Bibliotecas

Biblioteca del Alcázar, en Toledo © Luis Medel Romero

Llevé a mis hijas la semana pasada a la biblioteca del barrio, ellas concurren asiduamente y en alguna parte me interesaba entender el por qué a dos niñas tan pequeñas les resultaba tan atractivo ir a leer allí. Dada mi edad, uno lleva consigo el recuerdo de la biblioteca como la fuente silenciosa del saber donde se concurría a sacar libros, raramente actuales, y donde uno  debía enfrentarse a bibliotecarios cascarrabias poco dispuestos a la entrega “física” del saber. Para mi sorpresa, terminé descubriendo un nuevo espacio público, re-inventado, intergeneracional, tecnologizado, y hasta en algún punto representativo del entramado urbano-social del barrio.

¿Cuál es el rol de las bibliotecas hoy en el entorno urbano? En primera medida ha pasado de ser un lugar “de paso” o de aislamiento para ser un lugar de encuentro, y creo que en este punto fundamental  donde radica el cambio social-urbano más importante. La biblioteca se transforma en una nueva centralidad del barrio y logra estar más integrada a la vida de los vecinos que en el pasado.  La gente concurre  para presenciar eventos y para que los niños más pequeños puedan leer y jugar. El silencio no es más la cualidad característica.  Se ven adultos y niños compartiendo espacios.  Ha colaborado  sin duda a este cambio la dinámica implementada internamente dentro de la biblioteca: los libros son de libre acceso, lo mismo las películas y las computadoras. También las bibliotecas se han tecnologizado,  tienen banda ancha y acceso a e-books, etc.  A tal punto llega este “punto de encuentro”, que en África se financian proyectos  de desarrollo (Librii) donde se construyen bibliotecas a nivel comunitario y la biblioteca se transforma en una incubadora de negocios (ver video).

Pero este no es un nuevo concepto. Las bibliotecas han sido un centro de innovación  y productividad histórico, con figuras impulsoras como la de  Andrew Carnegie,  quien hace 100 años fundó 1800 bibliotecas de libre acceso en 30 años  (la mitad de las existentes en USA en ese momento) o Domingo Faustino Sarmiento, quien en Argentina,  en 1870,  fundó la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares con casi 2000 bibliotecas a la fecha. En esencia la institución poco ha cambiado, lo sorprendente es que este nuevo concepto de biblioteca es un buen ejemplo de adaptación: uno hubiera pensado con el advenimiento del e-book  éstas  hubieran acentuado su declive,  muy lejos de eso han logrado todos estos cambios aumentando la concurrencia y manteniendo el aura de centro de conocimiento adaptándose a los cambios sociales y tecnológicos de la época. A tal punto quieren seguir siendo ese centro de innovación, ahora vecinal,  que por ejemplo en la biblioteca de Fayetteville del estado de New York se está instalando una impresora 3D para estimular la innovación de los vecinos (ver nota).

Tenemos muchos buenos ejemplos de bibliotecas “adaptadas” en la región, como los Parques Bibliotecas de Medellín mencionados en un post previo. Sin embargo, aún queda mucho por hacer. ¿Cómo es la biblioteca de tu barrio?