La capital de los Estados Unidos recibió el año pasado una cifra récord de cerca de 19 millones de visitantes, la gran mayoría de ellos turistas. La gran mayoría de ellos no deja de asombrarse con el complejo de museos más grande del mundo, el Instituto Smithsonian, en el sureste de Washington.

El Smithsonian, pese a ser el museo más visitado del mundo, está prácticamente desconectado de la ribera del río Potomac, a menos de una milla de distancia, una zona en la que la ciudad y desarrolladores privados han invertido en los últimos años decenas de millones de dólares en mejoras. Esa desconexión podría cambiar drásticamente con el proyecto de crear en Washington un eco distrito en el área de 15 manzanas que actualmente alberga un complejo de oficinas federales y espacios subutilizados que permanecen prácticamente desiertos fuera de las horas laborales.

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Imagen cortesía de la Comisión Nacional de Planificación de la Capital (NCPC)

Se trata del eco-distrito del Sureste de Washington, un plan integral de sostenibilidad urbana y reutilización de los espacios públicos. El plan busca utilizar ese corredor en un área de uso mixto, que incluye proyectos residenciales, de esparcimiento, comerciales y de oficinas.

El plan toma en cuenta como utilizar de manera más eficiente los recursos del gobierno federal y los recursos naturales de la ciudad para contribuir a la vitalidad económica y el cuidado del medio ambiente. El plan es una hoja de ruta para alcanzar esos objetivos de sostenibilidad que recomienda utilizar la división de distritos ya existente para optimizar el uso del terreno, el transporte público y privado, los edificios con tecnologías verdes y la infraestructura.

Ese tipo de urbanismo se conoce como eco distritos y está ya en marcha no solo en Washington sino en otras seis ciudades de Estados Unidos y Canadá. Este tipo de planificación reporta grandes beneficios ambientales y económicos si se le compara con los planes tradicionales de desarrollo urbano.

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El proyecto Eco-distritos crea nuevos espacios públicos utilizando la infraestructura ya existente.

El plan del Sureste de Washington recomienda como optimizar las necesidades presentes y futuras de espacio de oficinas del gobierno federal y conectar esos espacios con nuevos destinos culturales que puedan ser una extensión del vasto complejo de museos y monumentos de la ciudad. El plan también crea nuevas alternativas de transporte, así como áreas peatonales conectadas por avenidas y plazas. El plan también introduce estrategias para captar, manejar y reutilizar gran parte de la energía, el agua y los desperdicios de los edificios ya existentes y los que todavía están en planos.

Con ello también se abre la puerta a nuevas ofertas de vivienda con enfoque de sostenibilidad. La metodología se centra en cuatro recomendaciones específicas para cada distrito.

En un escenario de recursos económicos limitados, el plan también traza un plan flexible para coordinar los nuevos desarrollos que identifica proyectos de acuerdo a prioridades de corto y largo plazo. Finalmente, el plan incluye una estrategia de gobernabilidad que establece los asocios y la alianzas para echarlo a andar, así como las fuentes de financiamiento y las propuestas de creación o modificación de legislación o regulaciones para convertirlo en realidad.

Resultados esperados:

  • Se retiene 7.9 millones de pies cuadrados de espacio de oficinas del gobierno federal con capacidad para 19 mil empleados.
  • Crea 2.8 millones de pies cuadrados adicionales de espacio de oficina
  • Establece de cuatro a seis nuevos espacios culturales
  • Crea 8.8 acres de plazas públicas nuevas o mejoradas
  • Conecta el complejo de museos del Smithsonian con el Sureste de la ciudad y el río Potomac.

Resultados ambientales:

  • Reduce la emisión de gases de efecto invernadero en 51%
  • Permite la captura y reutilización de la totalidad de aguas lluvias en el ecodistrito
  • Reduce el uso de agua potable en 70%
  • Incrementa la cantidad de desperdicios recolectados de un 35% a un 80%
  • Transforma el área de oficinas federales en una zona altamente eficiente en el uso de recursos naturales y financieros.

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    El proyecto conecta dos áreas de Washington que actualmente están desaprovechadas, pese a su ubicación privilegiada.


¿Podrá América Latina replicar los eco-distritos?

América Latina y el Caribe tiene mucho camino por recorrer. Recientemente, en un blog post titulado “Demoler autopistas para recuperar ciudades” se indicaba cómo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha apoyado varios proyectos de revitalización con énfasis en transformar el espacio urbano en áreas dinámicas, con vida, donde los residentes puedan congregarse e interactuar. Los ejemplos incluyen el proyecto “Orla Morena” en la ciudad de Campo Grande, Brasil; el proyecto de revitalización del Centro Histórico de Quito, en Ecuador; y la Plaza Roosevelt en São Paulo.

¿Qué piensas tú? ¿Podemos aprender del modelo que piensa implementar Washington, DC y lograr eco-distritos en nuestra región? Si tu ciudad está planeando proyectos similares donde se utilicen espacios existentes o tecnologías verdes, deja tus comentarios en el blog de Urbe & Orbe.