En una entrevista exclusiva para ICES, Allan M. Lavell nos cuenta sobre cómo mitigar el cambio climático en las ciudades de América Latina y el Caribe y cómo éstas pueden adaptarse al mismo. Lavell coordina el Programa de Estudios Sociales de Riesgo de Desastres en la oficina de la Secretaría General para la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en San José, Costa Rica.

Este artículo forma parte de una serie de entrevistas conducidas en el marco del Curso sobre Sostenibilidad de Ciudades organizado por la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES), la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y el Ayuntamiento de Santander entre el 28 de julio y el 1 de agosto de 2014. Conoce más aquí.

ICES: ¿Cómo está afectando el cambio climático a las ciudades de Latinoamérica y el Caribe?

Primero, hay que destacar la importancia de las ciudades en América Latina y el Caribe, donde el 80% de la población vive en áreas urbanas. Esto significa que, si hay impactos, estos van a estar en las ciudades principalmente, su contribución al PNB, etc.

Por una parte tenemos los procesos lentos que afectan a la ciudad, que no existían anteriormente, como por ejemplo el aumento del nivel del mar, la des-glaciación de fuentes de agua en los Andes, los vectores de enfermedad en ciudades, entre otros.

También está lo del cambio promedio en los parámetros del clima. La ciudad es conocida por la isla de calor que crea. Entonces, con 2, 3 o 4 grados centígrados de aumento promedio, tenemos que saber las consecuencias sobre elementos como el aire acondicionado, una vida comfortable, etc.

Y por otra parte tenemos los eventos extremos, que perturban la sociedad en un momento en particular, y cuya intensidad y recurrencia podría aumentar.

ICES: ¿Cómo pueden los ciudadanos tener un rol más activo en mitigar el cambio climático y en adaptarse al mismo?

El primer paso es la conciencia. No es solamente el conocimiento de riesgo, sino también entendimiento de riesgo, que es muy distinto. El conocimiento es poder medir las probabilidades de pérdida al año, pero si no hay comprensión del significado y el balance de riesgo como oportunidad y desventaja, no iremos muy lejos.

Acabamos de terminar una investigación en la que buscamos interpretar por qué nadie toma muy en cuenta los análisis de riesgo probabilístico. ¿Por qué? Están ahí como mecanismo, en el entendimiento que el riesgo es oportunidad para mucha gente. Y esa gente en general es que maneja la economía, etc. Entonces ubicarse en malos lugares en la ciudad es ganancia a través de la renta urbana. Y eso lo tomamos poco en cuenta en análisis de riesgos.

Huracán Odile, La Paz BCS, México

Huracán Odile, México – Septiembre 2014

ICES: Si tuviera la oportunidad de sentarse con un alcalde. ¿Qué le recomendaría?

Una cosa es el riesgo que tienes, y otra es el riesgo que podrías tener. La ciudad es expansiva. Entonces, la ciudad como construcción ya tiene riesgo. Hay hospitales y escuelas mal construidos. Hay barrios en lugares inadecuados. Este es un problema muy difícil, porque cuesta muchísimos recursos remediar los problemas.

El otro es lo prospectivo, que es la ciudad que no está construida aún, y donde las opciones de intervención a través de la planificación urbana ambiental son mucho mayores en teoría. Sin embargo, siempre enfrentamos que “el espacio es plata”. Osea, que alguien gana del uso del suelo.

No estamos hablando de un tema adicional a los temas que los alcaldes tienen que manejar. Ese es el gran error de crear gestión de riesgo y adaptación como sectores aparte. Tienen que estar  íntegramente relacionados con el qué hacer normal de construir una ciudad.

Entonces, si vas que construir una escuela, constrúyela bien. Si vas a ubicar un barrio, ubícalo bien, y no en una zona de amenaza. El problema es cuando ya está allí. Y cambiar todas las comunidades urbanas de América Latina y el Caribe a otros lados, primero no van a querer, y segundo no hay recursos suficientes para hacerlo.