Un ser humano puede, en situaciones extremas, sobrevivir incluso semanas sin ingerir alimentos. La posibilidad de supervivencia sin agua potable es de apenas días. Contar con acceso a agua potable en episodios de desastres naturales como terremotos, huracanes, inundaciones (entre otros), es entonces vital para poder sobrevivir.

Y más allá del momento mismo del desastre, sobrevivir requiere preparación y planificación, que en el caso de agua y saneamiento, significa tener empresas con planes de prevención y protocolos de respuesta inmediata y mediata.

Debemos reconocer que los operadores del sector no pueden predecir todos los desastres, pero si pueden y deben tener planes de contingencia para situaciones de emergencia. Como parte de esos planes, después del impacto inicial de la catástrofe, hay por lo menos cuatro puntos básicos que las empresas de agua deben cubrir:

  1. Analizar el tipo y severidad de la emergencia e identificar los componentes críticos de la red de abastecimiento y recolección: Personal, instalaciones y equipos, fuentes de agua, sistemas de aducción y conducción, instalaciones de tratamiento, almacenamiento, energía eléctrica, transporte y comunicaciones. Por ejemplo, si después de un terremoto o huracán, las plantas de tratamiento de aguas están paralizadas, hay que identificar cuales serían las fuentes alternativas de agua potable.
  2. Proveer ayuda de emergencia para salvar vidas: evacuar primero y reparar luego. Si un terremoto ha dañado la represa de un reservorio y la falla puede ser inminente, es más importante evacuar primero a las personas ubicadas en la trayectoria de la inundación y luego comenzar las reparaciones de la represa.
  3. Reducir la probabilidad de lesiones o daños. Durante esta fase, el público debería ser informado sobre el estado del servicio y recomendaciones u órdenes de cómo proceder, cómo hervir el agua y otras notificaciones de emergencia.
  4. Realizar reparaciones de emergencia basándose en prioridad de la demanda. Esto implica llevar a cabo las reparaciones u otras acciones que proveerán servicio a clientes o para satisfacer demandas con prioridad, como instalaciones médicas, albergues temporales y puntos de abastecimiento de agua potable para sectores aislados o con interrupción del servicio.

El acceso fácil a información clara y actualizada (clave en el punto tres mencionado arriba) es también importante de tomar en cuenta, no solo en situaciones de desastre natural. Las instituciones de agua y saneamiento deben ser especialmente transparentes con el público para elevar el nivel de confianza de los usuarios (haya o no un evento catastrófico).

Asimismo, la comunicación debe darse en dos vías, es decir que para el sector de agua y saneamiento es vital no solo generar información clara y precisa, sino también escuchar a los usuarios. En ese sentido, las instituciones encargadas deben tener entidades de atención al público que cubran un amplio rango de solicitudes, desde la información de cobros y facturación, hasta reportes de fugas, ruptura de tuberías.

Al tener una política y cultura de transparencia adoptada (independientemente de una emergencia), los operadores y reguladores del sector tiene un incentivo para mejorar su desempeño, y pueden en el caso de desastres, agilizar la capacidad de respuesta, al tener una comunicación sólida con los usuarios que les permita emitir instrucciones durante la emergencia, incrementando así su capacidad operativa.

En los últimos años, América Latina y el Caribe ha hecho esfuerzos (tanto a nivel nacional como municipal) en adoptar y cumplir regulaciones más estrictas en términos de sitios adecuados para construir o patrones de construcción, lo cual permite avanzar hacia una mejor capacidad de respuesta ante actividades sísmicas o tormentas severas (y sus consecuencias).

Sin embargo, la rápida urbanización, los altos índices de pobreza y el aumento de la frecuencia y magnitud de los episodios de desastres naturales debido al cambio climático, hacen que un número significativo de personas siga viviendo  en áreas de alto riesgo (donde aún no es posible aplicar dichos reglamentos, y donde ni siquiera se cuenta con infraestructura básica) lo cual deja a las poblaciones afectadas con posibilidades limitadas de reconstruir sus propiedades y sus vidas después de un desastre.

Por ende, las empresas de agua y saneamiento pueden ayudar a reducir la vulnerabilidad ante las situaciones de emergencia con planes de prevención más efectivos y mayor transparencia.

*Corinne Cathala, Marcello Basani, Keisuke Sasaki y Francesco de Simone colaboraron en esta publicación.

Comentarios 2
  • Mauro Sastoque
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    Exelente articulo

  • Walter Edgardo Gálvez
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    Sólo dijeron generalidades planificación pero no dijeron mucho cuando es hora de ir al grano hace falta las ideas de perfección creativas

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