Según un estudio encargado por el Banco Interamericano de Desarrollo[1] las industrias creativas y culturales generaron un 3,1% del PIB de Panamá en el 2011, más que los sectores de pesca, silvicultura, sector de agua y saneamiento, la minería y los servicios de salud, en conjunto.

 

El mensaje es que las industrias creativas y culturales en Panamá crecen. Apoyados de un levantamiento de datos y entrevistas[2], realizamos un estudio en la Ciudad de Panamá en el que identificamos una dinámica y diversa red, que incluye festivales, teatro, música, agencias de marketing y una industria cinematográfica. Además, en 2014 las industrias creativas representaron el 6% del tejido empresarial y en 2010 generaron aproximadamente 58.000 empleos. Estas cifras demuestran que las industrias creativas, aunque cueste creerlo, generan más empleo que el sector financiero en Panamá.

 

Una muestra de ello es el Festival Internacional de Cine de Panamá, que apenas inaugurado en 2012, ha crecido en prestigio en el circuito regional y mundial de festivales y ha generado 14 millones de dólares[3] en ingresos para la ciudad, teniendo en cuenta los efectos directos, indirectos e inducidos.

 

Además, Panamá ostenta un vasto patrimonio cultural y natural, lo que puede verse en sus cinco designaciones en la lista de sitios reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Entre ellos se encuentran las fortificaciones históricas del lado caribeño de Panamá, Portobelo y San Lorenzo; el yacimiento arqueológico de Panamá Viejo y el Distrito Histórico de Panamá y el Parque Nacional de Coiba y su Zona Especial de Protección Marina. De hecho, antes del 2019, año en que se celebrará el 500 Aniversario de la Ciudad de Panamá y la designación de Panamá como Capital Iberoamericana de la Cultura, el BID está explorando trabajar con el gobierno nacional para rehabilitar y valorizar sitios emblemáticos del patrimonio natural y material de este país.

 

Lo que está sucediendo con las industrias creativas y culturales en Panamá está relacionado con una transformación significativa, señal de este tiempo: la creatividad es un factor intrínseco de la productividad. Nos encontramos además en medio de la cuarta revolución industrial que se evidencia con la transición que vivimos de un modelo industrial a uno digital cimentado en la nano y biotecnología. Por otra parte, la creatividad, será para el 2020 una de las tres habilidades más requeridas y solicitadas por los empleadores según el Foro Económico Mundial en su Informe Sobre el Futuro del Empleo.

 

Resulta muy alentador que esta semana la Ciudad de Panamá acoja Vitamina C, el Foro Regional de las Industrias Creativas y Culturales, que contará con la participación de empresarios, funcionarios públicos y expertos de la región. Con eventos como este, con una comunidad vibrante y con un impresionante potencial cultural sin explotar, Panamá está llamado a ser un hub de creatividad que unirá a norte, centro y Sudamérica. No es una coincidencia que el fomento de la economía naranja sea ahora un área prioritaria para el trabajo del BID en este país.

 

La creatividad es la materia prima del siglo XXI, y Panamá, un país que sirve de enclave y punto de encuentro para personas, ideas y continentes, está más que preparado para aprovecharla.

 

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[1] Diagnóstico preliminar realizado por INDESA este año

[2] El levantamiento de datos y entrevistas se realizó en marzo del 2017

[3] Según datos del Festival Internacional de Cine de Panamá, IFF

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