* Por Graham Watkins

El pasado 19 de marzo tuve la suerte de participar en una mesa redonda entre los principales líderes en el campo de la infraestructura sostenible.

infraestructura

Para aquellos de ustedes que no pudieron asistir a la discusión aquí en el BID, en este post pretendo dar mi punto de vista sobre el debate acerca de las la forma de diseñar y construir la infraestructura en América Latina y el Caribe, y cómo convertir la infraestructura en una herramienta para la transformación social.

Esta reunión se realizó en el contexto de la Estrategia de Infraestructura del BID, titulada Infraestructura Sostenible para la Competitividad y el Crecimiento Inclusivo,  que establece la respuesta del Banco al desafío de las importantes necesidades de inversión en infraestructura en América Latina y el Caribe. El elemento que define a esta estrategia es un cambio de paradigma: considerar la infraestructura no sólo como un activo, sino como herramienta para la provisión de servicios que permitan mejorar la calidad de vida y la inclusión social. Este cambio de perspectiva se centra en que los proyectos de infraestructura den como resultado un servicio de calidad, así como establecer la necesidad de determinar si la infraestructura propuesta es la mejor opción para la entrega de esos servicios. Este nuevo enfoque también hace hincapié en la necesidad de una participación temprana de las partes interesadas ​​(gobiernos, sociedad civil, etc.) para incorporar aspectos de sostenibilidad en la planificación de infraestructuras. En este contexto, los participantes de la mesa redonda trataron distintos temas que se pueden agrupar en temas como las mejora de los procesos de planificación, establecer y aplicar las mejores prácticas ygarantizar la plena participación de todos los interesados​​.

Las recomendaciones de los panelistas incluyeron la necesidad de que la planificación de infraestructuras considere escalas espaciales y temporales más amplias, ya que tenemos que romper con la vieja visión estática y aislada de la infraestructura  e integrar la infraestructura en el contexto de la planificación integrada del uso del suelo y, al mismo tiempo, superar el reto que supone el hecho de que, con frecuencia, la planificación del sector de infraestructuras y la planificación del uso de la tierra se dan en jurisdicciones diferentes. Los panelistas también recomendaron que la planificación del sector de infraestructura no solo tenga en cuenta las cuestiones ambientales y sociales, sino también las implicaciones de y para el uso del suelo, sobre todo teniendo en cuenta que el foco de la infraestructura es a menudo proporcionar servicios para otros usos del suelo. Un mensaje adicional clave del panel es que la planificación de la infraestructura debe tener en cuenta la prestación de servicios y los impactos negativos a los interesados ​​durante períodos largos de tiempo. Por último, los panelistas enfatizaron la necesidad urgente de tener en cuenta la adaptación y la mitigación al cambio climático en planificación de la infraestructura.

Cinco recomendaciones clave para una infraestructura más sostenible

Los panelistas recomendaron una serie de enfoques para mejorar y asegurar la implementación de las mejores prácticas en la planificación, diseño, construcción y operación de infraestructuras:

  1. Proporcionar incentivos y conocimiento para apoyar el desarrollo y la aplicación de las mejores prácticas.
  2. Mejorar la evaluación del impacto medioambiental, tanto en términos de rigor en los análisis de las alternativas para asegurar que la solución de infraestructura que se propone es la mejor opción, como en la mejora de los mecanismos de control de gestión ambiental y social dentro de las agencias reguladoras.
  3. Hacer participar plenamente a las partes interesadas en el proceso de toma de decisiones para el desarrollo de infraestructura como una forma de mejorar las prácticas y la planificación.
  4. Asegurar que existe información pública disponible sobre los proyectos, ya que un público bien informado es también crucial para impulsar los cambios que necesitamos ver en la planificación y las mejores prácticas en infraestructura. De este modo, podemos mejorar la comprensión de las acciones específicas que contribuyan a la sostenibilidad, garantizar la justicia social y mejorar la transparencia y rendición de cuentas.
  5. Asegurarse de que los tomadores de decisiones reconozcan los costos y beneficios de la infraestructura a largo plazo, tanto a nivel económico (y no solo a nivel financiero) como social y cultural.

La buena noticia es que en los últimos diez años las redes sociales han abierto muchos canales de comunicación nuevosy, en la actualidad, el público está más comprometido e informado, mientras que al mismo tiempo hay cada vez más presión sobre los promotores de infraestructuras para asegurar la participación de los interesados ​​en la planificación y desarrollo de los proyectos.

La mesa redonda me sirvió para ver claramente la necesidad de dos cambios de paradigmas relacionados. El primer cambio es dejar de ver la infraestructura como un activo y empezar a verla como un servicio en el que la medida del éxito es la calidad de ese servicio prestado. El segundo cambio, claramente conectado con el anterior, es apostar no solo por una mejor planificación, por aplicar las mejores prácticas y por promover una mayor participación de las partes interesadas como base para una infraestructura sostenible; también resulta clave presentar estos argumentos en términos financieros y económicos, con el objetivo de hablar el mismo idioma que el Ministerios de Finanzas que, a menudo, son los responsables de las decisiones más importantes en los países.

Una nota aleccionadora se trató hacia el final de la discusión: necesitamos cambiar urgentemente la forma en la que planificamos y desarrollamos la infraestructura, pero puede que ya sea demasiado tarde. Por otro lado, hay cada vez más conciencia de la necesidad de cambio, de aumentar la participación de los principales actores institucionales, de aplicar la clasificación y sistemas de normas que describen las visiones de infraestructuras sostenibles, e incluso de buenos ejemplos de iniciativas de infraestructura que se han diseñado para apoyar la sostenibilidad; necesitamos empoderar a las instituciones, seguir impulsando el cambio y finalmente inculcar estos conceptos en nuestras culturas.

El debate fue dirigido por Alexandre Rosa, gerente, y Tomás Serebrisky, asesor principal, ambos de la División de Infraestructura y Medio Ambiente del Banco Interamericano de Desarrollo. El panel estuvo integrado por Ana Cristina Barros, directora deInfraestructura Inteligente para The Nature Conservancy en Brasil; Adrián Fernández , director ejecutivo de la Iniciativa Climática Regional Latinoamericana en México; Tina Hodges, de la Administración Federal de Carreteras en los EE.UU. que mantienen la herramienta INVEST para el desarrollo de infraestructura sostenible; Sergio Sánchez, director ejecutivo del Instituto del Aire Limpio en Washington DC;  y Anthony Kane, director del Sistema de Evaluación del Programa director de Zofnass en la Universidad de Harvardque trabaja en la herramienta ENVISION para infraestructura sostenible que apoya el Programa de Premios de la infraestructura 360del BID.

* Post por Graham Watkins – este post fue publicado originalmente en el blog de “hablemos de cambio climático y sostenibilidad” del BID

Graham Watkins es especialista principal en medio ambiente dentro de la Unidad de Salvaguardas Ambientales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Trabaja en el BID desde 2010 y su trabajo se centra en el desarrollo y la implementación de medidas de salvaguarda para gestionar los impactos de grandes proyectos de infraestructura en la biodiversidad y los recursos naturales. Graham ha trabajado en América Latina y el Caribe por más de 25 años. Durante este tiempo trabajó como director ejecutivo de la Fundación Charles Darwin en las Islas Galápagos y como director general del Centro Internacional Iwokrama para la Conservación y Desarrollo Forestal de Guyana. Graham tiene un doctorado en Ecología y Evolución de la Universidad de Pennsylvania y una Maestría en Zoología de la Universidad de Oxford, Reino Unido.