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Cinco elementos para construir una policía comunitaria de verdad

Policia comunitaria en Colombia

El trágico caso Ferguson ha colocado el modelo policial en el centro del debate sobre las prácticas policiales en Estados Unidos, y si la policía se ha militarizada en exceso. De hecho, la Casa Blanca busca promover prácticas de policías comunitarias, y el Presidente Obama ha creado una nueva comisión especial para hacer recomendaciones para una fuerza policial del siglo 21.

Es un debate que lleva algún tiempo en América Latina y el Caribe. El enfoque estratégico prevaleciente en América Latina y en buena parte del mundo era hasta muy poco el denominado “mano dura”, que veía a la policía como un agente del control del orden social y a los ciudadanos como potenciales enemigos de Estado.

Este enfoque está cambiando gracias al surgimiento de nuevos paradigmas más ajustados a la recuperada democracia en la región. Muchos países buscan implementar la llamada policía comunitaria, o de cercanía. Pero, ¿en qué consiste? A lo largo de nuestros trabajos en los países y en un repaso de la literatura, hemos identificado cinco elementos que construyen una policía verdaderamente comunitaria.

1. ACTIVA PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD: El paradigma de la policía comunitaria o policía de proximidad se refiere a un modelo de policía que se enfoca en el servicio y parte de un estilo participativo en la toma de decisiones. La orientación al servicio de la policía comunitaria le permite entender mejor y llevar adelante las responsabilidades sociales y políticas de la policía, así como reducir la actitud confrontacional entre la policía y la comunidad.

También las relaciones con otras instituciones del Estado son claves, así como con organizaciones de la sociedad civil. Es un modelo inclusivo en todo sentido, pues requiere el concurso de todos los actores sociales e institucionales, tanto a nivel nacional como local para la implementación de los planes de prevención de la violencia

La concepción moderna de policía comunitaria es parte también de este cambio en la concepción del servicio de seguridad, pasando de ser un “Estado Policía” o las concepciones tradicionales de “Seguridad Pública”, a un modelo de “co-creación” del servicio. Es por esto que las comunidades mismas son partícipes en el diseño de planes de seguridad de sus barrios en muchos casos. Participan activamente en la prestación del servicio de seguridad abriendo canales de comunicación con su policía para pasar información sobre la ocurrencia de delitos o de inteligencia que le permita entender mejor la dinámica de los delitos y las preocupaciones de la comunidad. En esta nueva concepción de la “seguridad ciudadana”, los buenos resultados dependen de la colaboración entre los ciudadanos y el Estado. 

En casos como el de Colombia, con su plan cuadrante, toda la comunidad tiene incluso el número de celular del Jefe de la Policía. Esto es otra señal de cercanía con la comunidad. En otros casos como Nicaragua, con sus centros de jóvenes, es impresionante ver como los jóvenes que antes corrían cuando veían un carro de la policía, ahora corren hacia el carro porque este los lleva hacia el centro de estudios.

2. AUTONOMÍA PARA TOMAR DECISIONES: Relacionado con lo anterior, la policía comunitaria es un modelo que da autonomía  profesional a los oficiales para que desarrollen su conocimiento y se orienten hacia sus responsabilidades sociales. Las relaciones con la comunidad son claves, pues ayudan a entender y enfrentar mejor el delito y la percepción de temor de los ciudadanos. Esto se contrapone con una policía basada en una estructura militar, con mayor rigidez jerárquica, donde un policía debe seguir las órdenes de los mandos superiores. 

Esto se refleja también en cómo se ve un policía. El color de su uniforme, el uso de armas largas, de chalecos antibala, de grados militares y otros signos externos, afectan la percepción que se tiene de la entidad. Por ejemplo, policías vestidos de celeste, color que evoca un uniforme escolar, en lugar de verde oliva, que evocan más las épocas militares, son señales importantes.

Otro elemento es el medio de transporte utilizado. La moto o incluso la bicicleta, en lugar de una camioneta tipo pick up con “perrera” atrás para cargar detenidos, es un medio de transporte más adecuado para la policía comunitaria porque facilitan la comunicación con la ciudadanía y da una señal distinta del porqué está la policía en el lugar.

Militarized police

Policía demasiado militar

3. INVOLUCRA TODO EL CUERPO POLICIAL: No basta con que un policía tenga mayor autonomía. La policía comunitaria es una filosofía que debe ser recogida por todas las áreas de la policía, como ocurre en el caso de la Policía de Nicaragua, donde incluso en la gestión de los recursos humanos se involucra a la población. Se les pide a los vecinos que opinen sobre los candidatos a Policía.

No es suficiente la creación de algunas unidades denominadas “policía comunitaria”, si el resto de la institución mantiene el enfoque confrontacional de la “seguridad pública” y no asume un modelo de “co-creación” de la seguridad.

La implementación de este modelo requiere de cambios a nivel político, institucional y sobre todo, del personal policial. El énfasis de la formación de los nuevos policías no es en el manejo de armas, es en el manejo de relaciones con la comunidad y en el respecto a los derechos humanos. Se trata de un cambio en los valores, habilidades y actitudes de los policías.

4. TRABAJO CON UN ENFOQUE PROACTIVO: Otro de los paradigmas modernos muy vinculados es el de policía orientada a problemas. Lo que busca esta estrategia es un enfoque más proactivo y menos reactivo a los incidentes a los que respondía la policía de manera individual. De esta manera, el policía podría concentrarse más en los “problemas” que en los casos aislados. Estos “problemas” son incidentes de origen similar, que permiten a los oficiales entrenados encontrar patrones, causas comunes que puedan ser tratadas de una manera más proactiva. Esta estrategia implicó un cambio radical en el trabajo policial tradicional de simple respuesta a denuncias.

5. PROGRAMAS BASADOS EN EVIDENCIA CIENTÍFICA: El paradigma de policía basada en evidencias se refiere a que el trabajo policial se debe basar en la evidencia científica de lo que funciona mejor. Se debe utilizar a la investigación científica para evaluar y guiar la práctica policial.

Uno de los abanderados de este paradigma es el Profesor Lawrence Sherman. Proponen que se debe usar la mejor evidencia disponible para definir guías, productos, resultados e impactos del trabajo policial. Pero además implica la evaluación permanente de las operaciones actuales, de manera que la policía se vuelva una institución más reflexiva, mejorando permanentemente con retroalimentación permanente.

Algunos detractores de este enfoque, como el profesor Malcom Sparrow de la Universidad de Harvard, señalan que el trabajo policial debe estar basado en entender las dinámicas del crimen y luego “sabotearlas”, y como cada caso es tan particular, que es difícil encontrar evidencia aplicable. Las ciencias sociales plantean, según Sparrow, una restricción para el trabajo policial porque se enfocan en la pregunta “¿qué funciona?” a partir de técnicas de evaluación de programas. Métodos como los de las ciencias naturales, que se enfocan más en entender “¿cómo funciona?”, entendiendo las dinámicas y estructuras de riesgos específico, y luego ideando entendiendo como sabotearlas con intervenciones normalmente novedosas, pueden ser más útiles y aplicables para los retos de la operación policial.

La apuesta por un modelo de policía comunitaria está en línea con las últimas tendencias de reforma del Estado, que al ciudadano en el centro y lo entienden como un co-productor de los servicios públicos. Los invito a usar estos cinco elementos como una especie de checklist para identificar si la policía en su barrio ejerce realmente una práctica comunitaria, en línea como debe ser una fuerza policial del siglo 21.

Crédito Foto: Flickr CC Policía Nacional de Colombia and Chase Carter

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Mauricio García
Sobre el autor
Mauricio García Mejía es Especialista Senior en Modernización del Estado del Banco Interamericano de Desarrollo. Antes de unirse al BID, coordinó el Programa para la Reforma de la Administración de Justicia y fue Secretario Técnico de la Comisión Nacional para la Reforma de la Administración de Justicia en Perú. También se desempeñó como Asesor Ministerial en el Ministerio de la Presidencia y fue Gerente de Desarrollo de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada en el mismo país. Tiene un Master en Administración Pública de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard, una Maestría en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile y es Licenciado en Derecho por la Universidad de Costa Rica. Es Doctor en Administración y Gobierno por la Universidad Complutense de Madrid.
  1. Hugo Reply

    Conseguir una institución policial igual a este modelo de policía comunitaria, dependerá en gran parte de que tanto este interesado el gobierno del país en que será aplicado, porque se trata de darle una otra cara a una institución ya muy cuestionada casi sin solución, como ya mencioné en otro post en la mayoría de los países de América Latina existió dictadura y la policía se ha quedado con esas prácticas antiguas de represión y corrupción “LOS HOMBRES PASAN Y LAS INSTITUCIONES QUEDAN”, en todas las unidades policiales ahí un grupo de corruptos que ensucian a todo el resto del plantel, y los honestos se ven tentados a unirse a ellos y ser cómplices con su silencio si esto no fuera así no habría motivos para crear nuevas unidades policiales.

    La policía ha perdido credibilidad por culpa de esos corruptos que siguen con las antiguas marañas de la dictadura y la corrupción. Que puede hacer el ciudadano cuando es víctima de estas prácticas cuando sus derechos no son respetados, cuando trata de denunciar y le ponen obstáculos a que no haga y tratan de hacerle callar a toda costa.

    He sido víctima de estas práctica y se lo que digo, que por maldades inescrupulosas de civiles aliados con corruptos policías destruyeron mi vida en base a falsos Testimonios y Falacias y ahora después de 3 años de salvaje persecución ya no saben como justificarse, he sido amenazado con tortura en la propia comisaría con una garantía constitucional de Habeas Corpus en mi poder, sólo por no haberle apoyado a un político en su campaña y discutir con sus funcionarios, violaron todos mis derechos desde lo más sencillo como el libre desenvolvimiento de la personalidad hasta los más grave el derecho a la defensa, ME PERSIGUIERON AL MÁS PURO ESTILO DEL SISTEMA INQUISITIVO, primero condenan después se buscan excusas para justificarse, cometieron todo tipo de errores, me han tratado con un animal ha quien le hacen algo y luego para ver como reacciona hasta han creado intrigas para separarme de mi familia, si hubieran respetado sus propios reglamentos y sobre todo una garantía constitucional no se hubiera llegado hasta este extremo de la irresponsabilidad corrupta, que terminó afectando a toda una institución sólo por culpa de unos pocos corruptos que ahora están haciendo de todo sólo para salvarse ellos y sus aliados civiles de una demanda.

    De que sirve llenar de reglamento, capacitaciones, equipamientos y nuevas apariencias si no ahí una forma práctica de denunciar en caso de que no cumplan o se exedan en sus funciones. Los que crean estos nuevas unidades policiales se concentran mucho en lo que tienen que hacer y no en quien lo va a hacer y que el ciudadano debe hacer en caso que no lo haga.

    La historia de la humanidad ha demostrado que demasiado poder concentrado en una sola persona sólo tiende a ir hacia la maldad, sólo quien fue víctima de agentes corruptos sabe el verdadero poder que tienen y como violan las leyes y sus reglamentos sin ninguna consideración.

    Todo cambio es bueno, pero traer algo nuevo que esperemos que funcione y olvidarnos o despreocuparnos de los que no funcionan sólo terminaría manchando el anterior a lo nuevo, aunque cada país es diferente, almenos aquí en Paraguay seguiremos esperando a una policía nacional a la altura de la democracia ya que lo actual esta a lo bajo de la dictadura, este país ya se ha convertido en una nueva Colombia de América Latina con guerrilleros por culpa de estacorrupción y a nadie parece importarle, tenemos presidente salpicado por el lavado de dinero y el narco tráfico, legisladores vinculados con narcos y policías corruptos al extremo.

    Pero esperanzas siempre ahí, no todos son corruptos, en medio de tantas injusticias y corrupción siempre sobresalen algunos que se preocupan por su país y dan propuestas y proyectos para el beneficio del pueblo.

    Los que no están con la corrupción tienen el deber moral y ético de hacer que esta clase de proyectos de nueva imagen o unidades policiales cumplan realmente con sus funciones.

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