Suministro de agua potable de origen subterráneo a bajo costo mediante energía solar fotovoltaica en comunidades rurales de Honduras

 Por Ángel Eduardo Sánchez 

El proyecto “Suministro de agua potable de origen subterráneo a bajo costo mediante energía solar fotovoltaica en comunidades rurales” del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) de Honduras, ha sido seleccionado como ganador de la convocatoria de propuestas de buenas prácticas y experiencias en agua y saneamiento 2018 del Proceso Regional de las Américas, coordinada por el Banco Interamericano de Desarrollo, junto con el Banco de Desarrollo del Caribe, el Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO, Global Water Partnership, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, y la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento de México A.C. 

La región sur de Honduras, específicamente los departamentos de Choluteca y Valle, es la región más seca del país, y no existe la disponibilidad de fuentes de agua superficiales suficientes para el abastecimiento de las pequeñas localidades allí ubicadas, situación que se ha venido agravando por efectos del cambio climático. 

Lo anterior hace necesario el uso de fuentes subterráneas, que requieren su explotación mediante la perforación de pozos con maquinaria especializada. La profundidad de estos pozos puede resultar en perforaciones que van desde los 100 metros hasta los 150 metros.  Tradicionalmente, las extracciones del agua desde el nivel freático explotable en estos pozos requieren la instalación de bombas eléctricas para su impulsión hasta un tanque elevado para su almacenamiento, y posterior distribución a todas las viviendas de la comunidad.  La alimentación de estos pozos se hace a través de energía eléctrica de la red interconectada del país, con costos elevados por el pago del consumo de esta energía. 

Esta última situación, debido al pago elevado del uso de energía eléctrica, y considerando que las comunidades allí ubicadas son de las más pobres del país, conllevaba a que las comunidades racionaran el servicio de agua hasta donde podían ellos pagar sus tarifas de agua. En algún momento, por la mora creciente de los abonados, se hacía impagable el costo de la energía eléctrica, ocasionando la suspensión del servicio a toda la comunidad, quedando solamente la infraestructura instalada a la espera de ayudas externas para poder pagar la energía eléctrica y reiniciar el suministro del agua a sus abonados. De esta manera, los sistemas se hacían no sostenibles. 

El programa de agua y saneamiento rural, financiado con fondos del El Fondo Español de Cooperación para Agua y Saneamiento en América Latina y el Caribe (FECASAL), y administrado por el BID, ejecutó siete (7) proyectos para el suministro de agua en igual número de comunidades localizadas en estos departamentos. El programa decidió explorar nuevas alternativas para la alimentación de la energía con vistas a reducir los costos de operación de los sistemas, entre ellas la correspondiente al uso de energía solar fotovoltaica como mecanismo de energía alternativa; lo que nos condujo a considerar seriamente los avances que en los últimos años ha tenido esta tecnología con paneles solares con mayor capacidad, más eficientes y a menor costo, bombas alimentadas con energía solar fotovoltaica con mayor capacidad de impulsión, en volumen y altura. 

Con la implementación de los paneles eléctricos y sus accesorios para el suministro de agua se logró que siete (7) comunidades rurales tuvieran proyectos exitosos, con más de dos años de estar operando, donde se construyeron 623 conexiones domiciliarias que benefician a un igual número de familias, y con dotaciones promedio de agua superior a los 100 litros por persona diaria, impulsando 398 metros cúbicos de agua al día, a alturas desde los 70 metros hasta 183 metros. En estos proyectos se instalaron 364 paneles solares, con potencias desde los 180 a los 245 vatios, con una potencia total instalada de 73.2 kilovatios.  

Con la utilización de esta energía eléctrica fotovoltaica se logró la reducción de los costos de operación y mantenimiento, alcanzando tarifas más bajas a las que hubieran sido implementadas si se utilizara la energía eléctrica interconectada a la red. La tarifa con el sistema interconectado a la red sería de más de US$ 0.52 por metro cúbico de agua suministrada; mientras que esta misma se reduce a US$ 0.24 por metro cúbico por la utilización de paneles solares.   

El no pago de consumo de energía eléctrica a un tercero, no sólo ha beneficiado a las comunidades que tienen tarifas más bajas en relación a los sistemas que si utilizan energía eléctrica interconectada a la red; sino que también ha logrado ahorros sustanciales, por el concepto de operación y mantenimiento del sistema, contando con suficiente capital para hacer frente a los costos de operación y mantenimiento (a corto y mediano plazo), sobre todo los que respectan al desgaste natural de la bomba utilizada. 

Posterior a la construcción y a más de dos años de operación de los sistemas, se encontró que en tres (3) de las comunidades la morosidad era del 0%, en dos (2) de las comunidades la morosidad era del 2% y en una (1) de las comunidades la morosidad era del 20%. Todos estos casos son manejados por la comunidad organizada a través de Juntas de Agua 

Uno de los sistemas está siendo operado por la alcaldía municipal y; debido a problemas en otra de las fuentes de agua que abastecen a la comunidad, decidieron dotar agua (aunque en menor cantidad) a todos los habitantes de la comunidad con agua proveniente del sistema que utiliza el sistema solar. En este caso la morosidad es del 50%, debido a que no hubo capacitación a esta otra mitad de la población sobre el uso de los sistemas solares y a la disconformidad con la cantidad de agua recibida. No obstante, el sistema sigue operando; mientras que con un modelo tradicional interconectado a la red eléctrica, por falta de pago en la cuota de energía, el sistema hubiera simplemente dejado de funcionar. 

 

Ángel  Eduardo Sanchez, cuenta con más de 33 años de experiencia como Ingeniero Civil, ha trabajado en proyectos de Agua, Infraestructura vial, Gestión de Proyectos de Desarrollo y de Energías Renovables.  Ha sido Consultor para organizaciones estatales y cooperantes como BID, AECID, BM, en procesos de diseño, adquisición, implementación, monitoreo y control de proyectos de desarrollo comunitario en su componente de Ingeniería e Infraestructura, y en la Dirección de Unidades Ejecutoras de Proyectos de Desarrollo Comunitario para organismos estatales en Honduras como el SANAA (Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados) y el FHIS (Fondo Hondureño de Inversión Social).  

Comentarios 2
  • Eduardo Caldera
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    Me llamo Eduardo Caldera soy ingeniero civil y ambiental,está información y uso de la energía fotovoltaica me parece una solución innovadora y de bajo costo, quisiera tener más información sobre este proyecto y de su preinversion,trabajo en la formulación de estos tipos de proyectos rurals en Nicaragua para el FISE.Gracias y Saludos cordiales

  • Nicolas Coto
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    Buenos días, mi nombre es Nicolás Coto y actualmente soy el Gerente de Atención a Sistemas y Comunidades Rurales de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados, ANDA, principal empresa publica dedicada al suministro de agua y saneamiento a nivel nacional (El Salvador). Me parece muy interesante el uso de energía solar fotovoltaica para el suministro de agua a las comunidades rurales que requieren de sistemas electromecánicos para su funcionamiento, como todos sabemos la factura eléctrica que se tiene que pagar a las compañias distribuidoras es bastante alto y es lo que hace desmejorar el abastecimiento cuando a través de la tarifa no se logran cubrir estos costos. Recientemente hemos elaborado el Plan Nacional de Agua Potable y Saneamiento, el cual ha estimado los costos que se requerirán para la ampliación de coberturas y mejoramiento de la calidad del servicio en el área rural del país, es importante que nuestros gobiernos reconozcan que hay una cuota muy importante del Estado en apoyar a las juntas de agua, el uso de nuevas tecnologías, requiere de asistencia técnica y una inversión inicial que nunca o casi nunca podrá ser absorbida en su totalidad por las comunidades, es ahí en donde el Estado de apoyar a este segmento de población, buscando fuentes de financiamiento que permitan que las juntas de agua se fortalezcan a través de procesos de capacitación, pero que también haya un aporte financiero para mejorar la infraestructura existente, luego el gobierno debe contar con los recursos necesarios y suficientes para acompañar permanentemente a estas comunidades, a través de programas de asistencia técnica, esto significa que en el presupuesto nacional debe haber una partida presupuestaria que reforzada con otras fuentes de financiación sea una acción permanente la asistencia técnica a estas comunidades. Sin embargo, es importante también entender que una vez rehabilitado un sistema y capacitada la junta, es a través de la tarifa que los costos de funcionamiento, reemplazo y ampliaciones, deben ser cubiertos y el apoyo del Estado se limita a mantener un proceso constante de asistencia para evitar que la prestación del servicio se caiga.

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