El programa Techo brinda viviendas tratadas para mejorar las condiciones de la vivienda
Hacia el desarrollo efectivo
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    Este blog resalta ideas efectivas en la lucha contra la pobreza y la exclusión, y analiza el impacto de los proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe.
  • Un techo en la tormenta

    4
    Jun
    2013

    Por

    Techo J-PAL

    En 1997, un pequeño grupo de estudiantes voluntarios iniciaron un trabajo en zonas pobres de la bella región de Bio Bio en Chile. Unos años más tarde, el grupo decidió empezar a construir viviendas de emergencia provisionales – llamadas mediaguas en Chile – que estaban diseñadas para una familia de cuatro miembros.

    Ya para el año 2000, más de 600 voluntarios habían ayudado a a construir más de 5,700 casas, bajo el auspicio de la ONG llamada “Un Techo para Chile”. Saltemos al futuro.

    Hoy Techo opera en 20 países, incluyendo los Estados Unidos, ha movilizado más de 600,000 voluntarios y ayudado a construir más de 90,000 casas en 19 países de la región.

    Las casas de Techo son típicamente de madera o aluminio, tienen 18m2 y le toma de uno a dos días a un equipo de 6 a 12 personas construirlas a un costo total de US$1,000, donde el beneficiario contribuye un 10%.

    Techo se focaliza en los asentamientos más pobres y en los hogares que en esos asentamientos viven en condiciones particularmente precarias.

    Aunque típicamente estas casas representan mejoras en pisos, paredes, techos, o ventanas, las nuevas casas no vienen con sanitarios nuevos, baños, cocinas o conexiones a servicios domiciliarios, agua o gas.

    Hace unos años, Techo le solicitó a J-PAL la realización de una evaluación de impacto rigurosa de sus programas de vivienda en Uruguay, México y El Salvador.

    J-PAL conformó un equipo de lujo: Sebastian Galiani (U. Maryland), Paul Gertler (Berkeley), Ryan Cooper (JPAL), Sebastián Martinez (BID), Adam Ross (Banco Mundial) y Raimundo Undurraga (JPAL)

    El diseño de la evaluación es experimental y se basó en una selección de familias con base en sorteos aleatorios otorgándole a todas las familias la misma probabilidad de recibir las mejoras en un año dado y en un asentamiento específico.

    El diseño experimental de J-PAL está basado, entonces, en la aleatorización del tratamiento a nivel del hogar en cada asentamiento (cluster). Los hogares se asignan a los grupos de control o de tratamiento en cada asentamiento.

    Una característica importante de la evaluación es que permite comprar la misma intervención en tres contextos distintos: El Salvador, México y Uruguay.

    El estudio analizó diversas variables de resultado como satisfacción con la casa y con la vida, percepción de seguridad, activos, oferta laboral e ingresos, y salud infantil; todos ellos sujetos a que Un Techo efectivamente entregue mejoras en la calidad de la vivienda.

    ¿Cúales fueron los resultados?

    Aunque el artículo aún no está “on-line”, Un Techo y J-PAL presentaron (ver aquí un video) sus conclusiones en un Seminario en Santiago.

    Estas son las principales:

    Primero, lo bueno

    Los hogares que recibieron la vivienda de Techo – hogares tratados –en los tres países presentan una mejora en la calidad de la casa en la que viven, comparándolos con los hogares que no recibieron viviendas de Un Techo – los hogares denominados de control.

    El programa mejoró la calidad de pisos, paredes, y número de habitaciones con ventana. Los efectos son grandes tanto en términos relativos como absolutos. Este resultado no debe sorprender porque esto es exactamente lo que Un Techo trata de hacer. Las mejoras son más pronunciadas en El Salvador y en México.

    Pero un Techo busca no solamente proveer mejores condiciones de vivienda. Busca también que la mejor vivienda genere mayor auto-estima y dignidad en las familias que se benefician.

    En los tres países, la satisfacción con la vivienda aumenta y sus habitantes están más satisfechos con sus hogares y con sus vidas. El aumento de la satisfacción en El Salvador – el país más pobre de los tres – con la calidad de vida, es el doble del aumento en esta satisfacción en los otros dos países.

    La evaluación también preguntó sobre una posible mejora en la percepción de seguridad. Esta percepción mejora en El Salvador, pero no en México o Uruguay.

    Y estos son los resultados para reflexionar

    La mejora en las condiciones de la vivienda y la auto-estima son resultados importantes que generan las viviendas de Un Techo, pero ¿llevan a la acumulación de activos, a mejores oportunidades laborales o a mejoras en las condiciones de salud de la población?

    Los resultados de la evaluación muestra que:

    – Las familias que se benefician con una casa de Un Techo no acumulan más activos (TV, Ventilador, Refrigerador). ¿Se deberá este resultado al carácter “temporal” de la vivienda?

    – No hay efectos significativos en indicadores laborales -oferta laboral o ingresos –  en los hogares de los tres países que reciben una casa de Un Techo. ¿Se deberá esto a grandes distancias a centros de trabajo?

    – Quizás el resultado más sorprendente, dada la abundante evidencia sobre el impacto de algunas características de la vivienda – como el remplazo de un piso de tierra por uno de cemento– sobre indicadores de salud es que la evaluación no muestra este efecto en las viviendas de Un Techo, usando indicadores como la incidencia de la diarrea o la prevalencia de enfermedades respiratorias en niños menores de 5 años.

    Sin embargo, los efectos sobre la diarrea en El Salvador y México, en conjunto son grandes. Es importante anotar que la acción de Un Techo tiene lugar en asentamientos que tienen serias limitaciones en la oferta de agua potable limpia, alcantarillado y donde típicamente las vías no están pavimentadas.

    En estos asentamientos, los niños siguen expuestos a parásitos y vectores de contaminación fuera del hogar, independientemente de la calidad de la vivienda.

    ¿Cúales son las implicaciones para la política social?

    En primer lugar, y esto es muy importante, Un Techo nos está dando una lección importante. Un Techo estuvo dispuesto a exponerse a una evaluación externa rigurosa de su principal actividad. No hay muchas ONGs, entidades internacionales públicas, privadas, agencias gubernamentales o centros académicos que puedan decir lo mismo.

    En el mundo hay probablemente muchísimas evaluaciones que no mostraron todos los resultados esperados y que están enterradas acumulando polvo en los anaqueles. Gracias a Un Techo y JPAL, ésta no es una de ellas.

    Si la evaluación en sí no mostró todos los impactos que se esperaban, Un Techo como organización se lució. En la presentación del estudio anunció un acuerdo de cooperación de largo plazo con JPAL. La innovación sin aprendizaje no es innovación.

    Segundo, la pobreza es multifacética. Proveer una solución de vivienda no es suficiente. La mejora en indicadores de salud o laborales requiere probablemente de intervenciones complementarias y una colaboración más estrecha con programas públicos. Cuando se es extremadamente pobre, desempleado, lejano, una nueva casa no es suficiente, pero es un buen comienzo.

    El reto para Un Techo va a ser probablemente como evolucionar a un enfoque más comprehensivo, anidando intervenciones más complejas sin perder de vista la simplicidad y el valor de su oferta central: la casa “mediagua”.

    Sigue: @UnTecho @JPAL_LAC @ryancooper_b @sfgaliani @franciscome

    3 comentarios

    • Hay un aspecto muy importante: el voluntariado juvenil. Si bien no son la población objetivo, en Perú veo que son miles los que intervienen y me da la impresión de que esta experiencia concreta y tangible tiene un impacto muy bueno en los jóvenes voluntarios. Por ejemplo, sé de varios estudiantes de arquitectura o ingeniería civil que luego trabajan en proyectos de infraestructura en zonas alejadas del país, y lo hacen por opción. Igual sucede con chicos de otras especialidades, creo que Techo es de algún modo una especia de “semillero” de emprendedores sociales.

      • Francisco Mejía :

        Gracias por el comentario. Muy interesante su punto. No conozco de evaluaciones sobre el impacto del voluntariado sobre variables como emprendimiento o capital social, pero ciertamente parece un tema interesante a mirar. Principalmente porque ya son más de 600,000 voluntarios en el trabajo de Un Techo. Aunque pareciera difícil su diseño. ¿Cómo aleatorizamos algo que por definición es “voluntario”? Pareciera qué tendríamos que pensar en métodos seminar experimentales.

    • Ray Diaz :

      Una posible expansión para este trabajo estaría en ver si Un Techo Para mi País tiene efectos de desplazamiento en el mercado laboral. Me explico: una crítica que se realiza a estos trabajos voluntarios es que su actividad desplaza a trabajadores locales que realizan la misma actividad, privándoles de posibles ingresos.

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