El programa nutricional boliviano cambia los hábitos alimenticios, no los resultados
Hacia el desarrollo efectivo
  • Acerca

    Este blog resalta ideas efectivas en la lucha contra la pobreza y la exclusión, y analiza el impacto de los proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe.
  • Programa en Bolivia mejora las prácticas de nutrición pero aumenta el sobrepeso infantil. ¿Qué pasó?

    20
    Dic
    2016

    Por

    Por Gastón Gertner, Julia Johannsen y Sebastián Martínez

    madre-hija-bolivianas

    Madre e hija bolivianas. Foto: Consejo de salud rural andino.

    Durante décadas, los casos de desnutrición aguda y crónica así como de anemia han sido problemas persistentes en varios países de América Latina y el Caribe. Bolivia no ha sido la excepción. Alrededor de tres de cada 10 niños bolivianos menores de cinco años se ven afectados por retrasos en su crecimiento. Sin embargo, a pesar de los avances de los últimos años, los niños bolivianos, especialmente los que viven en zonas rurales o peri-urbanas, en hogares pobres  siguen siendo los más afectados.

    Como parte de los esfuerzos bolivianos para combatir la desnutrición infantil, se implementó un proyecto en El Alto, Bolivia, entre el 2008 y el 2011 que consistía en una serie de visitas domiciliarias para monitorear el crecimiento de los niños.  A través del programa se medía y pesaba a los niños participantes del proyecto y se les  ofrecía consejería nutricional a los padres sobre medidas de higiene, prevención de diarrea y prácticas nutricionales. Además, una vez al mes se realizaban talleres en grupo para las personas que cuidaban a los niños (padre, madre o persona al cargo) sobre asesoramiento nutricional y clases de cocina; y se motivó a las autoridades locales para que suministraran micronutrientes y suplementos nutricionales a través de los centros de salud locales.

    Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones del proyecto, los resultados de una evaluación que llevamos a cabo concluye que los niños participantes del programa son más propensos a sufrir de sobrepeso.

    ¿Qué funcionó bien y qué no con el programa?

    Aprovechando la implementación del programa en un área geográfica estrictamente definida, usamos una regresión discontinua para la evaluación de impacto.

    Con la evaluación encontramos que:

    • la participación efectiva de la población elegible en el proyecto fue muy alta (93%), lo cual evidencia el alto interés por parte de los hogares en recibir servicios de consejería nutricional a través de visitas domiciliarias;
    • las personas a cargo del cuidado de los niños que participaron en el proyecto demostraron tener notablemente más conocimientos sobre los temas cubiertos de salud y nutrición infantil; y,
    • los hogares en los que se intervino se encontraron cambios significativos respecto a los hábitos de higiene y prácticas nutricionales en línea con los consejos recibidos.

    Sin embargo:

    • no encontramos cambios respecto a los indicadores deseados del estado nutricional de los niños en lo referente al crecimiento (talla por edad) y la prevalencia de desnutrición crónica;
    • observamos impactos no deseados como el aumento del peso. De hecho, con la evaluación encontramos que los niños sometidos a la intervención tenían 12,5 puntos porcentuales más de probabilidad de tener sobrepeso que los pares del grupo de control, lo que significa un aumento relativo del 245%.

    ¿Qué aprendimos?

    Primero, es posible que quienes estaban a cargo de los cuidados de los niños hayan seguido el consejo de alimentar a los niños con más micro y macro nutrientes recomendados (como proteína de origen animal rica en hierro) sin que hayan recibido el mensaje de eliminar de la dieta otros componentes no deseados (como los azucares, harinas blancas y el exceso de grasas). Por lo tanto, proyectos de consejería nutricional a hogares deben considerar no solamente aconsejar sobre lo que se debe hacer sino también sobre lo que se debe dejar de hacer.

    Segundo, puede ser que las personas a cargo del cuidado de los niños se sintieran presionados de “mostrar avances” del niño por el monitoreo mensual realizado de talla y peso, centrando su atención en la variable que es más fácil de influir de una visita a otra a corto plazo: el peso. Por lo tanto, se recomienda considerar eliminar de las visitas al hogar el monitoreo del crecimiento en forma de la medición de los niños y en su lugar capacitar al personal de los centros de salud para que las mediciones que forman parte de los chequeos regulares de salud y crecimiento de los niños sean realizadas con mayor calidad y precisión.

    Tercero, en muchas culturas en América Latina y el Caribe prevalece la noción que “un niño gordito es un niño sano”. La población aymará de la ciudad El Alto en Bolivia probablemente no sea la excepción. Para contrarrestar el valor cultural y social del peso en lugar del crecimiento en talla que es mucho más lento y más difícil de percibir, proyectos de consejería nutricional a poblaciones indígenas podrían explorar el uso de nuevos métodos socio-educativos lúdicos, creativos y adaptados al contexto cultural (como títeres, teatros, canciones o poemas con base en personajes y leyendas del lugar) para transmitir mensajes positivos más eficaces sobre la talla de los niños.

    Evitar que proyectos como el estudiado que buscan reducir la desnutrición produzcan efectos no deseados, es una tarea que requiere del seguimiento cuidadoso con evaluaciones rigurosas de los programas. Sobre todo considerando que muchos países de la región ya enfrentan la doble carga nutricional, es decir, desnutrición y anemia persistentes que coexisten con prevalencias crecientes de obesidad y sobrepeso en la población. A partir de los resultados encontrados con esta evaluación, se ha rediseñado el programa, salvando todo lo positivo y reformando los contenidos y estrategias de mensajes para ser más efectivos en las metas de reducir desnutrición crónica y evitar sobrepeso. El proyecto rediseñado se encuentra actualmente en ejecución y será evaluado prospectivamente con un diseño experimental con control aleatorio (RCT por sus siglas en ingles). ¡En un próximo artículo te contaremos de los resultados de la encuesta de línea de base del proyecto rediseñado!

    Acerca de los autores:

    Gastón Gertner es consultor en evaluaciones de impacto en la Oficina de Planificación Estratégica y Desarrollo Efectivo del  Banco Interamericano de Desarrollo.

    Julia Johannsen es especialista sénior en protección social en las oficinas del Banco Interamericano de Desarrollo en Ecuador.

    Sebastián Martínez es economista principal en la Oficina de Planificación Estratégica y Efectividad en el Desarrollo del Banco Interamericano de Desarrollo donde apoya el trabajo de la unidad en evaluaciones de impacto en el sector social, incluyendo temas relacionado a desarrollo humano e infraestructura.

    2 comentarios

    Comentar el artículo

    Categorías
    Archivos