Es mas seguro volar que cruzar una calle
Seguridad Vial

¿Por qué es más seguro volar que cruzar una calle?

El año pasado fallecieron en el mundo 268 personas a causa de diez accidentes aéreos en aerolíneas comerciales. Es un número bajo teniendo en cuenta los 3.800 millones de personas que volaron durante el 2016. Sin embargo, sólo en América Latina y el Caribe (ALC), los siniestros viales cobran más de 100.000 muertes por año, de los cuales la mitad son usuarios vulnerables: peatones (27%), ciclistas (3,7%) y motociclistas (20%).Es mas seguro volar que cruzar una calle

¿Por qué un modo de transporte, como el aéreo, brinda más seguridad a sus usuarios que el terrestre, por automóvil?

Las respuestas son múltiples, pero si nos centramos en el factor humano, destaca la rigurosa y sofisticada regulación y el alto nivel de capacitación que necesitan los pilotos para obtener un permiso, frente a la facilidad con que la obtienen los conductores de automóviles. Debido a que el factor humano responsable de entre un 70% y un a 90% de los siniestros viales, es prioritario para la región mejorar la formación de los conductores y robustecer los requisitos para la expedición de permisos de conducción.

Esta fue una de las principales conclusiones extraídas de la publicación “Seguridad Vial en América Latina y el Caribe, Experiencia de Éxito Factor Humano, elaborada por el BID en colaboración con la Asociación Española de la Carretera (AEC). Tras revisar 36 buenas prácticas se extrajeron las siguientes 3 prioridades relacionadas con el factor humano:

A continuación, se enlistan algunas recomendaciones enfocadas en la capacitación y expedición de permisos de conducir surgidas a partir del trabajo del BID, así como producto de un taller sobre expedición de licencias impartido por la Dirección General de Tráfico de España (DGT) a funcionarios públicos del Gobierno de la Ciudad de México, con apoyo del BID:

  • Conformar una Agencia Nacional de Seguridad Vial. Uno de sus objetivos es expedir licencias de conducir bajo normas y criterios estándares, reduciendo la “competencia” entre distintas localidades. Además, una agencia centralizada facilita la creación de bases de datos nacionales de infracciones, en apoyo a sistemas de permisos por puntos. Por ejemplo, uno de los retos a los que se enfrenta México, es que al ser una atribución estatal la emisión de licencias de conducir, con requisitos y pruebas propias. Por un lado, esto dificulta el poder implementar un sistema por puntos en ámbitos metropolitanos; por el otro promueve que las personas busquen los estados con criterios más laxos para obtener sus licencias.
  • Profesionalizar la capacitación de la conducción en la región por medio de autoescuelas y consolidar marcos legales que obliguen a la realización de un curso de formación. En ALC aún es una práctica común que la enseñanza para conducir vehículos corra a cargo de un familiar o amigo. Los cursos de formación por medio de autoescuelas promueven que los aspirantes a un permiso de conducción, o a una renovación, cuenten con conocimientos y habilidades necesarias para garantizar una conducción segura. Los cursos y programas deben ajustarse a cada tipo de permiso; como comparativa, los cursos de piloto-aviador oscilan entre 500 y 1.500 horas de formación teórico-práctica.
  • Promover alianzas entre el sector público y las autoescuelas. En España, por ejemplo, las autoescuelas son las encargadas de la formación inicial de los conductores, y acompañan a sus alumnos durante todo el proceso de obtención del carnet de conducir, convirtiéndose en un puente entre la autoridad y el ciudadano (DGT, 2016).
  • Contar con evaluaciones multidimensionales para la obtención de permisos. Si bien en la mayoría de los países de la región es requisito presentar pruebas teóricas, prácticas y psicofísicas para obtener el permiso de conducir (BID y AEC), no se cuenta con datos suficientes para corroborar su cumplimiento y se desconoce el número de conductores sin licencia. En España se realizan los tres tipos de pruebas, con 2 exámenes prácticos, que evalúan la destreza en la conducción, tanto en un circuito cerrado, como en el tráfico habitual (DGT, 2016). La evaluación multidimensional permite garantizar que quien obtiene una licencia, tiene la condición, aptitud y conocimiento para conducir adecuadamente.
  • Apoyarse de la tecnología para generar nuevas plataformas de aprendizaje. Por ejemplo, el Observatorio Nacional de Seguridad Vial de Brasil desarrolló la plataforma “e-learn motociclista atitude positiva” para la capacitación de motociclistas (BID y AEC). Los cursos en línea son flexibles en horarios y facilitan el acceso sin desplazamientos.
  • Promover el aprendizaje a lo largo de la vida. Los conocimientos deben reforzarse a lo largo del tiempo, y la capacitación debe diferenciarse según los grupos de edad. La DGT, por ejemplo, genera campañas y programas de concientización, formación y educación vial dirigidas a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.
  • Informatización, sistematización y control de calidad. Por ejemplo, en España las pruebas teóricas se aplican en aulas con computadoras individuales. Además, los exámenes son específicos conforme al tipo de licencia o permiso a obtener y se basan en una batería de más de 16.000 preguntas. La informatización y sistematización de las pruebas y exámenes pueden ser una herramienta importante para reducir la corrupción en la expedición de licencias y garantizar un alto control de calidad.
  • Aspirar a la creación de un permiso único de conducción para la región. En Europa existe un permiso de conducir único; se logró a través de una armonización de estándares, pruebas y requisitos para su expedición. Los países que no los cumplían debieron adaptarse, mejorando y robusteciendo su sistema. Si bien existe un Permiso Internacional de Conducir, éste no garantiza la correcta instrucción o capacitación de los conductores ya que se basa en los requisitos de evaluación de cada país. En la región aún existen ciudades donde no es necesario presentar un examen teórico-práctico para obtener un permiso. Contar con una licencia única para ALC fortalecería, entre otras cosas, la integración regional en materia comercial, de seguridad vial y de turismo.

Referencias

Foto: Flickr BID Ciudades

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *