La energía en el 2040

Cada año, la Agencia Internacional de Energía (AIE) presenta su Panorama Mundial de la Energía, en el cual se detalla el porvenir del sector energético mundial. La publicación nos muestra qué tipos de fuentes abastecerán la demanda del mundo en los próximos años, el monto de inversiones necesarias y los desafíos que enfrentarán las distintas economías para cumplir con estos pronósticos.

El pasado mes de febrero Paul Simons, Vicepresidente Ejecutivo de la AIE visitó el Banco para presentar esta importante publicación. Este año la publicación estima las proyecciones de demanda y oferta de energía para el año 2040. A continuación, se exponen los principales resultados.

Paul Simon brindó una presentación en la sede del BID. En la foto junto al Gerente del Sector de Infraestructura y Energía, Agustín Aguerre, el Jefe de División de Energía, Ariel Yépez y decenas de especialistas que se reunieron para la presentación.

En el 2040 la demanda total de energía en el mundo incrementará 30%, y la mayor parte de este consumo vendrá de los países en desarrollo. Además, se espera que 37% de la generación eléctrica será a partir de fuentes renovables—particularmente, generación eólica y solar. Actualmente, cerca de 23% de la electricidad consumida en el mundo se genera con este tipo de fuentes.  En cierta medida, el incremento en el uso de estas tecnologías se explica por el aumento en su competitividad y la entrada en vigor del Acuerdo de Paris a finales del año pasado.

En 2040 las economías del mundo dependerán en menor medida de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, y optarán por fuentes más eficientes y limpias. Particularmente, se espera que la demanda de gas natural siga expandiéndose y crezca 50% en los próximos años, de esta forma se posicionará por encima del carbón en el mix energético mundial.

Gráfico. Demanda de energía mundialgraf-1

Fuente: Agencia Internacional de Energía (2016) Panorama Mundial de la Energía. Paris, Francia

Para lograr las expectativas expuestas, la AIE calcula una inversión de 1.83 mil billones de dólares anuales para los siguientes 24 años, de los cuales 60% serán para proyectos asociados a gas, petróleo y carbón, y cerca de un 20% se invertirán en energías renovables. Por ejemplo, en el sector eléctrico se observará una mayor inversión de China e India en plantas de generación solar fotovoltaicas. En los próximos años una mayor cantidad de energía renovable se destinará para generación de electricidad y en menor medida para calefacción y transporte. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en materia energética, pues se espera que del orden de 500 millones de personas carezcan de acceso a la electricidad.

A pesar de que se estima que los automóviles eléctricos aumentarán a más de 150 millones, los combustibles fósiles—gas natural y petróleo—seguirán siendo el fundamento del sistema energético mundial durante varias décadas. Los niveles de consumo de petróleo aumentarán de 92.5 mbd (2015) a 103.5 mbd (2040), lo que provocará un incremento anual promedio de 0.5% de las emisiones de carbono a la atmósfera. Por lo tanto, acelerar el empleo de tecnologías de bajo carbono—como el uso de automóviles eléctricos—y la implementación de medidas que mejoren la eficiencia energética en todos los sectores son necesarias para evitar un aumento en la temperatura global mayor a los 2 °C.

Grafico. Emisiones de CO2 a la atmosfera

graf-2

Fuente: Agencia Internacional de Energía (2016) Panorama Mundial de la Energía. Paris, Francia.

* Una giga tonelada equivale a 1×109 toneladas, y es la unidad de medida comúnmente utilizada para las emisiones de C02

 

Conforme cambie la configuración tecnología en el mundo, también cambiarán sus necesidades energéticas, es por ello que el BID ha seguido ampliando sus actividades a través de una cartera de proyectos de infraestructura que tienen como objetivos la sostenibilidad energética a partir del uso de energía renovable, mejoras en la eficiencia energética y la implementación de medidas consistentes con la adaptación al cambio climático. Todo esto no será posible sin el fortalecimiento de las instituciones, la implementación de marcos normativos que respalden las inversiones en el largo plazo y que alienten iniciativas públicas y privadas que favorezcan la innovación.  Asimismo, será necesaria la implementación de medidas para eliminar subsidios a los combustibles fósiles y la incorporación del efecto de las externalidades asociadas a su consumo.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *