por Ramiro Alberto Ríos – Analista de Transporte Sostenible

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Xochimilco, México - Ramiro Alberto Ríos

Foto: Xochimilco, México – Ramiro Alberto Ríos

Durante los últimos años los habitantes de las grandes urbes de América Latina y el Caribe han enfrentado mayores problemas de movilidad.  Entre los problemas urbanos más importantes se encuentran los grandes embotellamientos de tráfico, el crecimiento de la contaminación del aire, la contaminación por ruido y el incremento de las emisiones de gases que causan el cambio climático. Estos problemas son principalmente causados por vehículos que, con una frecuencia cada vez mayor, se encuentran atascados en el tráfico.  También ha incrementado el número de accidentes de tráfico y no se diga el alza en el precio del combustible que cada vez representa un porcentaje más alto de nuestros ingresos.

¿Qué está pasando en nuestras ciudades? ¿Cuáles son los obstáculos hacia una movilidad urbana sostenible? Aunque las raíces de estos problemas son numerosas, brevemente explicaré dos conceptos claves que afectan la movilidad en zonas urbanas.

Somos más ricos en términos monetarios, pero relativamente pobres  de tiempo
Las aglomeraciones urbanas y la proximidad que estas generan para el acceso a bienes, servicios y mercados laborales es un imán que atrae a gente a las ciudades y contribuye al incremento de la densidad poblacional. Dicha proximidad beneficia a las personas incrementando oportunidades laborales y otras actividades sociales de utilidad. El incremento de la migración hacia las ciudades y la actividad socio-económica que genera moviliza una gran riqueza, la cual nos ayuda a cubrir más allá de nuestras necesidades básicas. Sin embargo, desde el año 2008 los habitantes de zonas urbanas rebasamos el 50% de la población mundial por primera vez en la historia.

El rápido crecimiento de la población en grandes aglomeraciones urbanas presenta grades presiones no sólo a la infraestructura que utilizamos diariamente, sino también pone mucha presión a nuestros gobiernos y su capacidad para proveer servicios que cubran las necesidades de la población, y a su vez, mantener ciudades funcionales, dinámicas y competitivas.

Mientras la clase media crece, nos encontramos con otro problema: con presupuestos más amplios tendemos a consumir más, lo cual incrementa nuestra demanda de viajes (llevar a los niños al colegio, al futbol, a las clases de yoga, etc.). Entonces nos vemos envueltos en un gran problema: con el aumento de presupuesto monetario nuestra demanda de viajes es mayor, pero nuestro presupuesto de tiempo es el mismo (o aún más reducido).  ¿En qué se traduce esto? Queremos viajar rápido, mucho más rápido. Demandamos cada día más servicios de transporte que nos ayuden a hacer posible todo lo que queremos hacer.

Queremos huir de la ciudad

Ciudad de México - Ramiro Alberto Ríos

Fotografía: Ciudad de México – Ramiro Alberto Ríos

Con ingresos más altos y medios de transporte más rápidos y flexibles, como el automóvil, una “solución” muy común para huir de los problemas que enfrentan nuestras ciudades ha sido ocupar las periferias. La falta de una gestión eficiente del uso de suelo ha incentivado un crecimiento excesivo en las afueras de las zonas urbanas, incrementando las distancias de viaje.  Estos patrones de crecimiento han creado un circulo vicioso: más y más personas dejan los centros de las ciudades para vivir en la periferia, sin embargo, usualmente los mercados laborales se quedan en el centro de las ciudades, forzando a las poblaciones de la periferia a viajar distancias aun más grandes para llegar a los centros de actividad socio-económica.  La necesidad de viajar distancias cada vez más grandes ha creando una dependencia enorme en medios de transporte intensivos en carbono y de ineficiente uso energético.

Dicha tendencia genera una gran presión en la infraestructura del transporte urbano y una marcada dependencia en ineficientes medios de transporte, lo que genera impactos negativos en las ciudades. Hoy en día, podemos ver que muchos centros históricos en América Latina están perdiendo habitantes rápidamente.

El incremento en la demanda de viajes basados en medios cada día más “rápidos” y flexibles ha desatado patrones de movilidad urbana insostenibles debido a la alta dependencia en automóviles y al descontrolado crecimiento de nuestras ciudades. Esta es una de las explicaciones básicas de cómo hemos llegado a tener dichos retos. El continuo aumento y el desmedido uso de medios de transporte que son intensivos en carbono e ineficientes energéticamente (por pasajero) es insostenible para nuestras ciudades, daña al medio ambiente y representa una gran amenaza para las generaciones futuras en ciudades de América Latina.  Mis preguntas para el lector son: ¿Cómo deberíamos de controlar estos patrones de crecimiento y desarrollo?  ¿Cómo podemos prevenir el crecimiento insostenible por medio de la planeación de uso del suelo? ¿Deberían los gobiernos locales cobrar por el uso de la infraestructura para controlar el uso desmedido del automóvil? ¿Cómo deberían nuestros gobernantes gestionar el incremento en la demanda de viajes y la incontrolable expansión horizontal de nuestras ciudades?