¿Pueden el gobierno y la sociedad civil unirse para luchar contra la corrupción?

La corrupción es un enemigo público. El actual escándalo de Lava Jato sólo es el ejemplo destacado más reciente de lo que ocurre cuando la gestión de la transparencia y la rendición de cuentas de los gastos del gobierno son insuficientes.

Señalar la existencia de un problema es una cosa. Aprender a solucionarlo -o al menos contenerlo- es un problema completamente diferente que, además, suscita diversas preguntas. Por ejemplo, ¿cómo se deberían utilizar los recursos finitos para monitorear las obras públicas? Además, ¿quién debería participar en el monitoreo, y en calidad de qué? Los ciudadanos individuales se ven afectados por la corrupción, pero muchos carecen del tiempo o las habilidades para monitorear. Las organizaciones de la sociedad civil (OSCs) a menudo tienen un gran interés en monitorear las actividades del gobierno, pero carecen de las facultades para ejercer una vigilancia. A su vez, las agencias del gobierno destinadas a la vigilancia a menudo carecen de los recursos para monitorear.

Paul Lagunes, un investigador de la Universidad de Columbia y ex investigador visitante  del BID, ha estudiado qué ocurre cuando una OSC y una agencia del gobierno nacional informan a los gobiernos locales que su uso de los fondos federales en los proyectos de infraestructura está siendo vigilado. Lagunes presentó las conclusiones de un experimento de campo que llevó a cabo en un Seminario de Economía Política en el BID el 1 de diciembre, copatrocinado por el Departamento de Investigación y la División de Instituciones para el Desarrollo.

El experimento en sí es sencillo, y relativamente barato. En la primera de las dos etapas, que transcurrió entre agosto de 2015 y mayo de 2017, funcionarios en distritos seleccionados aleatoriamente en todo Perú recibieron una carta en la que se les informaba que su gasto en la ejecución de pequeños proyectos de infraestructura (por ejemplo, caminos, aceras, espacios deportivos), financiados por el Ministerio de Vivienda, estaba siendo monitoreado. Esta carta fue enviada por Proética, una OSC que representa el capítulo de Transparency International en Perú y es manifiestamente independiente del gobierno del país. Poco después, los funcionarios de distrito recibieron una segunda carta de la autoridad auditora nacional, la Contraloría General de la República, notificándoles que conocían las actividades de monitoreo de Proética. Una segunda etapa consistía en una carta de seguimiento de Proética, y luego una de la Contraloría, recordando a los funcionarios de distrito que el monitoreo continuaba.

Esta intervención aparentemente pequeña arrojó grandes resultados. Los proyectos en los distritos tratados (es decir, los distritos que recibían las cartas) experimentaron una reducción del 51% en los costos de construcción en comparación con proyectos en distritos del grupo de control (es decir, distritos comparables que no recibieron las cartas). Además, la reducción se produjo sin un cambio perceptible en la calidad. Esto fue verificado por el investigador y la OSC colaboradora, que analizaron las condiciones de algunas de las obras públicas que fueron objeto de la intervención, en algunos casos utilizando imágenes de satélite como las de Google Earth. Por lo tanto, parece probable que se consiguieron reducciones de costo en infraestructura, que es un ámbito vulnerable a la corrupción en todo el mundo, reduciendo los gastos dudosos. Otro punto a destacar es que la vigilancia sobre algunas obras en los distritos que recibieron las cartas parece haber tenido el efecto de mejorar la ejecución de obras no vigiladas.

¿Qué lecciones pueden extraer los responsables de las políticas públicas y el público en general de este estudio? La más importante es que cuando las OSCs y las agencias de gobierno combinan sus esfuerzos en la lucha contra la corrupción, los beneficios sociales resultantes superan significativamente los costos. Lograr este tipo de cooperación representa un desafío en los tiempos actuales: las relaciones mutuas a menudo son tensas e incluso conflictivas. Sin embargo, cuando se produce la colaboración, como demuestra el estudio, la corrupción sufre un severo golpe.

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El Autor

John Dunn Smith

John Dunn Smith es el Editor Adjunto del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo. Obtuvo su licenciatura en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Americana y un postgrado en la misma área en la Universidad de Chicago. Tiene también una maestría en Asuntos Internacionales por la Universidad de Carleton en Ottawa. Como escritor JD Smith, ha publicado colecciones de poesía, ensayos y humor, así como un libro para niños.

10 Comments

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  1. OSMAN GONZALEZ VENEGAS

    Es un valioso estudio que debe replicarse en todo tipo de gobierno en nuestros Países de la Región de ALC.

  2. Deberían poner en practica este caso de cooperación a mayor nivel

  3. Interesante iniciativa para combatir la corrupcion..documentos intimidatorios pero seguramente con un seguimiento de los gastos efectuados para determinada obra a fin de que los funcionarios encargados conozcan que estan siendo vigilados.

  4. Osmar Maldonado Chaparro

    Aca en Paraguay, estamos llenos de corrupciones, es el pan de cada dia, todos se acomodan y cada uno tiene su soquete, o sea su parte, de cual institución va a comer cuando entra en la función publica, nunca se juzgo a nadie, siempre en el oparei, termina de valde, las investigaciones, algunos es decir las mayorías de los funcionarios, comen plata, se utiliza para enriquecer a los políticos amigos de turno, y asi vivimos es nuestra hermosa América latina. se utiliza la politica para cambiar de pobre a rico, y nadie va preso
    Veremos el nuevo gobierno,

  5. Victor Hugo Cruz Lozada

    De fácil implementación en Ecuador, solo sí existe decisión política del Gobierno Nacional.

  6. Cesáreo López Luría

    “La corrupción es un enemigo público”. Ésta frase, con la que se inicia dar respuesta a la ¿Pueden el gobierno y la sociedad civil unirse para luchar contra la corrupción?, el binomio que se aprecia en la pregunta; sin duda, es un binomio elevado a la enésima potencia y que podría ser demasiada compleja su desarrollo; sin embargo, se llegaría a un buen fin; es decir, a la cero corrupción.

  7. La labor que está pendiente, tal vez sea de la la educación cívica y fomentar el involucramiento activo de la ciudadanía en la gobernanza. El manejo del Poder, se ha dejado a élites o advenedizos políticos sin experiencia precisamente por no asumir una participación más activa de la vida política de las naciones.

  8. Hay que dar mayor difusión y alcance a esta muy buena iniciativa.

    1. Gracias, Elba. De acuerdo, la iniciativa es muy buena!

  9. En Perú, en especial en el interior (provincias), es posible hacerlo y aplicarlo, ¿Como? primero tiene que haber un compromiso sincero de actuar sin tener en cuenta quien se afecta. Por todos es sabido que todo obra pública que se ejecuta, allí existe corrupción. Lo lamentable es que La propia Ley de contrataciones avala esta anomalía. Así ¿Como Luchar y poder sacar ventaja contra los corruptos? Un tarea difícil de combatir. Lo peor de todo que esta corriente es tan fuerte que al final acaba por absorber a persona débiLes en principios o a quienes adoLecen de medios de subsistencia.

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