Un espacio para ideas y soluciones en seguridad ciudadana y justicia en América Latina y el Caribe

Para tener ciudades más seguras, partamos por mejorar nuestras policía

policia comunitaria colombiaLes comparto mi discurso en Buenos Aires, ante el inicio de nuestra Clínica de Seguridad con expertos de alto nivel

Hace algunos años, viajé con el General Naranjo a Honduras.  El General, como muchos de ustedes saben, lideró un proceso complejo de reforma de la Policía Nacional de Colombia.

Eran años difíciles para Honduras. En algunas ciudades un joven tenía mayor probabilidad de morir asesinado que si estuviera en una zona en guerra.  Fue en este contexto que fuimos a visitar al presidente de Honduras.

El presidente estaba con sus asesores y varios jefes de policía. El tema en la agenda era la reforma de la policía.

Todos estábamos muy atentos y listos a tomar nota de las recomendaciones del General.

El General Naranjo les dijo: “Habría que pintar las oficinas de la Dirección de la Policía”. Al vernos todos sorprendidos, nos explicó: “Para dignificar los policías, hay que dignificar el lugar donde trabajan”.

El General, por supuesto, les dio otras recomendaciones.  Y les voy a hablar un poco sobre Honduras más adelante. Pero la anécdota sirve para destacar un tema que quiero rescatar hoy y que fue el tema central de discusión del Diálogo de Ministros que tuvimos los dos últimos días  Concluimos que para tener una agenda de seguridad  exitosa, no podemos descuidar a nuestros policías porque al hacerlo también descuidamos a los ciudadanos.

Antes de entrar en este tema, cual es la situación de violencia en América Latina y el Caribe.

La manifestación más trágica de la violencia en América Latina y el Caribe son los homicidios. Cada año mueren casi 135.000 personas asesinadas, en su mayoría jóvenes.

Esto es una tragedia humana dolorosa para miles de familias, para madres, padres, y amigos.  Además es un costo económico duro. En el BID, hemos estimado que el crimen y la violencia le cuestan a nuestra región alrededor de US$120 mil millones anuales.

Pero lo más terrible es que si estas tendencias continúan, en los próximos diez años, casi un millón y medio de personas perderán su vida antes de tiempo.  Y hay estimaciones que en el 2030 las tasas de homicidio podrían superar el umbral de países en guerra que es alrededor de 30 homicidios por 100mil habitantes, frente a 21 hoy.

Por otra parte,  la violencia no solo tiene manifestaciones homicidas, según encuestas recientes, 1 de cada 5 latinoamericanos ha reportado ser víctima de robo en el último año.  Y en promedio, 6 de cada 10 robos han ocurrido con violencia.

Tenemos y debemos revertir esta situación.

Mejorar los índices de violencia depende de muchas cosas. Pero en gran medida depende del buen funcionamiento de las instituciones de seguridad. Instituciones como la policía, la justicia y las entidades penitenciarias.  En las discusiones que tuvimos en el Diálogo con los Ministros de seguridad nos enfocamos principalmente  en las policías  y esto por dos razones claves:

Por un lado, la evidencia nos ha demostrado que mejoras en la eficiencia y efectividad de las policías han contribuido en el corto plazo a la reducción de índices de violencia.

Pero aún más importante, nuestras policías son de las instituciones más rezagadas, a pesar de ser la entidad que más presente está en la vida cotidiana de los ciudadanos.

¿Que características tienen hoy las Policías en América Latina?

América Latina y el Caribe es una región que desafía las generalizaciones y sus instituciones policiales no son la excepción. Sin embargo, los cuerpos policiales en nuestra región comparten problemas comunes:

-Los casos de corrupción policial, y la falta de mecanismos efectivos de rendición de cuentas son problemas endémicos que tienen un efecto demoledor en la confianza en la policía.  Según últimos resultados de la encuesta de Latinobarómetro, menos de 40% de los ciudadanos en la Región confía en la policía, comparado con un 65% en Europa.  Este bajo porcentaje de confianza se ha mantenido en los últimos 20 años, con algunos matices entre los países.

El deterioro de la seguridad en la región,, tácticas policiales controversiales, y la pérdida de credibilidad de la policía, han contribuido a que algunos países opten por promover la militarización de las tareas policiales y, muchas veces enfocadas en acciones reactivas más que preventivas.

-La pérdida de confianza es igualmente uno de los factores que alimenta la privatización de los servicios de seguridad. La proporción  entre guardias privados y policía en países desarrollados es de  2 a 1, mientras que en algunos países nuestros es de 11 a 1. Este sistema de seguridad “paralelo” y poco regulado, representa riesgos inevitables.

A todo lo anterior se suma las grandes carencias de las policías. Falta de recurso humano calificado, la falta de condiciones laborales dignas, y inadecaudo equipamiento para poder llevar a cabo su labor.  Estas condiciones a su vez afectan la eficacia de la acción policial. Generan desconfianza en los ciudadanos y aumentan la percepción de inseguridad.

Un estudio reciente del BID demostró que a mayores niveles de inseguridad, menor disposición del ciudadano a valorar el trabajo policial y colaborar con la misma. Esto, por supuesto, empeora aún más el problema.

Fracaso de las Reformas….

Durante los últimos veinte años, los países han invertido cantidades importantes de recursos financieros, políticos y humanos en reformar las policías.

Sin embargo muchas de estas reformas han fracasado.

Hablemos claro.  Dentro de las reformas institucionales, cambiar la policía es una de las tareas más difíciles.

Pero en realidad, no podemos darnos el lujo de no hacerlas.  La policía es la cara visible de la seguridad ciudadana. Muchas veces es el primer contacto de la ciudadanía con el Estado. Es por eso que la Reforma Policial debe ser vista como una parte esencial de la agenda que promueve el Estado de Derecho.

A veces, las reformas fracasan por falta de apoyo político, o por falta de recursos, A veces es por resistencias internas al cambio.

Pero es equivocado plantear una reforma policial solo en términos de más recursos, o exclusivamente aumentar el número de policías o mejorar su equipamiento.  De hecho, un estudio  reciente en USA encuentra que el tamaño de la fuerza policial,  no necesariamente tendría un impacto significativo en la reducción del crimen. No siempre asegura una reforma exitosa, ni es costo-efectiva. La ecuación no es tan simple como decir, “agrego más policías y tengo como resultado menos delitos.”.

Es un debate que no sólo se da en nuestra región. Está pasando en Estados Unidos, en lugares como Ferguson, Baltimore o Chicago, y más recientemente en Europa, por supuesto con desafíos diferentes.

En el BID, hemos acompañado alrededor de 20 procesos de reforma y fortalecimiento para cuerpos de policía nacional, federales, provinciales e incluso municipales. Y con este trabajo hemos aprendido que cada contexto es único y que no existe un solo modelo a seguir.

Nosotros apostamos a una policía que no solo busque reducir los índices de violencia. Necesitamos una policía que conecte y trabaje con la ciudadanía, y que rinda cuentas ante ella misma y ante la sociedad.

Nuestra experiencia nos ha permitido identificar algunos elementos en común de casos exitosos, que de hecho fueron destacados en las conclusiones que tuvimos ayer de la reunión con los Ministros:

Un primer elemento es un apoyo político constante al más alto nivel que pueda construir un consenso ciudadano sobre qué tipo de policía quiere una sociedad.  Las ventanas para realizar estas reformas son oportunidades excepcionales que deben aprovecharse.

Y luego, debe ir acompañado por un liderazgo dentro de los rangos policiales. William Bratton fue hasta hace un par de semanas jefe de la policía de NY. Lideró reformas de 6 departamentos de Policía, incluyendo, Los Angeles, NY y Boston. Me dijo que “lo que cambia la cultura policial es liderazgo interno”. Se refería a la necesidad de identificar y motivar a líderes dentro de la organización. Líderes que compartan la misma visión de reforma, y sientan la misma urgencia.

En resumen, las reformas tienen mayores probabilidades de éxito cuando coincide simultáneamente el apoyo político externo, y la decisión de reforma por parte de líderes dentro de la institución.

Segundo,  la columna vertebral para una buena reforma policial, es su capital humano.  Una sociedad tiene que invertir en sus policías.  Demostrarles que son valoradas, que nos importa su propia seguridad, sus condiciones laborales, y sus carreras.  “Que no desempañan un simple oficio, sino una verdadera profesión”.

En Honduras, el BID está apoyando un cambio radical en  la Policía Nacional. Está anclado en un proceso moderno de formación y profesionalización policial iniciado en 2014. Ustedes lo conocerán más en detalle en este evento.

Se ha cambiado el perfil de la Policía de Honduras.  Se pasó por un proceso de depuración importante y llevan más de 2,800 nuevos graduados con un currículo más exigente. Todo esto acompañado de la renovación y mejora de la tecnología policial e infraestructura universitaria de primer nivel.  El año pasado tuve la oportunidad de estar presente en una graduación de nuevos cadetes. Sentía que ese momento marcaba un nuevo capítulo en la historia para la policía de un país que ha sufrido tanta violencia.

En tercer lugar, una buena reforma de policía debe contar con información estadística y análisis criminal de calidad.  Estudios rigurosos en EEUU, Reino Unido y otros más recientes que hemos realizado demuestran que estrategias de patrullaje enfocado áreas de alta criminalidad — “hotspots”– o estrategias basadas en solucionar problemas específicos — “patrullaje orientado a resultados” — han demostrado reducciones significativas en determinados delitos. Otro efecto, ha sido  mayor acercamiento de la policía a las comunidades donde trabajan, y mejoras en la confianza.

Ejemplos destacados son el “Plan Cuadrante de Carabineros”, en Chile, y el “Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes”, en Colombia,

Más recientemente, Ecuador, con nuestro apoyo, estableció una nueva base de datos de crimen y violencia  llamada el “Sistema David”. De igual forma desarrolló Unidades Especiales de análisis criminal que guían estratégicamente el patrullaje policial, y están contribuyendo a la reducción de los delitos como el homicidio y el robo.

En Uruguay el BID está trabajando muy de cerca con la policía de Montevideo. Aumentó el número de unidades de policía en la calle pero también se restructuró la organización del patrullaje en zonas y creó el grupo de respuesta táctica.  Además incorporó tecnologías de información para mejorar y monitorear el despliegue policial y el manejo del servicio de emergencias.  El resultado, entre el 2013 y 2015 se redujeron el total de delitos contra la propiedad.

Finalmente, y en cuarto lugar,  es necesario tener efectivos mecanismos de rendición de cuentas policial. Rendición de cuentas sobre el uso de recursos, rendición de cuentas sobre sus procedimientos y sus resultados. Como sabemos, las policías tienen como misión no solo prevenir y controlar la delincuencia. Deben proteger a las personas.  Su objetivo central es estar al servicio de la comunidad y por lo tanto su labor debería ser sujeta a supervisión.

Algunos cuerpos policiales han encontrado en este mecanismo un instrumento poderoso para mejor su efectividad, y construir los lazos de confianza con la comunidad.

Hemos tenido algunos avances pero estamos aún tímidos en la incorporación de mecanismos de rendición de cuentas externos y, más aun, de control ciudadano.  No obstante, Colombia, Chile, Bolivia, Nicaragua, Perú, Brasil podrían arrojar lecciones importantes para nuestro contexto. Es notable que en Chile y Colombia, la información al que tiene acceso la ciudadanía incluye el teléfono celular de jefe policial de su zona.

Antes de terminar, déjenme  volver a la historia que les conté al principio.  Hoy la oficina del Director de la policía de Honduras es elegante y espaciosa (imagen).  El país está invirtiendo en sus policías. Les está dando los instrumentos para hacer mejor su labor.  La reforma policial en proceso ya está produciendo resultados con una reducción sostenida de los índices de homicidios de más de 20 puntos en tres años.

Quisiera concluir  diciéndoles  que, si bien nuestros retos son grandes, debemos sentirnos optimistas.  Los ejemplos de las reformas bien hechas muestran resultados. Ciudades como Bogotá y Quito tienen índices de homicidios dramáticamente menores de lo que fueron hace pocos años. Nuestro compromiso desde el BID, es estar ahí, ayudarles en las reformas más difíciles, y aportar con el intercambio de conocimiento que necesitamos.

De esto se trata justamente esta Clínica. ..Muchas gracias.

Foto crédito: Flickr CC Policía Nacional de Colombia

Nathalie Alvarado
Sobre el autor
Nathalie Alvarado es la coordinadora del área de seguridad ciudadana y justicia del Banco Interamericano de Desarrollo. Ella tiene más de 15 años de experiencia en el diseño y la implementación de proyectos en esta área, ha liderado el proceso de definición del marco de acción del BID en este campo. Alvarado es abogada de la Universidad de Lausanne, Suiza, y posee un magister en derecho económico de la Universidad de Bruselas.
  1. Jorge Eduardo Castañeda Mejia Reply

    Buenos Días Dra. Nathalie,
    Este es uno más de sus excelentes artículos como otros de los miembros de su equipo,son un valioso insumo de información los sigo muy atentamente por una idea de emprendimiento naciente en Cali-Valle del Cauca-Colombia. Con mucho respeto quiero saber si puedo comunicarme con usted via e-mail o que conducto regular debo seguir si no es mucho atrevimiento pues considero que mi iniciativa puede aportar a este mega proyecto que desde el BID ustedes lideran.

  2. Rosa Bustos Reply

    Trabajar sobre la persona del Policía también es indispensable, desde la selección vocacional hasta un programa de refuerzos sobre conducta y profesionalismo. Antes la ciudad tiene que describirse a sí misma y esbozar qué tipo de policía necesita. Cambiar la imagen y la realidad del mal policía,muy frecuente en nuestros medios.Saludos doctora Alvarado.

  3. Alba Martinez Reply

    Un factor no menos importante en las reformas es la participación desde el propio cuerpo policial, desde las mas bajas jerarquías, que todo el personal se sienta escuchado y pueda ser instrumento para mejorar condiciones. Igual en el Sistema Penitenciario importante es la inclusión no solo para el aporte sino para la capacitación y el ejercicio de la tarea incluir funcionarios sin ser etiquetados como “al molde o a la carta” siempre hay un espacio de capacitación y sobre todo de conexión con el contexto de seguridad pilar fundamental a lograr para lograr un verdadero cambio, la policía no vinculada con su comunidad no podrá lograr socialmente la confianza que necesita para su labor preventiva (humildemente opinando) muy buen articulo muchas gracias!

  4. FELIPE JAVIER CIUDAD BARDALES Reply

    La aplicación de esta recomendación, es muy importante para que la ciudadanía se sienta segura, ya que en el Perú la inseguridad cada día se pone mas problemática y se necesita que nuestra policía, sea mas competente, para ello la reforma de la policía peruana debe hacerse lo mas pronto y sacar a los malos elemento que perjudican a la institución y al sobresalto de sus habitantes, que están pasando por momentos críticos y se sienten desprotegidos por la delincuencia que se ha desatado en Lima y demás ciudades del país.

  5. Jorge Villarroel Altamirano Reply

    Sin dejar de estar de acuerdo con muchas de las apreciaciones vertidas en el documento, me parece que también está afectado por un cierto grado de reduccionismo, característico de similares documentos que abordan el tema del desarrollo policial. digo esto, porque en general, el principal problema de las policías latinoamericanas es el contexto en el cual están inmersas: países degradados política, ética y moralmente es muy difícil que mantengan cuerpos policiales asépticos a estos males. La organización policial es un reflejo de lo que pasa en la sociedad mayor a la cual pertenece.
    Por ejemplo, los Carabineros de Chile se han caracterizado por bajos niveles de corrupción y altos grados de confianza y legitimidad en la comunidad, pero no es consecuencia sólo del esfuerzo y desarrollo de la propia institución, sino que históricamente la ciudadanía y la autoridad ha cuidado a esos carabineros y ellos son el reflejo de esa nación, también con bajos niveles de corrupción. Pero los males que de alguna forma hoy en día se manifiestan en Chile, también alcanzan a Carabineros de Chile.
    Antes de exigir mejoras en la policía, debemos asegurarnos de que existan las condiciones sociales, políticas, económicas, legales e institucionales, para implementar esas mejoras. Caso contrario, esfuerzos, tiempo, dinero y expectativas perdidas.
    Me recuerdo, tiempo atrás estando en Ciudad de México, en una mesa de trabajo con profesionales del área, escuchaba el reclamo de la ausencia del Estado y del reclamo de la mejora de la policía, ante los niveles de delito e inseguridad, pero al final concluíamos que si la sociedad mexicana no cambiaba sería muy difícil que la policía cambiara. Un ejemplo, la vía informal para lograr realizar algún trámite en el sistema público mexicano (que incluye algún tipo de coima o prebenda), esta naturalizado y nadie se lo cuestiona, es decir, la corrupción en gran medida es un acto natural. Entonces no le podemos reclamar a la policía que actúe de manera distinta, es una empresa demasiado gigantesca el lograrlo. Hay que comenzar por asegurar aquellas condiciones que mencioné. Saludos

  6. Jorge gomez monge Reply

    La policia debe ser policia desde el origen una policia que no responda a unos intereses o grupos en especifico fuera de su funcion “aplicar la leyes y normas” es decir que no sirva al ejercito ,a los empresarios , a las iglesias o a grupos masonicos de utilidad o busqueda de proteccion especial para estos es debe ser un policia de la ciudad de la comunidad que busca certidumbre y legalidad .no buacar imponer sistemas no aptos en las policias de uso de ya sean tacticas militares o de sistemas de justicia penal que buscando legalidad permite impunidad . Y si requiere de origen no responder a los unicos particulares intereses de politicos ya sean gobernadores secretarios jefes para perdurar proteger impunidad .la policia debe ser ajena a estos ineptos y si debe ser independiente de partidos politicos y politicos. Debe ser una policia de toda la gente ,no del general ,del gobernador del presidente de municipio en turno.

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