El Proyecto de Manejo de Residuos Sólidos ha mejorado el medio ambiente y las condiciones laborales de los recicladores en Belice

por Jacqueline Dragone de la Oficina del @el_BID en Belice

Recicladores en la Estación de Transferencia de la milla 3, noviembre de 2014

Un sentimiento de pena se apoderó de mí cuando Carmelita me contó sobre su vida en la “jungla”. La “jungla”, como bien lo saben los residentes de Ciudad de Belice, era el antiguo y horrible vertedero de residuos ubicado a la altura de la milla tres de la carretera George Price, que solía afectar con su mal olor los alrededores de la ciudad. Antes del Proyecto de Manejo de Residuos Sólidos financiado por el BID, el anterior vertedero causaba todo tipo de problemas ambientales para quienes habitaban en sus proximidades.

Las personas más afectadas por las condiciones del vertedero eran aquellas que vivían en situación de marginalidad, en su mayoría habitantes de las zonas aledañas al vertedero, que hurgaban entre los residuos en condiciones laborales deplorables en busca de materiales reciclables que pudieran vender para tratar de sostener a sus familias. Sus esfuerzos por acceder a dichos materiales se veían muchas veces dificultados por los frecuentes incendios que se producían en el sitio; pero mucho más serio aún, esa tarea generaba graves riesgos potenciales para su salud.  Carmelita recuerda claramente las jornadas que pasaba hurgando entre la basura bajo el ardiente sol en busca de algo “valioso” para llevar.

Antiguo vertedero de la Ciudad de Belice

Algunos días se le hacían particularmente difíciles: éstos eran aquellos en que tras una larga jornada se iba con las manos vacías, otras veces con casi nada digno de vender. Hallar objetos valiosos, tales como cobre, alguna joya o incluso dinero, era una misión casi imposible. En el pasado Carmelita intentó generar ingresos por otros medios, como por ejemplo la venta de alimentos, pero eso no alcanzaba para pagar las cuentas. Carmelita también reveló que tiene cinco “pickni[1]” a su cargo, y que la búsqueda de objetos en la “jungla” resultó siendo su mejor opción para tratar de mantenerlos. El terreno era a veces áspero, otras cenagoso, y casi siempre hacía mucho calor; por lo general no había siquiera un sitio donde sentarse. Y peor aún, la falta de baños la obligaba a hacer sus necesidades entre la maleza, donde a menudo se encontraba con serpientes.

Antiguo vertedero en la milla 3, ahora convertido en estación de transferencia

Sin embargo, tuve una sensación de alivio y hasta de alegría cuando Carmelita relató cómo las cosas comenzaron a mejorar luego de que el Gobierno de Belice, en asociación con el BID y el Fondo para el Desarrollo Internacional de la OPEP, cerró el viejo vertedero y lo reemplazó por una estación de transferencia y por un relleno sanitario ubicado a la algura de la milla 24 de la carretera George Price.

 

Nuevo vertedero para la Ciudad de Belice, en la milla 24 de la Carretera George Price

A partir del cierre del vertedero y de la construcción de la nueva estación de transferencia en Ciudad de Belice, la mejora del ambiente físico se hace palpable. Y más importante aún, las mejores condiciones motivaron al grupo y lo llevaron a buscar un mayor grado de organización. Ahora se llaman a sí mismos “Los Recicladores de Ciudad de Belice”.

Esta actitud pone de manifiesto cómo se ven a sí mismos dentro del nuevo panorama, en plena comprensión del papel que desempeñan en la preservación del medio ambiente y mejor posicionados para luchar por una mejor calidad de vida para ellos y sus familias. La Autoridad de Manejo de Residuos Sólidos de Belice (SwaMA por sus siglas en inglés) ha venido trabajando en forma estrecha con los recicladores desde el primer momento con el fin de lograr su identificación con el proyecto, haciéndolos participar en varios programas de capacitación tales como Primeros Auxilios Básicos y Seguridad y Salud Ocupacionales, y proveyéndoles equipamiento de protección adecuado.

El BID adopta un enfoque integral en sus proyectos porque la inversión en las personas es crucial para el éxito de cualquier proyecto. Siguiendo con su narrativa, Carmelita me habló de su futuro y el de sus hijos, de cómo esperaba seguir creciendo y aprendiendo mediante la capacitación, y de que aspiraba a poder acceder a un buen nivel de educación tanto para ella como para los niños. Como parte del Plan de Manejo de Residuos Sólidos, las futuras actividades incluirán apoyo a los recicladores para que puedan crear una cooperativa que les permita seguir mejorando su posibilidad de generar ingresos y también aporte entrenamiento adicional para el desarrollo de capacidades.

[1] “Pickni” significa niños en el dialecto criollo de Belice.

Para más información sobre el proyecto, por favor ver el siguiente video: 

English version here: Caribbean Development Trends 

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