Por: Equipo Editorial

Seúl, capital de Corea del Sur. Foto de Wikicommons.

Seúl, capital de Corea del Sur. Foto de Wikicommons.

Un país que en medio siglo pasa de ser pobre a rico, de agrario a tecnológico, y de rural a urbano tiene algo que decir. Y todos tenemos mucho que escuchar. El caso de Corea del Sur es asombroso por la rapidez de la modernización. Para América Latina y el Caribe es especialmente intrigante, porque hace cincuenta años Corea era una economía menos industrializada que nuestra región y hoy la aventaja en todos los aspectos del desarrollo humano y económico. Corea del Sur es un “primus inter pares” pare el mundo en desarrollo. La pregunta que todos se hacen es esta: ¿puede replicarse esa experiencia?

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Imagen satelital de la península de Corea. La zona iluminada es Corea del Sur.

En 1953 la península estaba devastada. Ese año termina una cruenta guerra entre las dos Coreas, el primer conflicto armado de la Guerra Fría.  En 1960, un golpe de estado pone fin a la inestabilidad política, inaugurando un periodo de 19 años bajo el liderazgo autocrático de Park Chung Hee. Desde entonces Corea del Sur implementa un plan de modernización económica basada en un modelo exportador, con industrialización dirigida desde el Estado y con fuerte inversión en capital humano.

Los contrastes entre Corea del Sur y América Latina son enormes. En 1950 Corea del Sur era un país sin recursos naturales importantes, densamente poblado y con un 20% de población urbana. América Latina en 1950, en cambio, era (y sigue siendo)  rica en recursos naturales, con un extenso territorio y con un 40% de su población viviendo en zonas urbanas. En oposición al modelo exportador de Corea, América Latina siguió un modelo de sustitución de importaciones. La inversión en educación también fue distinta; hoy se ven los frutos, con un nivel de escolaridad y de desempeño en pruebas estandarizadas que en Corea es muy superior a nuestra región.  En Corea, el capital humano es el recurso natural. Por último, en virtud de una centenaria cultura de promoción meritocrática en el servicio público, Corea cuenta con mejores estándares de desarrollo institucional y gobernanza que América Latina.

Pero Corea y América Latina tienen algo en común: una urbanización extremadamente rápida. América Latina pasa de 40% a 80% de población urbana entre 1950 y 2010; Corea pasa de 21% a 83% en el mismo periodo.

Corea es un caso único de urbanización acelerada.  Fuente: United Nations, Department of Economic and Social Affairs

Corea es un caso único de urbanización acelerada. Fuente: United Nations, Department of Economic and Social Affairs

En el caso de Corea del Sur, la urbanización cruza tres periodos. Un periodo “incipiente” entre 1920 y 1960, provocada por la migración campo-ciudad, más la deportación y la inmigración durante la guerra. Entre 1960 y 1990, se produce un segundo periodo “intermedio” de urbanización sincronizada con la industrialización, en la medida en que la producción industrial absorbía mano de obra. El tercer periodo, “avanzado”, ocurre a partir de 1990 y es generado en gran parte por la infraestructura de transporte y el uso masivo del automóvil, lo que permitió el auge de los suburbios.

El crecimiento de las zonas urbanas en Corea del Sur fue regulado y organizado en armonía con la producción industrial.

El crecimiento de las zonas urbanas en Corea del Sur fue regulado y organizado en armonía con la producción industrial.

Automóviles

El explosivo aumento del parque automotriz se relaciona con la urbanización de Corea

En América Latina y el Caribe, en cambio, la urbanización no ocurrió sincronizadamente con el crecimiento económico, y esto explica en parte la pobreza , los asentamientos informales y la carencia de infraestructura urbana en nuestras ciudades.

 

 

La urbanización de Corea, sin embargo, no está exenta de problemas. El medio ambiente es uno de los grandes perjudicados, con altos niveles de contaminación. La estrategia modernizadora del periodo 1960-1980 fue exitosa para el desarrollo industrial, pero resultó en una excesiva concentración de la población en la zona metropolitana de Seúl, generando un déficit habitacional y la extensión excesiva de la mancha urbana. En el periodo 1980-2000 la política de urbanismo y vivienda intentó revertir esta tendencia, promoviendo la descentralización de la capital y una distribución más homogénea de la población en el territorio nacional. A partir del año 2000, entra en vigencia el Cuarto Plan Nacional de Territorio, que marca un giro hacia políticas orientadas a la calidad de vida y la sostenibilidad.

Las islas flotantes sobre el río Hang, en Seúl, inauguradas en 2011.

Las islas flotantes sobre el río Hang, en Seúl, inauguradas en 2011.

¿Cuánto de la experiencia coreana es replicable? ¿Cuánto obedece a circunstancias únicas e irrepetibles, a una conjunción de factores históricos, geográficos, culturales y a oportunidades del ciclo económico mundial? Esta es la gran pregunta que discutirán hoy destacados especialistas en un encuentro en el BID. En ella participará Luis Alberto Moreno, Presidente del BID; Suk Joon Lee, Vice Ministro de Estrategia y Finanza de Corea; David Kang, Director del Centro de Estudios Coreanos de la Universidad de Southern California; Diane Davis, Profesora de Urbanismo y Desarrollo, Universidad de Harvard; Alejandro Portes, Profesor de Sociología, Universidad de Princeton; Jae-Gil Park, Instituto Coreano de Asentamientos Humanos; y Nora Libertun, Especialista en Desarrollo Urbano y Vivienda del BID.

Esperamos en un próximo blog compartir con ustedes el fruto de este diálogo. No sabemos cuánto tenemos en común con el alumno más aventajado de la clase, pero sí sabemos que América Latina y el Caribe deben escuchar con atención las experiencias de ese camino recorrido.

Seúl en 1948. Foto de NorbFaye

Seúl en 1948. Foto de NorbFaye

 

Seúl hoy. Foto de Matteo.

Seúl hoy. Foto de Matteo.