empresaNumerosas empresas sanitarias de la región presentan bajos índices de cobranza y altos niveles de morosidad en el pago de las facturas, lo que afecta notablemente su disponibilidad de recursos para operación y mantenimiento.

Es usual escuchar que la causa fundamental de esto es que los usuarios no tienen “voluntad de pago”, esto es los usuarios parecen pensar que el agua debe ser gratis y por lo tanto no hay que pagarla. A veces se aduce que la población es pobre y por ello no paga las cuentas, pero en el hecho esta misma población accede a teléfonos celulares, televisión por cable, paga al día su cuenta de luz y otros servicios.

Mi opinión es que lo que realmente pasa es que en muchas empresas del estado simplemente no hay voluntad de cobro a los usuarios, y en vez de facilitarles la vida para que paguen sus cuentas parece que hacen lo posible para que no paguen. Ya en un blog anterior comenté sobre algunas prácticas propias de empresas tradicionales o muy atrasadas en esta materia.

Notablemente los peores pagadores de cuentas de agua (y otros servicios) son las mismas entidades del Estado, los cuales normalmente acumulan importantes deudas con las empresas de agua. El lidiar con estos “clientes” constituye un desafío especial para los gerentes comerciales.

En cierta empresa en Chile, años atrás, el mayor deudor de los servicios de agua era un importante municipio de la región, no obstante que este municipio disponía de suficientes recursos propios. Pero el alcalde tenía algún poder político y existía la impresión que jamás se les cortaría el servicio si no pagaban, como de hecho había venido pasando por muchos años.

Un nuevo gerente comercial propuso y llevó a cabo el siguiente plan. Después de dirigir numerosas cartas a la municipalidad solicitando el pago de las facturas atrasadas, sin obtener respuesta, se inició una campaña con los medios de prensa diseminando la situación de no pago del municipio y como ello afectaba a la empresa.

Además de recibir fuertes presiones políticas, el alcalde se vio obligado a pagar, y desde ese momento no ha habido nuevos retrasos en los cobros del servicio. Lección ¡si se puede!

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