Un espacio para ideas y soluciones en seguridad ciudadana y justicia en América Latina y el Caribe

Nuestra propuesta desde el BID para vencer al miedo

Por una vida sin violencia

Segundo de dos posts sobre el crimen y violencia en América Latina basados en el Documento de Marco Sectorial de Seguridad y Justicia del BID.

En el post anterior, vimos como América Latina está constantemente amenazada por la ola de crimen y violencia, y revisamos algunas de sus posibles causas.

Para el BID el desafío que representa el crimen y la violencia es más que un desafío de seguridad. Es un desafío de desarrollo. ¿Cómo podemos contribuir a revertir esa ola? Sabemos que los recursos que pone el Banco son pequeños frente a la magnitud del desafío, pero en nuestro marco sectorial priorizamos cuatro áreas de acción en las cuales podemos contribuir con mayor valor agregado.

Nuestra primera prioridad es la prevención social, con un enfoque en poblaciones vulnerables – mujeres y jóvenes en situaciones de riesgo.

Nos preguntamos cuáles son los mejores mecanismos para mitigar factores de riesgo en la juventud, o cuál es la manera más efectiva de prevenir la violencia doméstica, este último como predictor de la transmisión intergeneracional de la violencia.  Por ejemplo, recién firmamos un acuerdo con el programa YouthBuild International para El Salvador y The Bahamas. El proyecto se enfoca en la reinserción social y laboral de jóvenes en alto riesgo y ha sido objeto de rigurosas evaluaciones, lo que nos da más confianza que funciona.

Pueden ver un video de nuestro programa en Jamaica, que buscó reducir el involucramiento de los jóvenes en actos delictivos, y facilitar otro tipo de relación entre la juventud y la policía. Esto ayudó reducir la tasa de homicidios en 43% en las comunidades donde fue implementado, y estamos trabajando para realizar una evaluación rigurosa para acompañar la expansión del programa a otras partes del país, con apoyo de los gobiernos de Canadá y el Reino Unido. .

Nuestra segunda prioridad es apoyar a las policías en mejorar su efectividad. Esto tiene varios componentes, incluyendo una mejor recolección de información sobre el crimen y la violencia, mejor análisis, desarrollos de protocolos de respuesta específicos e intervenciones comunitarias. Este video resume los avances de la Policía Nacional en Colombia, y estamos trabajando con policías en Uruguay, Brasil, Paraguay, Ecuador y Honduras.

En el caso colombiano, una evaluación rigurosa nos mostró una baja de 22% en homicidios. En Uruguay estamos trabajando para implementar sistemas novedosos para entender el fenómeno del crimen y hasta predecir dónde es más probable que ocurra el crimen.

Nuestra tercera prioridad es mejorar el sistema de justica. Nos preguntamos cómo podemos promover el acceso a la justicia para todos, cuáles son los efectos de sentencias alternativas a la encarcelación, y si podemos mejorar los programas de rehabilitación y reinserción social de las personas privadas de libertad. Este video resume lo que hemos hecho en Panamá, que integra un nuevo mecanismo de rehabilitación. La intervención benefició a 28% de la población a nivel nacional, y los jóvenes reciben servicios de salud, entrenamiento laboral, educación y programas deportivos. Estamos comenzando a ver resultados positivos, y por ello estamos trabajando con la Comisión Europea para expandir el programa al resto del país. 


Nuestra cuarta área de trabajo es la gobernanza en la seguridad, donde mejoramos la coordinación entre instituciones involucradas en la seguridad ciudadana. En el caso de la violencia doméstica, los policías, los trabajadores sociales y las instituciones de salud, entre otras, deben trabajar juntos. Por ejemplo, las mujeres que sufren de violencia a menudo no denuncian porque tienen temor a perder su sustento económico, por lo que los gobiernos deben proveer servicios que le facilite un apoyo económico para que dejen a su pareja abusiva.

También apoyamos las capacidades institucionales para que los estados puedan entregar mejores servicios de seguridad ciudadana. En Chile estamos trabajando con una conocida ONG  y con el gobierno chileno, y con otros actores, para construir un marco de seguridad a largo plazo, donde todos los actores están de acuerdo con los objetivos de seguridad y cómo alcanzarlos. Esto nos ayudará tener más continuidad con los programas.

Estas cuatro áreas prioritarias tienen dos elementos comunes en todas nuestras intervenciones. En primer lugar, buenos programas de seguridad ciudadana deben contar con información de calidad. No es suficiente saber cuántos autos están siendo robados en un país, o cuántas casas sufren de robos en una ciudad. Esa información tiene que estar aún más desagregada y disponible a nivel municipal, e incluso a nivel de cuadra. Por ejemplo, sabemos que el 100% de los homicidios en Calí ocurren en 17% de segmentos de barrios. Esto permite una mejor focalización de las acciones requeridas.

Debemos eliminar lo que llamamos la cifra negra del crimen, por medio de encuestas de victimización sofisticadas, como las que se están haciendo en países como Chile y México. Por nuestra parte, estamos apoyando a los países del Caribe para llevar a cabo sus primeras encuestas de victimización.

El otro elemento común a todos nuestros programas son las evaluaciones rigurosas. Idealmente, todos los programas de seguridad ciudadana deberían implementarse basados en la evidencia disponible. Pero en el tema de la reducción de la violencia, lamentablemente la evidencia es limitada, particularmente para nuestra región. Esto sigue siendo un importante desafío para nosotros y para los países. Es importante fortalecer los vínculos entre las investigaciones académicas y las políticas de los gobiernos. Por ello hemos establecido un fondo especial para financiar algunas evaluaciones rigurosas y aumentar la base del conocimiento disponible.

Claramente, la seguridad ciudadana es una tarea compleja y de largo plazo. Sin embargo hemos visto casos que demuestran que no es imposible. La seguridad es una responsabilidad de todos y necesitamos trabajar con los gobiernos e involucrar a todos los actores de la sociedad civil. Confiamos en que, en menos de una generación, lograremos vencer al miedo.

Foto crédito: Flickr CC Suterh Osperyh

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Nathalie Alvarado
Sobre el autor
Nathalie Alvarado es la coordinadora del área de seguridad ciudadana y justicia del Banco Interamericano de Desarrollo. Ella tiene más de 15 años de experiencia en el diseño y la implementación de proyectos en esta área, ha liderado el proceso de definición del marco de acción del BID en este campo. Alvarado es abogada de la Universidad de Lausanne, Suiza, y posee un magister en derecho económico de la Universidad de Bruselas.
  1. Pedro Alvarado Reply

    SI las propuestas son buenas pero no se dben ignorer q aveces los gobiernos ponen los intreses mercantilistas economicoas por encima de los intrsese delo pobaldores, por ejemplo en el Salvador las tasas de homicidios eran mucho menor en los 80s aun con al Guerra no habian tantos homcidios,dspues del tratado de libre comercion con USA,la compra venta de armas se legalize con correspdneinte disparo en la sventas,el salvado es el 5th consumidor de armas en ekl mundo,desd esa fecha las tasas de homicidos se han multiplicado astronomicamnte!!.Por eso esas inictivas no dben cerrar sus ojos alos mas obvio!! focalizr sus ezfuerzos a nivel municipal,comuniatrio/

  2. Hugo Reply

    La prevención de la violencia doméstica a través de asistencias sociales tiene muy buenos resultados, el acompañamiento a jóvenes vulnerables también da resultados, la capacitación para que puedan tener un trabajo digno ayuda en mucho a una comunidad a mantener ocupados a jóvenes y prepararles a que tengan un futuro mejor, y alejarlos de la criminalidad.

    Aquí en Paraguay lamentablemente no tenemos una política sería al respecto, gran parte de la población esta conformada por jóvenes y no existe una política social que se ocupe en brindar oportunidades reales de capacitación y fuentes de trabajo profesional, si ahí trabajo para jóvenes se les paga por debajo del salario mínimo esto debido a la poca demanda laboral y la gran oferta de mano de obra juvenil, de manera que terminan no pudiendo acceder a estudios universitarios y formarse como profesionales en el futuro.

    En cuanto a la justicia definitivamente se podía decir que por culpa de unos pocos es la más corrupta de la región, no están preparados para grandes casos, verdaderos capos jamás serán llevados a juicio por que son protegidos por las propias autoridades, que a un ciudadano común se le niegue denunciar la corrupción de una comisaría en la fiscalía y peor aún que tampoco pueda hacer una denuncia periodística por que le piden primero que haga una denuncia formal en la fiscalía ya es el colmo. Si ya uno recurre a la prensa es porque no ha encontrado respuestas por otros medios legales y si ahí le piden otra vez que primero haga una denuncia en la fiscalía, entonces en que nos quedamos.

    No es por nada que Paraguay ya oficialmente se ha convertido en una nueva Colombia de América Latina, en una de las páginas digitales de la prensa existe un Link especial que dice NarcoPolítica donde uno accede exclusivamente a informaciones de políticos vinculados al narcotráfico, esto de verdad indigna a cualquier buen entendedor que ve las cosas más allá de lo que parece, y la culpa no la tiene la prensa por colocar así, si no los gobernantes, autoridades y políticos que ya han perdido la vergüenza y no les preocupa en nada ser tildados de esa forma, por que saben que tienen respaldo superiores y que nada les puede afectar más todavía con una ciudadanía que acepta los tipos de gobernantes que tienen y eso comenzando por el presidente.

    Aumento de la criminalidad tiene mucho que ver con la corrupción, la impunidad y la falta de denuncia, y es en este último donde se consigue eliminar todo lo demas, si ahí denuncia por más que haya impunidad tarde o temprano terminaría venciendo el que denuncia, pero si ya en eso ahí trabas, obstáculos o cualquier tipo de impedimentos entonces sólo queda rezarle a Dios y seguir insistiendo.

    Paraguay de verdad ya se ha pasado, vive momentos de verdaderos colmos de corrupción he impunidad y la falta de denuncia ya es por que no existen medios para hacerlo, por los que quieren denunciar están dispuestos, a algunos no les dan la oportunidad de hacerlo, otros tienen miedo y la gran mayoría esperan primero que termine la impunidad, cuando en realidad la impunidad esta firme por que justamente esa gran mayoría no se anima a denunciar. Esto es ironía.

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