¿Hacia dónde va el tren en América Latina?

Los trenes en América Latina fueron protagonistas de la conformación social y cultural durante gran parte del siglo pasado. Esto lo compruebo cada vez que mi mamá, entre mate y mate, me cuenta sus experiencias en las vías. Ella trabajaba en el Policlínico Ferroviario de San Juan, Argentina y cada tanto iban a vacunar, llegando en tren a los lugares más inhóspitos y lejanos para que todos tuvieran acceso a la salud. Siento en ella y sus colegas el orgullo de ser ferroviarios, y la nostalgia de aquellas épocas.

También tuve mis propias experiencias viajando en tren desde San Juan a Buenos Aires, entre 20 y 24 horas de trayecto. Llegábamos llenos de polvo y con el traqueteo resonando aún en los oídos (hoy ese mismo viaje se hace en autobús en aproximadamente 14 horas, o en avión en hora y media).

Los trenes en la región tuvieron una época de retracción muy fuerte (y si no lo han reconocido aún, piensen cuantas veces cruzaron rieles abandonados en sus países). Una interesante infografía sobre la evolución de los trenes en Argentina puede encontrarse en el Ministerio de Educación de ese país.

En el estudio del BID “Más y mejores trenes: Cambiando la matriz de transporte en América Latina y el Caribe” vemos que el esquema ferroviario está resurgiendo, dando más importancia al transporte de cargas (que compite y se complementa con el transporte automotor de cargas), seguido por los trenes de pasajeros urbanos y suburbanos, y dejando atrás el transporte de pasajeros de larga distancia. Esto último se basa en la necesidad de grandes inversiones iniciales, altos costos de operación y velocidades bajas en comparación con los autobuses, y es el punto más discutido de esta reforma, ya que conlleva fuertes emociones de diversos sectores y de todos los que vivieron en esa época, como mi mamá.

Intermodalidad, cargas y pasajeros urbanos y suburbanos parecen ser el nuevo esquema ferroviario en la región. Una nueva página en la historia de los trenes… o mejor dicho, un cambio de vagón.

Corresponde al primer post de la Serie Trenes.

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1 comment

  1. Eduardo Cafe 6 febrero, 2014 at 16:47 Responder

    Una solución interesante buscó la empresa Vale, junto con el gobierno, en el transporte de personas por medio de trenes en Brasil. La empresa es dueña de los trenes que llevan sus productos hasta el puerto de Vitoria, en Espírito Santo. A la vez, tiene la concesión de llevar pasajeros en sus vagones en un trayecto de 664 quilometros. Es un paseo lindo y accesible a la gente, pero se tardan 13 horas. Es una alternativa a una de las carreteras más peligrosas de Brasil, que es la que une Vitória a BH.

    Es interesante también los paseos históricos de Maria Fumaca, un tren que une Sao Joao Del Rey y Tiradentes, ciudades historicas de MG, y de Curitiba a Paranagua, por la Sierra del Mar.

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