¿Qué son las ciudades inteligentes?

El término “Smart City” goza de muy buena imagen.  Una encuesta reciente realizada en 10 ciudades de Estados Unidos y Canadá indica que el 89,6 por ciento de las personas encuestadas está a favor del concepto.  Por su parte, el primer ministro de la India, Narendra Modi, puso en marcha en 2014 una iniciativa para 100 ciudades inteligentes  como componente clave de sus planes para el desarrollo del país. Y varias ciudades de América Latina promueven el desarrollo de tecnologías de información para avanzar en su desarrollo económico, mejorar la calidad y cantidad de información disponible para su gestión y evaluación de desempeño.

La Conferencia Smart City realizada en Montreal del 25 a 27 marzo de este año reunió autoridades, expertos internacionales y líderes de la comunidad empresarial para aprender y compartir ideas y experiencias sobre ciudades inteligentes.  La discusión abierta y diversa permitió a los participantes explorar el concepto de la ciudad inteligente, e incluyó una exposición de productos y servicios, desde motocicletas eléctricas (scooters) y cables aéreos, hasta sistemas inteligentes de iluminación, entre otros. Entre los expositores estuvo Horacio Terraza, quien presentó el papel de las tecnologías de información en la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del BID.

El orador principal Guillermo “Gil” Peñalosa hizo hincapié en la necesidad de poner a la gente y la participación ciudadana en el centro del concepto de ciudad inteligente. Para él, lo principal es la decisión política que pone a las personas primero, dando, por ejemplo, prioridad a los peatones y ciclistas en el entorno urbano.  Para Catherine Morency, profesora de la Escuela Politécnica de Montreal “las ciudades inteligentes no son sostenibles per se”.  Hay necesidad de avanzar en los aspectos sociales, ambientales y económicos y ofrecer a los ciudadanos las herramientas para que esto suceda.

En la conferencia se mostraron varios ejemplos de cómo la tecnología mejora la capacidad de las ciudades para responder a las necesidades humanas, aumentar la eficiencia y mitigar los impactos ambientales negativos.  En el campo de movilidad sostenible, es posible destacar cinco  ventajas que ofrecen las ciudades inteligentes:

1. Ayudan a los planificadores a comprender mejor las necesidades de movilidad

Nuevas formas de adquisición, utilizacióny procesamiento de datos están empoderando a las comunidades y ayudando a los planificadores a tomar decisiones sobre zonificación, diseño de vialidad y desempeño del transporte público. Por ejemplo, Assaf Biderman, director asociado del Senseable City Lab de MIT, presentó formas increíbles de procesamiento de datos abiertos que proporcionan información sobre los patrones de movilidad. También vimos cómo la especificación de formato GTSF para datos de oferta de transporte público ya ha permitido a investigadores hacer mapas de servicios informales como los “peseros” de Ciudad de México y los “matatus” de Nairobi.

2. Generan capacidad para que las comunidades a participen de forma efectiva en el proceso de planificación

La tecnología puede ayudar a informar a los ciudadanos acerca de la planificación en sus comunidades, así como facilitar la participación ciudadana en la toma de decisiones sobre políticas públicas. La discusión sobre el futuro del sistema de transporte de Vancouver, por ejemplo, ha estado abierta a través de redes sociales, las cuales han permitido retroalimentación a los tomadores de decisión.  Por su parte, el proceso de implantación del BRT en Indore en la India, también  involucró a la comunidad en todos los niveles del proceso de toma de decisiones. Y las inversiones de Rio de Janeiro para los Olímpicos 2016, cuentan con un portal de transparencia, que facilitan la interacción con los ciudadanos y el control social.

3. Mejoran la experiencia del viaje en el transporte público

Las nuevas tecnologías de información móvil facilitan la entrega de información en tiempo real de los horarios de salida y ayudan a  mejorar las operaciones de transporte. Agencias como STM en Montréal están desarrollando una relación mucho más estrecha con el público al que sirven a partir de un proceso de información en doble vía, no sólo sobre sus horarios y servicios, sino en el procesamiento de quejas y reclamos. A través de redes sociales y de la obtención de datos de la multitud (crowdsourcing), las  agencias de transporte público  pueden responder mejor a las necesidades de movilidad de los ciudadanos; y si ofrecen sus datos de forma abierta, los ciudadanos pueden mejorar su experiencia de viaje.  APPS como Moovit, que se utiliza en más de 500 ciudades en economías industrializadas y emergentes de todo el mundo, ayudan a los usuarios a navegar la ciudad, y ofrecen mecanismos de calificación inmediata de los servicios y medidas de rendimiento mucho más precisas que los estudios manuales de oferta y demanda.

 moovit

 

 4. Integran la tecnología a objetivos de desarrollo sostenible más amplios

Las ciudades necesitan adoptar un enfoque integral. Centrarse exclusivamente en vehículos híbridos y eléctricos, por ejemplo,  no será suficiente para lograr una reducción significativa de emisiones de CO2.  El cambio de tecnología de propulsión vehicular no resulta en menor congestión de tráfico o en menores incidentes de tráfico, a pesar de ser beneficioso para la calidad del aire y la mitigación de gases efecto de invernadero.  Por esto, es también necesario reducir la necesidad de viajes (con desarrollo urbano más denso, mixto y con buenas conexiones peatonales y de bicicleta), y promover el cambio modal del vehículo particular al transporte público.  El ejemplo del redesarrollo del frente del Lago Ontario en Toronto (Waterfront Toronto), es tal vez una de las mejores experiencias en América y el mundo de los principios de desarrollo orientado al transporte sostenible (DOTS), y es un ejemplo líder en uso de tecnologías de información para la mejora de la calidad de vida, según el Foro de Comunidades Inteligentes (ICF).

toronto waterfront Toronto Waterfront

5. Promueven el redescubrimiento de la “tecnología” de la bicicleta

A pesar de que se inventaron hace casi 200 años, las bicicletas son los vehículos más limpios, eficaces, saludables y divertidos, son el principal modo de transporte en ciudades como Copenhague y Ámsterdam, y están creciendo rápidamente en los Estados Unidos de América y en América Latina. Su consolidación en nuestras ciudades requiere construcción de carriles seguros para bicicletas, respeto en el tráfico, habilitación de estacionamientos adecuados y generación de mecanismos de integración con el transporte público.  En cuanto a soporte tecnológico, se puede considerar extensión de su potencial con asistencia eléctrica (como la rueda de Copenhague) para que sean usadas por personas de todas las edades, en sitios montañosos y en recorridos de más de 7 km.  La tecnología también es esencial en la implantación de sistemas de bicicletas públicas (bikesharing), ahora incluso con la tecnología a bordo de la bicicleta, y no solo en la estación de parqueo.

copenhagen wheelThe Copenhagen Wheel (la rueda de Copenhague), una rueda especial que transforma una bici común en una bicicleta eléctrica inteligente con tan sólo reemplazar la rueda trasera.

Estas cinco ideas son útiles no sólo para las ciudades de los países industrializados, sino también para las ciudades de rápido crecimiento del mundo en desarrollo. Todas las ciudades afrontan enormes desafíos, pero los cambios tecnológicos presentan inmensas oportunidades para hacer frente a estos problemas aparentemente insolubles. Es así como las ciudades inteligentes utilizan la tecnología para mejorar la movilidad urbana, y crear lugares seguros, sostenibles, amigables y resilientes para las personas.

Darío Hidalgo es Director de Investigación y Práctica en el World Resources Institute, donde dirige el equipo internacional de la Red EMBARQ de ingenieros de transporte, especialistas en planificación urbana y los científicos ambientales. Este equipo está involucrado en proyectos de transporte y el desarrollo urbano sostenible en la India, México, Brasil, Turquía, la Región Andina y China. También coordina el Observatorio del Centro BRT-ALC de Excelencia.