Transporte

¿Por qué nos conviene la sobreventa de pasajes aerocomerciales?

La sobreventa de pasajes es una práctica común en la industria del transporte aerocomercial de pasajeros. Consiste básicamente en que las compañías aéreas venden más boletos para sus vuelos programados que las plazas o asientos efectivos que disponen sus aeronaves, asumiendo que algunas personas no se presentarán a tomar sus vuelos, los denominados “no-shows”, o bien se presentan pero aceptan voluntariamente una compensación para reprogramarlo por otro (generalmente el mismo itinerario pero en un horario con menor demanda). Normalmente, este proceso se completa antes de que los pasajeros aborden la aeronave. Si las ofertas que se hacen a los pasajeros no son todas aceptadas y se tiene para un determinado vuelo más personas que la capacidad efectiva de transporte de la aeronave, las aerolíneas tienen la opción de aplicar a algunos pasajeros “la denegación involuntaria de embarque”. De acuerdo con las reglas del Departamento de Transporte de Estados Unidos, las aerolíneas tienen el derecho de hacerlo siempre y cuando otorguen una indemnización en concepto de problemas causados a cada pasajero denegado, cuyo valor se basa en el precio de su billete, el retraso que incurre hasta llegar a su destino debido a la denegación y si su vuelo es un vuelo doméstico o internacional. En Estados Unidos esta indemnización tiene un tope de US$1.350.

A muchos puede parecerle muy extraño que sea legal que las aerolíneas puedan vender más pasajes que los asientos disponibles en sus aeronaves, y luego negar el embarque a un pasajero que de buena fe compró su boleto -o incluso bajarlo del avión en el caso que ya haya abordado-. En efecto, las reglas vigentes establecen que a las personas se les puede negar el embarque o bien ser retiradas de la aeronave después del embarque. Los pasajeros están legalmente obligados a obedecer al personal de las aerolíneas porque éstas tienen el control sobre sus aeronaves, como en el caso del transporte marítimo internacional de pasajeros en el cual el capitán tiene control sobre su barco. Ellos son la autoridad final. Si un pasajero no obedece a un miembro de la tripulación, entonces puede ser removido o incluso penalizado. En este contexto, resulta importante entender entonces que, cuando se compra un pasaje en el ámbito del transporte aerocomercial, lo que se está comprando no es un “asiento asegurado” en el avión que ha sido programado por la aerolínea para realizar determinado itinerario y horario. Lo que en realidad se está pagando es por el transporte desde un origen a un destino predeterminado y, de acuerdo con la forma en que se escriben los contratos de transporte aéreo de las empresas de transporte aéreo comercial de pasajeros (aerolíneas), ni siquiera se está pagando por el derecho a ser transportado para llegar allí en un determinado momento o fecha. Es decir que con el pago del pasaje lo que se contrata son los mejores esfuerzos de la aerolínea para ser transportado desde dicho origen al punto destino.

Por consiguiente, uno bien podría preguntarse si la práctica corriente de sobreventa de pasajes por parte de las aerolíneas no debería ser prohibida. Hoy día hay muchas entidades o asociaciones que representan a los pasajeros abogan por este tipo de reglamentación. El problema con este argumento es que, si la sobreventa de pasajes aéreos se hace ilegal, los precios de dichos pasajes indefectiblemente van a subir dado que las aerolíneas tendrían la obligación de ofrecer más asientos para la misma demanda. Las aerolíneas normalmente realizan muy bien la gestión de las sobreventas, maximizando la ocupación de los aviones y minimizando sus costos. En mercados con el alto nivel de competencia, como lo son la mayoría de las rutas de transporte aerocomercial, esta eficiencia operativa se traduce en precios de pasajes más bajos.  Muchos pasajeros están dispuestos a dejarse compensar para bajarse del vuelo, las personas que en realidad son denegadas involuntariamente a abordar y realmente quedan irritadas por ello son un pequeño porcentaje, casi inexistentes en el total que viaja anualmente por este medio de transporte. Pero sin embargo, el 100% de los pasajeros con certeza quieren y se benefician de precios más bajos.

Por ejemplo, de aproximadamente 660 millones de pasajeros que abordaron vuelos en aeropuertos de los Estados Unidos en 2016, 434.000 (0,07%) aceptaron recibir una compensación y cambiar sus vuelos voluntariamente por casos de sobreventa de pasajes, y sólo 40.000 (0,0067%) fueron denegados involuntariamente de abordar sus vuelos (Estadísticas del Bureau of Transportation). Se puede especular que este último número podría haber sido incluso más bajo si las aerolíneas hubiesen ofrecidos a los pasajeros compensaciones más altas. En resumen, la sobreventa de pasajes realmente incomoda a muy pocos, pero nos beneficia a todos.

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Foto: CC Randy Y. 

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