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Cómo le ha ido a Uruguay con su reforma de la policía (segunda parte)

Foto crédito: Jefatura de Policia de Montevideo

Foto crédito: Jefatura de Policia de Montevideo

En el post anterior repasamos las medidas del gobierno para mejorar la efectividad de la policía en Montevideo en el marco de la teoría económica del crimen. Las acciones van desde mejoras salariales hasta recortes en el tiempo de respuesta a llamadas de emergencia.

En primer lugar, una advertencia: No se espera que una reforma policial tenga efectos inmediatos. Las reformas implican cambiar una cultura organizacional y pueden demorar en tener resultados. Además la policía es solo uno de los elementos que afecta el total de delitos, a los que hay que agregarle la víctima, el victimario, y el espacio (la oportunidad de producirse el delito).

Teniendo eso en cuenta, en el caso de Montevideo el crimen ha mostrado una tendencia decreciente desde 2013, según los registros de la policía (gráfico sobre niveles de delitos semanales). Dentro de una reducción del 3% en los delitos totales, se destaca una disminución de los delitos contra la propiedad consumados de 4% entre 2013 y 2015 tomando datos hasta el 30 de octubre (suma de hurtos y robos-denominados rapiñas en Uruguay).

Tendencias recientes de delitos totales y delitos a la propiedad consumados (hurtos y rapiñas). Datos semanales 2013-2015

grafico 4 evolucion hurtos y rapiñas
Resultados colaterales. Adaptaciones racionales.

Siguiendo las premisas del modelo de economía del crimen, los delincuentes son racionales y también responden a las acciones de la policía, y a cualquier cambio en la oportunidad del delito. Esto hace los efectos de las reformas menos lineales y más complejos de entender y predecir. Por ejemplo, el patrullaje más enfocado en ciertos lugares, produce probablemente un desplazamiento que puede ser temporal, funcional (tipo de crimen) o espacial del delito (ver por ejemplo Bell et al. 2014, Johnson et al. 2014).

Algunas situaciones que se observan recientemente en Montevideo son consistentes con la teoría económica del crimen. En primer lugar se observa que si bien el delito sigue estando muy concentrado en algunos segmentos de calle, desde la aplicación de esta nueva estrategia de patrullaje en 2013, se ha dispersado, especialmente en el caso de las rapiñas. En 2006-2012 el 50% de los delitos se concentraba en el 4% de las cuadras, y ahora en el 5,3%. En 2006-2012 el 50% de las rapiñas se concentraba en el 2% de las cuadras y ahora en el 3,6%. Esto puede ser uno de los factores que explique la percepción de inseguridad de la población en un contexto en el cual está bajando el delito total. Ahora el crimen ocurre en más cuadras que en el pasado, con menor intensidad promedio por cuadra (ver gráficos 2,  Jaitman y Ajzenman, 2015).

Evolución de la concentración del delito por segmentos de calle

grafico 2 evolución de concentración de delitos

Nota: segmento de calle se denomina al espacio en ambas veredas de una cuadra entre dos intersecciones.

Otro factor previsible dentro de la economía del crimen es el desplazamiento espacial del delito. En la zona I (seccionales de policía del centro de Montevideo, que incluye a la Ciudad Vieja) en donde se han realizado  muchos esfuerzos desde 2013 dada la gran concentración del delito, hay una notoria reducción del crimen, especialmente en las rapiñas (robo con violencia).

Es difícil encontrar un único factor causal dentro de la reforma, ya que esta zona recibió un tratamiento especial con una central exclusiva para el manejo de las emergencias y video-vigilancia, mayor presencia de la policía en el territorio y diferentes estrategias y tácticas de patrullaje adaptadas a ese espacio urbano en particular. Es probable que parte de la concentración exitosa de los esfuerzos de la policía en esa zona haya provocado el desplazamiento del delito hacia otras zonas, como se observa en los mapas siguientes donde en 2013 ya no hay clusters de rapiñas en la zona I (se utilizó el método de clusters jerárquicos que identifica aglomeraciones inusuales de eventos delictivos de primer orden (puntos) y de segundo orden (poligonos), Jaitman y Ajzenman, 2015).

Esto también muestra que el delito es un fenómeno dinámico, y que el análisis criminal de calidad y el entendimiento integral de sus causas es necesario para ir ajustando las estrategias policiales a estas circunstancias cambiantes. En efecto, el mapa de rapiñas de 2014 ya muestra formación de nuevos clusters y desaparición de algunos antiguos (no se lo publica por razones de seguridad).

Desplazamiento de las rapiña. Posible respuesta a estrategias policiales

grafico 3 desplazamiento delito

Otro fenómeno que puede ocurrir como respuesta a las acciones de la policía es la sustitución entre tipos de delitos. Es probable que la baja del tiempo de respuesta haya producido un proceso de aprendizaje en los criminales que en parte pueden estar optando por rapiñas (delitos más rápidos y violentos) en lugar de hurtos que requieren mayor tiempo (Vean el gráfico abajo sobre evolución de hurtos y rapiñas). Estamos estudiando este fenómeno y por el momento esto es solo una observación consistente con lo que podría esperarse dado el accionar de la policía. Sin embargo esta potencial sustitución es un claro desafío para la policía de Montevideo pues el delito violento afecta la precepción de inseguridad y agrava las consecuencias en las victimas.

Para atender en especial las rapiñas, se está implementando una nueva política que se desplegará en su totalidad en 2016, con oficiales de alta dedicación para los momentos específicos en los que más se los necesita. El total de delitos contra la propiedad de todos modos está bajando: entre 2013 y 2015, se redujeron en 4%, con datos al 30 de octubre.

Evolución de Hurtos y Rapiñas consumados, datos semanales 2013-2015

 grafico 4 evolucion hurtos y rapiñas

Conclusión

Las reformas profundas de la policía son costosas, requieren decisión política, líderes idóneos y una masa crítica de personal calificado para implementarlas. Además requiere sabiduría para experimentar y adaptarse a las circunstancias cambiantes del delito. En un contexto en el que las demandas por seguridad son constantes, este equilibrio entre resultados de corto plazo y reformas profundas de mediano y largo plazo es difícil de conseguir. Vale reiterar, las reformas policiales implican cambiar una cultura organizacional y pueden demorar en tener resultados. Además la policía es solo uno de los elementos que afecta el total de delitos, a los que hay que agregarle la víctima, el victimario, y el espacio.

No se espera que una reforma policial tenga efectos inmediatos, sin embargo la caída de los delitos a la propiedad son alentadores.

Según las últimas encuestas, en Uruguay, como en toda la región, la principal preocupación de la población es la inseguridad. La tasa de victimización de Uruguay está en torno al 23% (LAPOP, 2014). La confianza en la policía ha mejorado según una reciente encuesta del BID. En términos regionales Uruguay sigue siendo uno de los países más seguros, sin embargo el deterioro en la incidencia de ciertos tipos de delitos violentos como las rapiñas constituye una genuina preocupación de los ciudadanos. Todavía queda mucho trabajo por hacer. Si juzgamos la reforma policial en base a sus fundamentos, racionalidad y sustento teórico, creemos que el Uruguay está utilizando elementos de frontera para convertir su policía en un cuerpo motivado, con objetivos precisos y sistemas de rendición de cuentas, que constituyen buenas prácticas internacionales para reducir el crimen.

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Referencias:

Bell, B, L. Jaitman y S. Machin. 2014. Crime Deterrence: Evidence from the London Riots. Economic Journal. Economic Journal. Volume 124, Issue 576, pp 480–506.

Akerlof, G. y J. Yellen. 1990. The fair wage-effort hypothesis and unemployment. Quarterly Journal of Economics 105: 255-283.

Braga, A., D. Weisburd, E. Waring, L. Mazerolle, W. Spelman, y F. Gajewski. 1999. Problem-oriented policing in violent crime places: A randomized controlled experiment. Criminology 37: 541–580.

Di Tella, R., y E. Schargrodsky. 2004. Do Police Reduce Crime? Estimates Using the Allocation of Police Forces After a Terrorist Attack. American Economic Review, 94(1): 115-133.

Draka, M., S. Machin y R. Witt. 2011. Panic on the Streets of London: Police, Crime and the July 2005 Terrorist Attacks. American Economic Review, 101(5).

Evans, N., E. Owens y N. William. 2007. COPS and Crime. Journal of Public Economics, 91(1-2):181-201.

Jaitman, L. y N. Ajzenman. 2015. Crime patterns and hotspots dynamics in Latin America, mimeo.

Johnson, S., R. Guerette, y K. Bowers. 2014. Crime displacement: what we know, what we don’t know, and what it means for crime reduction. Journal of Experimental Criminology. Volume 10, Issue 4, pp 549-571.

Mas, A. 2006. Pay, reference points, and police performance. NBER Working Paper 12202. National Bureau of Economic Research. Cambridge, MA.

Santos, R. 2014. The Effectiveness of Crime Analysis for Crime Reduction Cure or Diagnosis? Journal of Contemporary Criminal Justice, vol. 30 no. 2 147-168.

Weisburd, D. y L. Green. 1995. Policing drug hot spots: The Jersey City drug market analysis experiment. Justice Quarterly 12: 711–735.

Laura Jaitman
Sobre el autor
Laura Jaitman is an economist in the Research Department of the Inter-American Development Bank. She previously coordinated research for Citizen Security and Justice at the IDB. Her principal areas of research are the economics of crime, the evaluation of policies to prevent and reduce crime, and political economy. Before joining the IDB, she worked for a decade as a consultant to the World Bank, the IDB, and J-PAL in the evaluation of the impact of public policies in different countries of Latin America. Jaitman holds a Ph.D. in Economics from University College London; a Master's in Economics from the University of San Andrés, Argentina, and a Bachelor's in Economics from the University of Buenos Aires.

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