Transporte

El reto de las demandas de los millennials en el transporte

Ya pasaron  varios meses desde que terminó la reunión de este año del Transport Research Board (TRB 2016), donde escuché una  presentación de Kelcie Ralph de  Rutgers University en torno  a los millennials y el sector  transporte.  Dicha charla era claramente una demanda o una crítica a quienes estamos en el  sector y  no estamos considerando a esta nueva generación al momento de planificar,  diseñar, proponer políticas públicas y pensar en la movilidad en el futuro.

Hay muchas definiciones sobre los millennials, jóvenes nacidos en las décadas de los  80 y 90 que tienen  entre 18 y 30, algunos estudiando y otros ya en el mercado laboral, jóvenes que piensan, actúan y se movilizan de una manera diferente, con flexibilidad de horarios, que priorizan el balance entre trabajo y vida personal, el trabajo en equipo, la responsabilidad social, abiertos al cambio y predominantemente urbanos. Y que, sobre todo, utilizan la tecnología como parte de sus vidas.

Esto nos  llama a la reflexión y a la acción para identificar e incorporar las necesidades de esta generación en el desarrollo de las infraestructuras del sector transporte orientadas por los ministerios y el resto de entidades del sector.  En el caso del sector automotriz la venta de automóviles estaría llegando a su punto máximo pues esta nueva generación está buscando nuevas formas de transporte,  nuevas líneas de tren ligero, servicios de tránsito rápido de autobuses, la infraestructura completa de bicicletas, nuevas fórmulas para compartir automóvil que ofrecen empresas como Zipcar o Car2Go, además de servicios como Uber y Lyft en muchas ciudades que proporcionan una nueva alternativa para el transporte público tradicional. En consecuencia, la nueva generación no tendría interés en comprar automóviles nuevos.

En números, de hecho, los millennials han dejado de comprar vehículos nuevos. La venta en este sector se redujo un 30% entre 2007 y 2012. El 80% de ellos  conducen  automóviles usados  y  comparten  el automóvil. La mayoría usa otros medios de transporte  para ir a su trabajo o movilizarse.  En Nueva York, por ejemplo, sólo el 53% de la generación del milenio va a trabajar en coche, el 54% de los adolescentes obtienen licencia de conducir en el momento de cumplir 18 años en comparación con alrededor de dos tercios de los adolescentes que la obtenían hace dos décadas.

En este terreno las siguientes son algunas de las preguntas que a mi modo de ver deberíamos plantearnos quienes trabajamos en el sector transporte. ¿Estamos cumpliendo desde el sector transporte con las expectativas de las nuevas generaciones? ¿Estamos desarrollando herramientas que permitan a las nuevas generaciones contar con un transporte a la altura de sus hábitos y el mayor respeto por el medioambiente que demuestran? ¿Deberíamos hacer algo para moldear y equilibrar algunas posiciones que podemos considerar radicales por parte de los millennials? Está claro que el trabajo debe ser permanente. Afrontamos el reto de estar atentos a los hábitos de las nuevas generaciones para responder a sus demandas y para que haya un equilibrio entre lo posible y lo óptimo.

1 comment

  1. J Errázuriz 26 abril, 2016 at 14:35 Responder

    Completamente de acuerdo con la reflexión del autor. Sin embargo, resulta paradójico que dichas preguntas surjan de la división de transporte del BID, división que desafortunadamente hace tiempo no muestra mayor interés en el desarrollo de operaciones dirigidas a la mejora de la movilidad urbana y continúa, de preferencia, dedicada a invertir millones en carreteras y vías rurales, que aunque necesarias, no aportan a la creciente problemática de movilidad urbana donde la gran mayoría de los millennials viven.
    Es conocido que Latinoamérica y el Caribe es hoy en día una de las regiones con uno de los más altos índices de urbanización de su población. A pesar de esto son pocas las iniciativas que desde la división de transporte del BID se han generado para atacar los graves problemas de movilidad en las congestionadas ciudades de la región. Sería excelente que el BID intente retomar el tema con profundidad y se comiencen a responder las preguntas formuladas a través de acciones claras en forma de investigación e inversión en el sector del transporte urbano.

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