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Hay suficiente en el mundo para satisfacer las necesidades de todos, pero no para satisfacer su avaricia (Mahatma Gandhi)

La Pachamama es una diosa venerada por los pueblos indígenas andinos. También se la conoce como la madre de la tierra/espacio. Madre Tierra.

Los Incas también reconocían a la Pachamama como la diosa de la fertilidad, quien presidía sobre las plantaciones y cosechas, constituía a las montañas y causaba los terremotos. Era una deidad omnipresente e independiente, con el poder autosuficiente y creativo de crear vida en la Tierra.

Es cierto: la Madre Tierra es mucho más que el suelo sobre el que caminamos. Es el viento, el fuego, el agua, el elemento que se respira y que sostiene la vida y permite su prosperidad.

Desafortunadamente, no estamos haciendo mucho por protegerla. La Pachamama es la principal víctima de nuestra sociedad actual y sus efectos sobre el medio ambiente. El cambio climático, los eventos extremos relacionados al mismo, los residuos se acumulan. La contaminación en las ciudades, en nuestras fuentes de agua. La destrucción de los ecosistemas… Parece tan ilógico, tan irresponsable.

Resulta irónico pensar cuánto tiempo los humanos han vivido en armonía con la naturaleza. Las sociedades antiguas no causaban grandes impactos sobre el planeta, si bien no era por propia decisión. Sin embargo, durante los últimos siglos, la sobreexplotación y la contaminación han comenzado a afectar el medio ambiente negativamente. Quizás como consecuencia directa del dramático aumento en la cantidad de población, a partir de 1970 la demanda de recursos ambientales comenzó a exceder la capacidad de producción del planeta.

Ciertamente, la sociedad moderna es mucho más compleja en cuanto a sus interacciones con el medio ambiente. En contraste con aquellas antiguas, la sociedad moderna se caracteriza por la mecanización en gran escala, el uso masivo de tecnología y el dominio corporativo, así como por supuesto, transversalmente, la explotación de recursos naturales.

No quisiera escribir un blog post idealista. Pero sí quiero señalar que tal vez nos hayamos excedido. Que tal vez deberíamos reconocer que hemos fallado en cuanto a la explotación ambiental; que tal vez en la cultura occidental nos equivocamos al crear una sociedad basada en el consumo y el descarte; que tal vez hemos perdido de vista los beneficios de los bienes comunes frente al bienestar individual y privado; que tal vez no hemos visto cómo nuestra lucha por la libertad ha impactado a otra gente significativamente. Que tal vez hemos olvidado el significado de trabajar juntos por ideales colectivos compartidos.

Las cifras lo evidencian: unas 46.000 a 58.000 millas cuadradas (120.000 a 150.000 km2) de bosque se pierden cada año, lo que equivale a unos 48 campos de futbol americano por minuto. 1.400 millones de libras (635 millones de kg) de basura ingresan al océano anualmente. Las enfermedades transmitidas por el agua son una de las principales causas de muerte de niños menores a cinco años, matando a casi 1.000 infantes cada día. La cantidad de personas desplazadas está en su pico más elevado en la historia (más de 65 millones). Cada año, los usuarios de los países ricos desperdician una cantidad de comida (222 millones de toneladas) prácticamente equivalente a la producción alimentaria neta de África subsahariana (230 millones de toneladas).

Es hora de que trabajemos juntos.

El Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado por primera vez en 1974, se ha convertido en una iniciativa emblemática para la generación de conciencia acerca de problemáticas ambientales emergentes, desde la contaminación marina y el calentamiento global, hasta el consumo sostenible y los delitos contra la fauna silvestre.

La propuesta de este año es “conectando a la gente con la naturaleza”. Es preciso que reconsideremos urgentemente nuestra necesidad individual de tenerlo todo. Debemos movilizarnos como activistas ambientales para promover y construir juntos un medio ambiente saludable y sostenible, abordar el cambio climático y proteger al planeta para las futuras generaciones.

Debemos comenzar a pensar como uno. Con la Naturaleza. Con la Pachamama.

Earth has enough to satisfy every man’s need, but not every man’s greed

(Mahatma Gandhi)

Pachamama is a goddess revered by the indigenous people of the Andes. She is also known as the earth/time mother. Mother earth.

The Incas also recognized the Pachamama, as fertility goddess who presided over planting and harvesting, embodied the mountains, and caused earthquakes. She was also an ever-present and independent deity with her own self-sufficient and creative power to sustain life on this earth.

Mother Earth is indeed much more than the soil we live on. It is the wind, the fire, the water, the breathing element that sustain life and makes it thrive.

Unfortunately, we are not doing a good job protecting it. Our Pachamama is the prime victim of today’s society and of the effects of human actions on the environment. Climate is changing. Extreme weather-related events are increasing. Waste is piling. Pollution in cities is ramping. It seems so out of logic, so irresponsible.

It is ironic to think that humans have lived in harmony with the environment for so long. Ancient societies, though not necessarily for a conscious strategy, did not cause major impacts on the planet. However, over the last few centuries, over exploitation and pollution have started affecting the environment negatively. Perhaps as a direct consequence of the dramatic increase in population, from 1970 onwards, people’s demand on environmental resources is exceeding the earth’s supply capacity.

Certainly, modern day society is far more complex in terms of interactions with the environment as compared to past societies. In contrast to ancient societies, modern day society is characterized by large scale mechanization, massive use of technology, and corporation dominance. And, of course, as a transversal theme, by the exploitation of natural resources.

I do not want to write a hypocritical and idealistic blog. But I surely do want to point out that perhaps we have gone too far. That perhaps we should for once acknowledge that we messed up on environmental exploitation. That perhaps, in the western atmosphere, we messed up in creating a society based on consumption and waste. That perhaps, we lost track of the benefits of common goods in the name of individual and private welfare. That perhaps we have not seen that our fights for freedom have impacted other people in dramatic ways. That perhaps we forgot what working together for a common collective ideal means.

The numbers say it all: some 46-58 thousand square miles of forest are lost each year, equivalent to 48 football fields every minute. 1.4 billion pounds of trash per year enters the ocean. Waterborne illnesses are a leading cause of death for children under five, killing nearly 1,000 children every day. The number of displaced people is at its highest ever (over 65 million). Every year, consumers in rich countries waste almost as much food (222 million tonnes) as the entire net food production of sub-Saharan Africa (230 million tonnes).

It is time to act together.

World Environment Day. First held in 1974, it has been a flagship campaign for raising awareness on emerging environmental issues from marine pollution and global warming, to sustainable consumption and wildlife crime.

This year’s theme is “Connecting People to Nature”. We urgently need to reconsider our individual need to have it all. We must mobilize as environmental activists, to promote and build together a healthy, sustainable environment, address climate change, and protect the Earth for future generations.

We shall start thinking as one.  With Nature. With our Pachamama.

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