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*Por  Nelson Estrada y Keisuke Sasaki, especialistas de @BIDagua

Automóviles impulsados por subproductos del tratamiento de aguas residuales de cuyos escapes, sale…¡vapor de agua! Desechos sólidos que son transferidos directamente hacia las plantas de incineración, desde los hogares por medio de una tubería de succión. Subproductos de las plantas de incineración de desechos sólidos, que son utilizados para generar energía y calor, e incluso para la elaboración de ladrillos y hasta la creación de islas artificiales. Agua no contabilizada del orden del 2 a 3 %!

Esto y más, fue lo que se pudimos constatar en nuestra visita a Japón el pasado mes de enero, en compañía de un grupo de representantes de instituciones de  México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana vinculadas a los sectores de agua, saneamiento y medio ambiente.  

La visita fue organizada y financiada por la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA), y nos dio la oportunidad de conocer de primera mano, modernas instalaciones y tecnologías de última generación, en las áreas de tratamiento de aguas residuales, desalinización, incineración y gestión integral de desechos sólidos, plantas recicladoras, así como visitar empresas japonesas e instituciones de gobierno, vinculadas a las mismas.

Esta visita, más allá de los aspectos técnicos, nos permitió conocer parte de la cultura e historia de esta nación, que ha acompañado el desarrollo tecnológico japonés a lo largo de los años. Nos permitió, además, ser testigos de la hospitalidad y amabilidad de su gente, así como su disponibilidad para compartir sus logros con otros. Hizo posible conocer lugares espectaculares y místicos, que reflejan la riqueza de este gran pueblo.

Si bien, nuestros países tienen marcadas diferencias con el Japón, tanto a nivel económico, social, político, cultural, ambiental y otros, hay mucho que aprender y posibilidades para aplicar – teniendo en cuenta, las condiciones locales – los conocimientos y experiencias aprendidas.

Los japoneses han demostrado a lo largo de la historia, como es posible salir adelante, en medio de condiciones adversas, algo de lo que nuestros países, no han estado exentos. Lo anterior es perfectamente aplicable, a la situación que vivimos hoy en día, en el sector de agua y saneamiento en la región.

Aguas residuales, clave para sostenibilidad

Aquí nos gustaría destacar tres ejemplos en los cuales las autoridades de Japón han invertido en infraestructura de calidad, para hacer frente, a los problemas que han tenido que enfrentar, asociados a los sectores de agua, saneamiento y medio ambiente.

  • Agua potable en la ciudad de Fukuoka: Fukuoka (1.5 millones de habitantes) es una ciudad que tiene escasez en recursos hídricos. En el 1978, se sufrió con una sequía que provocó el racionamiento de agua durante 287 días. Tras esta experiencia, la cuidad ha venido invirtiendo en mejorar la eficiencia de sus sistemas de agua, incluyendo el sistema remoto de monitoreo de redes de agua, para llegar al nivel de agua no contabilizada de unos 2.5%. Es en este contexto, la ciudad decidió construir una planta de desalinización para asegurar la provisión de agua a sus ciudadanos.
  • Residuos sólidos en Tokio: En la prefectura de Tokio (13 millones de habitantes), en particular en sus 23 distritos especiales densamente poblados, es casi imposible encontrar un sitio para la disposición final de residuos. Se empezó la disposición final en una isla artificial ubicada en la Bahía de Tokio hace 90 años, en el 1927, y el sitio actual está considerado como la última zona disponible para construir el relleno sanitario, por lo que ahorrar el espacio del relleno no tiene precio para Tokio. Han invertido en la construcción de plantas incineradoras, y los habitantes están acostumbrados con los lineamientos muy complejos acerca de la separación de residuos en la fuente y de reciclaje.
  • Agua residual en Tokio: En la década de los 60s, cuando la cobertura de redes de alcantarillado era alrededor de 35% en Tokio, se evidenciaron serios problemas de la contaminación de los ríos y el mar. Ahora la cobertura es casi 100%, y las plantas de tratamiento de aguas residuales cumplen estrictas consideraciones medioambientales, como por ejemplo sistema de tratamiento avanzado, instalaciones para incineración y/o reciclaje de lodos, así como equipos de ahorro energético y energía renovable.

Conociendo la situación del Japón hace algunas décadas, vemos muchas similaridades con lo que enfrentamos en nuestros países en la actualidad, específicamente en las problemáticas vinculadas al mal uso y manejo de los desechos sólidos, recursos hídricos, y medio ambiente en general. Si bien, por nuestra parte, hemos dado algunos pasos en la búsqueda de soluciones a esta problemática, los cuales han sido acompañados en muchos casos, por el Banco y cooperantes claves como el JICA; esta visita, nos mostró, que aún hay mucho por hacer, que el camino por recorrer es largo, pero que no es imposible aspirar a mejorar nuestras condiciones de vida, aplicando soluciones innovadoras o mejorando las existentes, en nuestra área de trabajo.

Experiencias como esta, nos permiten identificar opciones y caminos para hacer realidad su implementación en nuestras tierras, sin perder de vista, la realidad en la que vivimos, teniendo siempre con objetivo final, mejorar vidas.

Deseamos agradecer la experiencia vivida al JICA y al pueblo japonés

¡Arigato!

Nelson Estrada, Salvadoreño, Ingeniero civil con maestría en Gestión Ambiental y Especialización en Recursos Hídricos y Saneamiento Ambiental. Con más de 25 años de experiencia profesional en el sector de agua y saneamiento. Ha laborado en instituciones del sector privado, gobierno central, Municipal, ONG, cooperación internacional y desde 2010, trabaja como especialista en agua y saneamiento, en la Representación del Banco en El Salvador, desarrollando además funciones de jefe de equipo en proyectos en Honduras y Guatemala.

Keisuke Sasaki, Especialista Financiero e Institucional de la División de Agua y Saneamiento, se incorporó al Banco Interamericano de Desarrollo en 2014. Se especializa en analizar la viabilidad financiera y los aspectos institucionales de las operaciones del Banco en el sector de agua y saneamiento. También, promueve la mejora continua de los proveedores de servicios de agua y saneamiento, formando parte del equipo de AquaRating (un sistema integral de calificación de operadores en el sector, desarrollado por el BID).

What Japan’s water, sanitation and solid waste experience can teach us

Cars powered by wastewater-treatment byproducts blowing out water steam from their exhaust pipes. Solid waste that is transferred directly from households to the incineration plant through a suction duct. Byproducts from those plants being used to generate electricity and heat, and even to make bricks and build artificial islands. Non-revenue water in the range of only 2% to 3%.

Is that a science fiction story plot? No, it’s part of real life, happening right now in Japan. We witnessed all that and more during a recent visit along with representatives from water, sanitation and environmental agencies from eight countries from our region: Mexico, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panama and the Dominican Republic.

The trip, organized by Japan’s International Cooperation Agency (JICA), gave us the chance to learn first-hand about state-of-the-art facilities and technologies in areas such as wastewater treatment, desalinization, solid waste incineration and integral management, and recycling plants. We also had the opportunity to visit companies and government institutions that deal with those areas.

While our countries have deep differences with Japan in many fields, including economic, social, political, cultural, environmental, etc., there is still a lot that we can learn and many opportunities to implement –after making the necessary adjustments to suit local conditions– its knowledge and experiences.

Throughout history, the Japanese have demonstrated that they can pull through adverse situations, some of which have also hit our own countries. Their experience in the water and sanitation field is perfectly suitable for the situation currently prevailing in our nations.

The following three examples illustrate Japan’s successful experience with quality infrastructure investments to solve problems in the water, sanitation and environment sectors.

  • Drinking water in Fukuoka: This 1.5-million-people city faces a chronic shortage of water resources. In 1978 a severe drought forced the authorities to ration water for 287 days. After that experience, Fukuoka has been making investments aimed at boosting the efficiency of its water systems, including the water network’s remote monitoring system, until it reached a non-revenue water level of around 2.5%. In this context, the city decided to build a desalinization plant in order to ensure the availability of water for all its citizens.
  • Solid waste in Tokyo. In the Tokyo Prefecture (13 million inhabitants), and in particular in its 23 most densely populated districts, it is nearly impossible to find available land to set up a waste disposal plant. Since 1927, final disposal takes place in an artificial island on the Bay of Tokyo. The current site is considered to be the last available location where a landfill can be built; so reducing the amount of waste dumped in it is paramount for the government. To this end, it has decided to build incinerating plants that meet the highest environmental standards. City dwellers follow very carefully all the complex guidelines and regulations of waste recycling and of separation of waste at source. Additionally, Deputy Environment Minister Tadahiko Ito told us that the Tokyo 2020 Olympic Games medals will be made of metal recovered from obsolete electronic devices.
  • Residual water in Tokyo: In the 1960’s, when Tokyo’s sewerage network covered the needs of only about 35% of users, river and ocean pollution became a severe problem. Today there’s nearly 100% coverage, and the city’s wastewater treatment plants meet strict environmental standards, including advanced treatment systems, sludge incineration and/or recycling facilities, and energy saving and renewable energy equipment.

When we learned about the situation that was prevalent in Japan several decades ago, we found many similarities with the conditions our countries face nowadays, in particular the problems related to misuse and mishandling of solid waste, water resources, and the environment at large.

While we have made some progress towards finding solutions to this problem, this visit to Japan opened up our eyes to a new reality—seeking to improve our living conditions by implementing innovative solutions or improving existing methods is not just a pipe dream. Experiences such as this one help us identify options and ways to make implementation in our nations come true in order to improve the quality of life of their citizens.

We wish to thank JICA and the people of Japan for this valuable experience. Arigato!

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