Un espacio para ideas y soluciones en seguridad ciudadana y justicia en América Latina y el Caribe

Los riesgos de militarizar la respuesta a la inseguridad en América Latina

marching bootsHace pocos días, un artículo destacó los avances en la lucha contra la violencia y la inseguridad en Honduras, país donde la tasa de homicidios ha bajado de 68 a 59,5 por cada 100.000 habitantes entre 2014 y 2015, según información del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Parte del éxito en la reducción de los homicidios es atribuido al involucramiento de las Fuerzas Armadas en apoyo a las tareas de seguridad pública.

En México durante la administración de Felipe Calderon, también se autorizó el uso de las Fuerzas Armadas para combatir el narcotráfico y crimen organizado que azotan el país. Los resultados no fueron los esperados. Es que el despliegue de militares en tareas policiales puede ser una demostración de voluntad política de ganarle al crimen y la violencia, pero ojo que el remedio está lejos de asegurar una cura para la enfermedad. 

Para muchos ciudadanos de América Latina hartos de la inseguridad el reclamo por una “mano dura” es entendible. Hay poca confianza en las instituciones encargadas de proveer seguridad y hacer cumplir la ley. En muchos países los ciudadanos confían más en las FF. AA que en las policías, incluso en lugares que sufrieron de los regímenes autoritarios de los 70 y 80. A la pregunta sobre si las fuerzas armadas deberían participar en la lucha contra el crimen y la violencia, un 71,5% de la población de América Latina respondió de manera positiva en 2014. Y algunos gobiernos han hecho eco de este llamado y han sacado los militares a las calles.

Lo que hasta hace un par de años era una excepción, hoy se está convirtiendo en una peligrosa tendencia. Un estudio realizado por la Junta Interamericana de Defensa encontró que en todos los países de la región que tienen fuerzas armadas (con la excepción de Costa Rica, Panamá y algunos países del Caribe), los militares tienen algún tipo de participación en tareas de seguridad ciudadana, ya sea de forma permanente o en tiempos de excepción. En México y Centroamérica,  además, los presupuestos de defensa han aumentado a la par de los presupuestos de seguridad (Solmirano, 2013).  En un próximo blog examinaremos este tema  en mayor detalle.

¿Por qué ha ocurrido esto?

Parte de la respuesta está en el contexto mismo que vive América Latina estos días. La violencia, el crimen, y la inseguridad figuran desde hace varios años como una de las principales preocupaciones de los latinoamericanos. En un blog anterior, ya hemos discutido las razones por las que el crimen y la inseguridad en América Latina son una anomalía.

militares a la calleTambién es cierto que las mismas instituciones responsables de proveer seguridad –las fuerzas policiales- se han visto desbordadas en sus funciones ya sea por falta de entrenamiento, de equipamiento, de  recursos, o una combinación. Como se discutió en otro blog, otra razón es que estas mismas instituciones –policía y justicia- no han sido capaces de adaptarse a la realidad que experimenta la región. No podemos obviar que a esto se le suma el crecimiento del crimen organizado y el narcotráfico, lo que en algunos países ha socavado la legitimidad de la policía y del sistema de justicia. Entonces la opción cortoplacista ha sido la militarización de la seguridad.

Pero esta militarización conlleva al menos 3 riesgos.

El primero está relacionado con el abuso de derechos humanos. El involucramiento de las FF.AA en la seguridad de América Latina ha aumentado las acusaciones por abusos y violaciones de derechos humanos. En México, por ejemplo, la organización Human Rights Watch reportó casos de tortura, violación, y asesinatos cometidos por parte de las fuerzas militares, citando que en la primera mitad del 2010, la Comisión Nacional de Derechos Humanos había recibido más de 1.100 quejas sobre violaciones de derechos humanos. La ONU también ha advertido que la militarización en Guatemala no ha llevado a mejoras visibles en la seguridad.

El segundo está relacionado con la gobernabilidad democrática. Si bien los países en la región han avanzado considerablemente en la consolidación de sus regímenes democráticos, una mayor intervención militar en asuntos de seguridad abre la puerta a mayores intentos de politización y autonomía de las FF.AA. Por otro lado, hay Ministerios de Seguridad dirigidos por militares o ex militares, en vez de civiles. Como señala la experta Rut Diamint (2015), el desafío de “pedirle” apoyo a las fuerzas armadas para combatir el crimen es que los favores se pagan.

El tercero es que se puedan revertir los progresos que se han logrado en seguridad ciudadana.  Pese a los altos niveles de violencia en América Latina, muchos gobiernos han tratado de responder a este enorme desafío con una mezcla de recetas que han incluido reformas policiales, reformas penitenciarias, promoción de programas de prevención para jóvenes en riesgo, y programas de rehabilitación y reinserción, entre otros. Sacar a los militares a las calles se condice con un enfoque preventivo y orientado a brindarle oportunidades a las poblaciones más vulnerables que sufren la violencia.

El BID ha sido un actor clave en apoyar a los gobiernos en estas reformas tanto a través de sus operaciones como en la generación de evidencia empírica sobre las políticas que tienen mayor posibilidad de beneficiar a la población en la prevención y reducción de la violencia. Brindarles una mayor profesionalización a los cuadros policiales, proveerles con mejor tecnología para detectar y analizar la información del crimen, y mejor equipamiento e infraestructura, son algunas de las maneras de fortalecer la función policial y mejorar la confianza ciudadana en la policía.  El BID esta trabajando con los países de la región en esta dirección, apoyando el trabajo policial en Ecuador, Honduras y Uruguay, entre otros. Es a través del apoyo a políticas efectivas que se podrá traer mayor estabilidad y seguridad a la región. No a través de más tanques.

Suscríbase a nuestras alertas de email del blog Sin Miedos

Fotos: Flickr CC Júbilo Haku, Isan

Descargue nuestra publicación sobre costos del crimen en América LatinaCapture libro

 

Sobre el autor
Carina Solmirano es consultora del BID en Seguridad Ciudadana. Anteriormente, trabajo como investigadora senior en el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), responsable del programa de gasto militar en América Latina, el Medio Oriente, y Asia occidental, enfocando sus estudios en la necesidad de transparentar los presupuestos de defensa y la adquisición de armamentos. Ha sido reconocida por la ONU como una de las mujeres líderes en el campo de desarme de América Latina. Carina tiene estudios doctorales y una maestría en seguridad internacional en la Universidad de Denver y es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (Argentina).
  1. Pedro Reply

    Especialmente este gobierno de Humala, ha tenido de política la de militarizar la seguridad ciudadana en todo el país convulsionada por la delincuencia, en buena hora no ha llevado a cabo esta decisión; ya que se hubiera visto empañada con una serie de problemas relacionadas con los derechos humanos; de violaciones, crímenes, torturas, asesinatos injustificados.
    Con ello las poblaciones del país se hubieran sentido con más inseguridad de transitar libres por las calles.
    Este gobierno se ha olvidado en brindar todo el apoyo a nuestra Policía Nacional, como darle el entrenamiento a su organización para combatir al crimen organizado, llevar a cabo estudios a jóvenes vulnerables en la criminalidad, especialmente reclutar a niños abandonados moral y materialmente por sus progenitores, los que pululan las calles de la ciudad iniciando a cometer algunos hechos de robos y pandillajes, y con el transcurrir de los años se convierten en delincuentes avezados.
    El reclutamiento de éstos niños es para entregarles, educación, buena alimentación, atención psicológica, salud; y todo lo que atañe en su buena formación y ser útiles en la sociedad. Esta responsabilidad delicada se le debe entregar a nuestra Policía Nacional, para prevenir al crimen organizado.

  2. rut Reply

    Excelente comentario, en pocas líneas todo puesto muy claro. Felicitaciones!

  3. Hugo Reply

    La inseguridad es el resultado de varias circunstancias que sin duda con una buena voluntad política se puede disminuir, cada país tiene características distintas en cuanto a sus costumbres, organización estatal, niveles de las clases sociales y es en estos ámbitos en que se distinguen cada país. Pues algunos tienen instituciones estatales bien estructurados, autónomos que funcionan sin injerencias, con esto logran resultados deseados pues solo les rinde resultados al pueblo sin beneficiarle a nadie en particular. Otros países tienen más desigualdades sociales donde la gente humilde son mayoría, mientras los de la clase alta son un mínimo porcentaje de la población pero que en riquezas y poder abarcan todo lo concerniente al manejo del estado.

    En este ámbito donde las desigualdades sociales son muy evidentes es de mucha importancia averiguar el origen del poder y fortuna de los que están en los gobiernos o quienes sean sus colaboradores, pues América Latina la corrupción es muy asociado al crimen organizado y al narcotráfico que en países como el Paraguay cualquier persona puede alquilar un partido político tradicional de gran poder de convocatoria electoral para llegar a la presidencia, como fue el caso del actual presidente de Paraguay quien es salpicado por narcotráfico, lavado de dinero y muchos otros delitos, pues presidentes así tienen que brindarle beneficios especiales a quienes han apoyado su candidatura en todo sentido, mientras el pueblo que puede esperar en lo que respecta a la disminución de la criminalidad cuando verdaderos criminales son electos como presidentes, mientras la corrupción en las instituciones de seguridad llegan a niveles extremos.
    http://www.abc.com.py/especiales/cuentas-secretas-en-suiza/las-cuentas-en-suiza-de-cartes-1334801.html
    http://ea.com.py/v2/que-se-puede-pensar-sobre-el-origen-de-la-fortuna-de-cartes/
    http://www.ultimahora.com/cartes-ayudara-al-partido-colorado-las-cuentas-n969071.html

    Por consiguiente ignoramos las causas reales de la corrupción en la Policía, nos ponemos a buscar mejoras estructurales que nunca funcionan, aumentamos los números de personal policial que solo fomenta más corrupción pues estos nunca se contentan con lo que ganan y convierten a la institución en un negocio de seguridad privada que al menos aquí en Paraguay cobran a comerciantes y civiles por brindarles seguridad. Luego nos ponemos a decir que faltan darles más libertades de restricción a sus labores y resulta que aumenta considerablemente casos de violaciones a los derechos humanos, que solo causa indignación y descredito a la institución policial, todo esto dan como resultado que nunca bajan los niveles de inseguridad, sino que solo aumenta, hasta se convierte en un siclo CRIMEN ORGANIZADO – CORRUPCIÓN – AUMENTO DE INSEGURIDAD – MÁS PRESUPUESTO ALA POLICIA – MÁS CORRUPCIÓN – MÁS CRIMEN ORGANIZADO.
    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/policiales/denuncian-mafia-policial-313807.html
    http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/edicion-impresa/policiales/item/32370-sindican-a-fiscal-como-cabecilla-de-gavilla-de-extorsionadores
    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/interior/agentes-policiales-del-este-lucran-como-guardias-privados-y-custodios-159147.html

    Después viene la fase donde la institución policial ya no resulta volviéndose ineficaz, entonces recurrimos a las Fuerzas Armadas Militares, otro grave problema pues como no hemos detectado el verdadero problema del porque las instituciones no funcionan nos ponemos a cambiar una por otra y se convierten en los mismos resultados, aumento de la corrupción, inseguridad, violaciones a los derechos humanos, como se ha dicho al comienzo de este mismo Blog, los gobiernos que tuvieron éxitos en disminuir los índices de inseguridad fue porque tuvieron voluntad política en hacerlo sin darles beneficios a ningún sector o crimen organizado que ha patrocinado campañas políticas, mientras los que no pueden bajar los índices de inseguridad es porque les conviene que siga así y para tratar de confundir a la ciudadanía se pasan cambiando de instituciones policiales o dándoles otros nombres creando nuevas agrupaciones y por ultimo recurren a los militares pero solo para fomentar más la corrupción.

  4. Marvin Schult Reply

    “Durante la administración de Felipe Calderón, Amnistía Internacional y Human Rights Watch hicieron pública su preocupación por el aumento significativo de la tortura en México.1 No obstante, las autoridades descalificaron dichos informes. En la administración de Enrique Peña Nieto, de nuevo, el relator especial sobre la tortura del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Juan Méndez, señaló en su informe que la tortura en México era una “práctica generalizada” ” “Un método de investigación llamado tortura” / http://www.nexos.com.mx/?p=27781

  5. Fred Reply

    Estoy suscrito a este blog, esperaba un análisis menos sesgado, creo que deberían enfocarse en un cobtexto menos ideológico y político para tratar una problemática mas compleja. Conocer la realidad delictiva de Latinoamérica requiere de especialistas que vean en todas direcciones.

Dejar una respuesta

*