Transporte SostenibleSeguridad Vial

Salvando vidas con el transporte sostenible

*Por Darío Hidalgo

En 2012 murieron alrededor de 100.000 personas (17,2 fatalidades por 100.000 habitantes) como consecuencia de accidentes de tránsito en América Latina y el Caribe, según el estudio del BID “Avances en seguridad vial en América Latina y el Caribe 2010-2012”. Esta cifra corresponde al 8% de la siniestralidad global, a pesar de que la región tiene menos del 6% del total de vehículos y de los vehículos-km. El BID lidera el proceso de cambio en la región con el fin de reducir estos altos índices de siniestralidad de mano de una estrategia alineada con la Década de Acción de la Seguridad Vial. La estrategia incluye elementos para mejorar el marco institucional y legal, el factor humano, la infraestructura y los vehículos. La orientación principal es mejorar las instituciones y reducir los riesgos.

Un complemento a esto es la reducción de exposición al riesgo de accidentes, mediante acciones orientadas a reducir la longitud y el número de viajes motorizados. Esta aproximación a la seguridad vial está implícita en el reporte “Salvando vidas con el Transporte Sostenible” preparado por EMBARQ, (programa de transporte y desarrollo urbano sostenibles del World Resources Institute (WRI). El reporte, basado en una extensa revisión de literatura y desarrollo de modelos detallados con información de proyectos específicos en México, Colombia e India, propone la idea de incorporar el transporte sostenible a las estrategias de seguridad vial ya existentes.

La idea fuerza es que el transporte sostenible, (sea infraestructura para caminar, para ir en bicicleta y para mejoras del transporte público), reduce la necesidad de viajar en vehículo privado, y por tanto disminuye los vehículos-kilómetros totales.

Si el número de personas que fallecen en accidentes de tránsito es el resultado de multiplicar la exposición (vehículos-km) por el riesgo (fatalidades/vehículo-km), la reducción de viajes en vehículo privado obtiene como resultado la reducción de muertes – de igual manera que las reducciones en actividad y estructura de la movilidad reducen las emisiones contaminantes.

Datos estadísticos de diferentes partes del mundo lo corroboran: con unas mismas condiciones de diseño, reglamentación, control y comportamiento, un menor número de kilómetros resulta en una reducción del número de fatalidades. Es comprensible que exista cierta resistencia en aceptar la limitación a la circulación de vehículos automotores (reducción de vehículos-km) como estrategia de seguridad vial, dado que este indicador está naturalmente asociado al crecimiento económico. Sin embargo, lo fundamental es el acceso, y si éste está garantizado por modos sostenibles desde el punto de vista energético, ambiental y social, mucho mejor.

Ahora bien, es insuficiente con construir zonas peatonales, vías permanentes para bicicletas o sistemas de prioridad para el transporte público. Es necesario que el diseño y operación sean seguros. Por ejemplo, las infraestructuras para bicicletas en Europa y ahora en Estados Unidos se diseñan con los más altos estándares de seguridad, lo cual ha resultado en mayor uso y “seguridad por números” (menos incidentes totales a medida que aumenta el número de usuarios). Asimismo, los datos de sistemas de buses en México, Colombia e India, indican mejoras sustanciales en seguridad vial como consecuencia de factores de diseño, como la distancia entre cruces peatonales, reducción de velocidad en carriles mixtos, eliminación de giros izquierdos, y protección y señalización de cruces peatonales, entre otros.

El reto es generar una convergencia entre las agendas de seguridad vial y sostenibilidad en general, y aprovechar las sinergias existentes. Es cierto que los niveles de información en la región son precarios y que es necesario avanzar en estudios detallados apropiados a las condiciones particulares de nuestros países. En EMBARQ estamos listos para continuar el debate y apoyar al BID en el avance de estos temas.

*Darío Hidalgo es Director de Investigación y Práctica de EMBARQ, Programa de transporte y desarrollo urbano sostenibles del Instituto de Recursos Mundiales WRI

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