¿Por qué Tabasco, uno de los Estados más prósperos de México, viene siendo afectado prácticamente de forma anual por inundaciones importantes desde el año 2007? ¿Se trata de un problema de lluvias excepcionales o existen algunos condicionantes relacionados con el proceso de desarrollo del Estado que expliquen la recurrencia de las inundaciones? ¿Qué podemos aprender sobre sostenibilidad analizando estos desastres? El informe de las inundaciones del año 2007 nos permite contestar a varias de estas preguntas.

De las inundaciones recientes en el Estado de Tabaco las del 2007 fueron las más intensas afectando al 80% del territorio y generando pérdidas materiales por US$ 5,000 millones (30% del PIB del Estado). El informe elaborado por el CENAPRED, El Centro Nacional de Prevención de Desastres de México, además de evaluar las perdidas, describe como los procesos que se han desarrollado en el territorio, principalmente las acciones realizadas para el control de inundaciones y los asentamientos de las poblaciones, contribuyeron a incrementar o reducir el impacto del desastre.

El Estado de Tabasco fue el escenario de las mayores inversiones en represas hidroeléctricas del país. Aunque las inversiones realizadas para el control de inundaciones “han reducido los caudales que llegan a la planicie” en la actualidad “el desbordamiento de los ríos se produce con mayor frecuencia y con escurrimientos menores, respecto a los que provocaban tales efectos en el pasado”[1]. Es decir, aunque las presas han tenido un efecto beneficioso al reducir los caudales que llegan a la llanura de inundación donde se ubica Tabasco la combinación de otros factores han llevado a que con menores caudales se generen mayores inundaciones.

Tal como señala el informe, “los sitios que dan origen a zonas con inundaciones recurrentes todos los años, son precisamente donde se ha dado un importante crecimiento de los asentamientos humanos, el 80% de la población del Estado se asienta en zonas identificadas como potencialmente inundables”. Se concluye que construcción de las presas, que generaron una percepción de seguridad,  unida a la falta de la aplicación de una política de regulación del uso del suelo en zonas de riesgo, han contribuido a que la población se asiente en zonas inundables. El aumento de la población localizada en zonas inundables combinado con problemas de exceso de sedimentación en la parte baja de la cuenca, que se relacionan con la falta de regulación de las intervenciones en los cauces, son los factores que explican la tendencia a que se produzcan mayores inundaciones con menores caudales.

Sin embargo, este desastre ha creado  una oportunidad para repensar el territorio desde una óptica de desarrollo sostenible, el Gobierno del Estado de Tabasco, en conjunto con la Universidad Nacional Autónoma de México y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), ha iniciado la implementación del Plan Hídrico Integral de Tabasco, el cual contempla una inversión total de 721 millones de dólares[2]que incluye acciones de mediano y largo plazo como la reubicación de poblaciones, el ordenamiento territorial y la promoción de ciudades satélites en zonas seguras.

Esta iniciativa de abordaje integral de la problemática territorial desde una perspectiva de cuenca nos confirma la pertinencia del enfoque de sostenibilidad y gestión del riesgo de desastres que plantea la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) y la política de gestión del riesgo de desastres del BID. Varias de las ciudades intermedias donde interviene la iniciativase ubican en contextos similares al de Tabasco: llanuras de inundación próximas a zonas costeras. Actualmente estas ciudades están empezando a enfrentar desafíos como la erosión costera, inundaciones e intrusión salina. Es el momento de plantear soluciones integrales, con enfoques innovadores, que eviten pérdidas económicas y humanas y contribuyan a la sostenibilidad ambiental y urbana de largo plazo.

 


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          [1] Desde el final de la década de los cincuenta se han realizado inversiones para el aprovechamiento y control de los escurrimientos de la cuenca alta del río Grijalva. Se han construido cuatro grandes presas:, Angostura, Chicoasén y Peñitas (construidas por la Comisión Federal de Electricidad), que constituyen el sistema hidroeléctrico más importante del país (CENAPRED, 2008).

 

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          [2] Actualización del Plan Hídrico Integral de Tabasco. Ing. José Luis Luege Tamargo Director General, enero de 2011.