comprender más profundamente qué es realmente hacer infraestructura sostenible y a identificar los desafíos a nivel sectorial y de proyectos. Esto nos ha llevado a reconocer un desafío significativamente más complejo, que trasciende el ámbito específico del proyecto: la necesidad de adoptar un enfoque integrado de largo plazo para planificar las inversiones en infraestructura.

Large road bridge over Palmar reservoir, Uruguay

Puente sobre el Parque Nacional El Palmar, reservorio natural en Uruguay

Planificar para la sostenibilidad requiere adoptar una visión holística del desarrollo, a través de la cual las necesidades de infraestructura de un país se evalúan considerando los recursos humanos, naturales y fiscales disponibles, y teniendo en cuenta las potenciales contradicciones y sinergias entre los distintos sistemas de infraestructura. Por ejemplo, la decisión de construir nuevas soluciones habitacionales debería ser tomada considerando, a su vez, cómo se proveerán los servicios públicos en la zona (agua, drenajes, electricidad, transporte, etc.), cómo se financiará la construcción y mantenimiento de las obras, y cuáles son los posibles impactos ambientales . Y esto sólo puede resultar de un adecuado proceso de planificación.

Por lo tanto este es, sin duda, el paso más crítico que debemos tomar: definir estrategias de inversión con base en un proceso de planificación y priorización es fundamental para garantizar un uso óptimo de los limitados recursos naturales y financieros de los que disponen los países. Además, es un requisito clave para desarrollar una adecuada cartera de proyectos de infraestructura sostenible, que atraiga suficiente financiamiento, en particular proveniente del sector privado.

El camino está lleno de dificultades, pero tenemos una oportunidad única para darle forma al desarrollo sostenible de la región. Sabemos que el BID, al igual que otros Bancos Multilaterales de Desarrollo (MDBs), se encuentra en una posición privilegiada para impulsar este objetivo. No sólo pueden los MDBs ayudar a apalancar mayor financiamiento del sector privado; también tienen la capacidad para apoyar las reformas institucionales necesarias para facilitar el desarrollo de planes de inversión viables.

La Iniciativa Ciudades Sostenibles y Emergentes (ICES), es un excelente ejemplo del apoyo que son capaces de ofrecer los MDBs: ICES prepara análisis técnicos multisectoriales para identificar los principales cuellos de botella al desarrollo de ciudades emergentes, abarcando tres dimensiones (sostenibilidad ambiental y cambio climático, sostenibilidad urbana, y gobernabilidad y sostenibilidad fiscal). Y sobre la base de dicho diagnóstico, ICES ayuda a las ciudades a desarrollar, implementar y monitorear planes de acción eficaces y viables. Esta metodología de trabajo reconoce a la planificación como el único método viable para diseñar soluciones óptimas para el desarrollo sostenible de las ciudades.

¿Qué sigue ahora? En el BID continuaremos promoviendo y apoyando a los gobiernos en la planificación de infraestructura sostenible, y esperamos continuar la conversación con expertos y actores relevantes, para seguir mejorando nuestro trabajo en este sentido.

[i] Los estudios de casos de Envision serán publicados próximamente. Mientras tanto, 3 de los proyectos que fueron evaluados por Envision están catalogados en el Informe de Sostenibilidad del BID (Ref: página 22 “The Bahamas: Easing Traffic Problems and Flooding with a Road and a Pond”; página 24 “Ecuador: Controlling Water through Restoration”; y página 58 “Brazil: Encircling South America’s Megacity”).

María Cecilia Ramírez  es consultora del Sector de Infraestructura y Medio Ambiente del BID. María Cecilia tiene un master en teoría económica de la Universidad Paris School of Economics y un Master en Administración Pública de la Universidad de Columbia. Sigue a María Cecilia en Twitter: @macramirezb