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Hace un par de años, durante uno de mis primeros viajes a Trou-du-Nord—un dinámico pueblo de unas 45.000 personas en la región norte de Haití—conocí a Emmanuel, un obrero de construcción que pasa gran parte de su tiempo trabajando en la República Dominicana. El día que nos vimos, Emmanuel estaba terminando de construir una casa para su mamá. Me impresionó verlo usar paneles solares para recargar sus herramientas. “Aquí no tenemos electricidad, así que todos los vecinos usamos estos paneles cuando hace falta,” me dijo. Evidentemente, Emmanuel y sus vecinos conocen los beneficios de energías renovables. Sin embargo, el uso creativo e innovador de estas tecnologías es resultado de la ausencia de energía, no de la intención de buscar su complemento.

haiti 2Emmanuel construyendo la casa de su madre. Él y sus vecinos usan paneles solares para recargar herramientas y otros aparatos. Foto: Patricio Zambrano-Barragán

 

Hoy en día, esta situación está cambiando. El pueblo de Emmanuel, Trou-du-Nord, se sumará al grupo de cuatro comunas que conforman la micro red eléctrica del norte de Haití: una red autogestionada que cuenta con sus propios recursos de generación energética y que puede funcionar de modo independiente o conectada a la red nacional de la empresa Electricité d’Haiti (EDH). En tan sólo dos años de operación y bajo el liderazgo de  la empresa NRECA International, este sistema pasó de crear 1.400 nuevas conexiones para la población de la comuna de Caracol, a servir a casi 9,000 hogares en Limonade (sede de la universidad regional), Terrier Rouge y el mencionado Trou-du-Nord.

mapa norte de haiti

La concesión de NRECA ha permitido que estas cuatro comunidades y residentes como Emmanuel tengan, por primera vez, acceso ininterrumpido a servicio de electricidad. En pueblos taciturnos como Caracol, se empiezan a ver nuevos emprendimientos; distribuidores de agua purificada están aumentado su cobertura, mientras que los ‘cines’ locales pueden finalmente retransmitir partidos de fútbol de La Liga española, ahora sí acompañados de bebidas heladas.

Haití tiene el consumo de energía per cápita más bajo de América Latina. El consumo anual es de 25kWh, cifra que es 30 veces menor al consumo registrado en República Dominica y 500 veces menor al de los Estados Unidos. El acceso a la electricidad es menor al 10% en zonas rurales y apenas mayor al 30% en ciudades como Puerto Príncipe y el Cabo Haitiano.

A pesar de los esfuerzos realizados dentro de la empresa eléctrica haitiana para mejorar la gestión y operación de la red nacional, el país registra un índice de recuperación de caja menor al 20%. Es decir, por cada dólar que se usa para producir energía, solo 20 centavos son recuperados. En ocasiones, comunas como Fort-Liberté y Cabo Haitiano reciben menos de seis horas de servicio de electricidad por día. En este contexto, el éxito de las operaciones de NRECA con la mini red en el norte es notable y además bienvenido por la comunidad.

CinemaSala de ‘cine’ en Limonade, donde se proyectan partidos de fútbol de ligas en Europa y las Américas. Foto: Patricio Zambrano-Barragán


El servicio al cliente: la clave del éxito en las operaciones de micro redes eléctricas

A partir de la intervención de NRECA, la tasa de recolección de caja en la micro red del norte ahora es mayor al 90%, un buen augurio para la sostenibilidad financiera del sistema. Esta cifra es evidencia de la voluntad de pago de las comunidades, y da muestra no solamente de la importancia del servicio para las actividades diarias de la gente, sino también de lo mucho que se aprecia un servicio de calidad.

Según cuenta Myk Mannon, el director de NRECA en Haití, asegurar que el servicio funcione de modo ininterrumpido es solo una parte de la ecuación. Es necesario también atender a todas las llamadas y escuchar a la gente cuando tiene quejas. “Cuando nos llaman para contarnos sobre algún problema, nuestro equipo está listo para ir al campo y hacer reparaciones. Escuchar a la gente y responder a sus necesidades ha tenido un impacto enorme.” Además, según Myk, cuando la gente en zonas desatendidas empieza a percibir los beneficios del servicio de electricidad ininterrumpido, empiezan a cambiar también sus hábitos financieros. Mejoran las tasas de ahorro y la planificación presupuestaria del hogar (según estudios, se han registrado asimismo impactos positivos sobre el bienestar económico y el empleo entre las mujeres).

 

Cómo incorporar energía solar en la micro red

Esta primera alianza entre NRECA y EDH se basa en un modelo de cooperativa: la empresa recibe fondos de donantes para la operación, mantenimiento y la implementación selectiva de nuevas inversiones de infraestructura. Sin embargo, el acuerdo con EDH no cubre los costos del combustible.

La micro red recibe su energía de la planta de 10MW del Parque Industrial de Caracol (PIC), la cual funciona con diésel importado; un combustible con un gran impacto ambiental y a menudo uno de los más costosos. ¿Por qué no utilizar energías renovables en esta matriz?

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Una de las naves industriales del Parque Industrial de Caracol. Foto: Arturo Cadena

Como demuestra Emmanuel, la idea no es nueva—la gente en esta región utiliza energía solar, aunque en menor escala. Actualmente, el Parque Industrial cuenta con alrededor de 70.000 m2 de techo disponible donde instalar un sistema de paneles fotovoltaicos. NRECA, o cualquier otro operador, podría ocuparse de la operación y mantenimiento del sistema. Los paneles, como todo el Parque, serían propiedad del Gobierno de Haití, con beneficios para usuarios industriales y residenciales. Esta opción ayudaría a contrarrestar el uso de diésel para la generación y limpiaría la matriz energética de la red.

¿Existen opciones para propietarios como Emmanuel? Nuevos complejos de vivienda, como el barrio EKAM/La Difference, construido por USAID, ofrecen espacio en cada techo. Una vez que se instalan sistemas fotovoltaicos en cada casa, los propietarios pueden percibir beneficios con base en la cantidad de energía que se retroalimenta a la red, es decir, a través de un sistema de ‘medición neta’. Cada casa genera una cantidad de kWh por mes, la cual se resta del consumo total de energía. Cualquier excedente se puede reinvertir en las operaciones y mantenimiento de la micro red.

A medida que la región avanza para cumplir los objetivos de la iniciativa Energía Sostenible para Todos (garantizar el acceso universal, mejorar la eficiencia y aumentar el uso de renovables), resulta esencial identificar y replicar modelos que permitan servir a comunidades aisladas al tiempo que se maximizan oportunidades para el despliegue de tecnologías renovables. La experiencia de NRECA con la micro red en el norte de Haití es un ejemplo de cómo cumplir con esta doble meta.