En el área de suministro de servicios públicos, la publicación de información específica puede tener impactos importantes y positivos, no solamente reduciendo los riesgos de fraude y corrupción, sino también contribuyendo a crear incentivos para reducir desgastes, aumentar la eficiencia y por ende mejorar la calidad de los servicios. El acceso a dicha información también busca aumentar la satisfacción de los usuarios, y crear incentivos para comportamientos que generen beneficios para todos los actores involucrados.

En agua y saneamiento, la transparencia tradicionalmente se ha considerado como un deber ético para las empresas. Sin embargo, gracias al creciente reconocimiento del impacto de la trasparencia en la eficiencia empresarial, ha empezado a ser reconocida como una herramienta para accionar la rendición de cuentas, reducir los riesgos de corrupción y aumentar la confianza en los prestadores y reguladores.

Esto en parte ha sido posible porque la implementación de procesos de gobierno corporativo, incluyendo los mecanismos de transparencia, han permitido orientar el funcionamiento de las entidades proveedoras de agua y saneamiento hacia objetivos concretos y medibles, tanto interna como externamente. Esto ha servido para promover la integridad de los procesos de adquisiciones, contratación e inversión, lo que a su vez ha contribuido a aumentar la confianza de los usuarios en los servicios.

Ahora bien, el enemigo numero uno de la transparencia, es la corrupción. Algunos estudios sugieren que cada 10 % de la inversión que se pierde debido a corrupción podría implicar pérdidas anuales para el sector de más de US$ 75 mil millones (WIN, 2016).

Considerando esto, y ante una problemática global de escasez de agua alrededor del mundo, es imperativo asegurar un manejo ético, eficiente y transparente de los recursos hídricos y aquellos que los financian. Un primer paso para asegurar este manejo ético es hablar del tema, transparentar, rendir cuentas. Compartir experiencias de buenas y malas prácticas.

En los últimos años, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de las divisiones de Agua y Saneamiento, de Innovaciones para Servicios a los Ciudadanos y del Fondo de Transparencia, ha diseñado e implementado una serie de actividades para fortalecer la transparencia en agua y saneamiento.

Una de las primeras actividades ha sido una revisión de las buenas prácticas de transparencia adoptadas por las empresas y entes reguladores de la región.

El análisis ha confirmado lo que evidencia empírica emergente ya ha demostrado, pero sin explicar en detalle: que la transparencia y la eficiencia de los prestadores de servicios de agua van de la mano. Este es un mensaje clave, dado que agrega un incentivo poderoso para las empresas proveedoras que quieren iniciar un camino hacia la transparencia.

El análisis también identifica una serie de factores que han empujado, o por lo menos incentivado, algunas empresas líderes de la región en la adopción de prácticas de transparencia. Estas incluyen:

  1. La necesidad de acceder a los mercados de capitales o al financiamiento de organismos multilaterales, lo cual requiere que las empresas fortalezcan sus estándares de gobierno corporativo, y mejoren la calidad y los procesos de publicación de información, así como su rendición de cuentas (entre otros).
  2. Relacionado al punto 1, la creciente influencia que tienen los estándares y certificaciones internacionales.
  3. La presencia de un marco legal y regulatorio fuerte y claro, que incluya elementos de transparencia, anticorrupción y buen gobierno de las empresas.

Quizás más importante aún, el análisis muestra que el liderazgo de los/las gerentes/as de las empresas prestadoras es posiblemente el factor individual mas importante para determinar la trayectoria de una empresa proveedora hacia la transparencia, sobre todo en las fases iniciales.

Una consideración sobre el rol de los ciudadanos y de la sociedad civil: la publicación de la información en si no es suficiente para involucrar a los ciudadanos. Estos a menudos no tienen las herramientas para entender cierta información técnica, sobre todo en un sector como el de agua y saneamiento; o a veces solamente se involucran en procesos que los afectan directamente. Esto sugiere que la idea tradicional de cómo funcionan los procesos de rendición de cuentas es quizás incompleta. Para que la comunicación con los usuarios sea efectiva, es decir que la información relevante llegue a los usuarios y se utilice para activar los canales de rendición de cuentas, hace falta que las empresas creen, por ejemplo, espacios de intercambio internos y externos, mejorando los sistemas de quejas y reclamos, invirtiendo en responsabilidad social.

Finalmente, para aquellos que nos puedan acompañar, el 21 y 22 de mayo el BID junto con la Empresa Publica Metropolitana de Agua y Saneamiento de Quito (EPMAPS) organizará un taller internacional sobre el tema, que se llevará a cabo en Quito. Para compartir, hablar, transparentar, rendir cuentas.

Por Marcello Basani y Francesco de Simeone 

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