Medir la pobreza en un país de 118 millones de habitantes y casi dos millones de kilómetros cuadrados es un reto en si mismo. Pero México ha dado pasos para medir la pobreza definida más allá de su concepción tradicional.

Con base en las atribuciones establecidas en la Ley General de Desarrollo Social, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en el año 2010, definió la Metodología para la Medición Multidimensional de la Pobreza en México, la cual tiene dos enfoques principales: el enfoque de los derechos sociales, reconoce las garantías constitucionales de los individuos y asocia la pobreza a la atención de seis carencias sociales (Seguridad Social, Salud, Alimentación, Educación, Vivienda y Servicios Básicos); el enfoque de bienestar, considera que el ingreso y la política económica tienen incidencia directa en el desarrollo social.

Los últimos resultados de la medición, en México el 45.4% de la población vive en condiciones de pobreza multidimensional. Por tal motivo, el gobierno federal, mediante la Estrategia denominada “Cruzada Nacional Contra el Hambre” implementó un conjunto de acciones multidimensionales tendientes a abatir las carencias sociales, que con base en un análisis minucioso de prioridades, tiene como principal objetivo disminuir la pobreza multidimensional en el país.

¿Cómo participan los gobiernos subnacionales en el abatimiento de la pobreza multidimensional?

Los gobiernos subnacionales, junto con el gobierno federal, comparten la responsabilidad de implementar políticas públicas que beneficien a la población más vulnerable, ya que son ellos quienes tienen una relación más cercana con la ciudadanía, y quienes conocen con mayor detalle el contexto socioeconómico de su territorio.

Los gobiernos estatales y municipales se enfrentan a grandes retos en búsqueda de la consolidación fiscal y el fortalecimiento de sus instituciones, dependiendo en gran medida de los recursos federales y de la planeación nacional, lo que limita el crecimiento de ciudades institucionales, y profundiza el desequilibrio vertical ante el combate de los retos actuales, principalmente, el del crecimiento poblacional de personas en condiciones de pobreza en zonas urbanas.

Por lo anterior, a pesar de los grandes esfuerzos que muchos gobiernos subnacionales han realizado en materia de combate a la pobreza multidimensional, aun existen retos importantes para implementar políticas integrales y transversales que establezcan prioridades en zonas críticas de atención, establezcan objetivos comunes, y delimiten metas específicas,  orientadas al abatimiento de las carencias sociales en su territorio, y con ello, disminuir los efectos de la pobreza multidimensional.

¿Qué alternativas de implementación están disponibles para los gobiernos subnacionales?

A fin de fortalecer la capacidad institucional para atender la demanda de bienes públicos a nivel subnacional, es necesario incluir en la agenda gubernamental de desarrollo social  estatal un espacio para dar a conocer las mejores prácticas en desarrollo social desde una perspectiva global y local.

Como caso especial, el Gobierno del Estado de Puebla, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo, tomó la iniciativa para organizar un foro de diálogo, con la participación de los principales actores internacionales, federales y estatales, con la finalidad de abrir un espacio de análisis en donde se compartan las principales estrategias y acciones de combate a la pobreza multidimensional.

ForoDesarrolloPuebla

El Foro Internacional de Mejores Prácticas de Desarrollo Social permitirá a los responsables de la implementación de políticas públicas sociales en los estados de la República, analizar a fondo la estructura de la medición multidimensional de la pobreza, identificar las principales prioridades de atención, exponer herramientas específicas para alcanzar objetivos comunes, identificar las políticas más efectivas al respecto y con ello, enriquecer las experiencias de otros gobiernos subnacionales con las claves más importantes para afrontar el reto de la pobreza.

De esta manera, al reducir las brechas de información y los desequilibrios horizontales y verticales de gestión, haciendo un clara identificación de las políticas más efectivas, tanto en el medio rural como en el urbano, los gobiernos subnacionales tomarán conciencia de los retos actuales en la satisfacción del derecho a la alimentación, a la educación, a la salud y seguridad social, a la vivienda digna y a los servicios básicos en ella, así como a las formas más efectivas de creación de empleos dignos y bien remunerados. Con lo anterior, las entidades federativas dispondrán de alternativas eficientes en la búsqueda del crecimiento económico, que propicie el desarrollo social con miras a convertirse en ciudades sostenibles del futuro.