Democratización del transporte público
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    Este blog resalta ideas efectivas en la lucha contra la pobreza y la exclusión, y analiza el impacto de los proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe.
  • Democratización del transporte público

    16
    Dic
    2014

    Por

    Por Sergio Deambrosi

    A pesar de los grandes beneficios que ha traído el sistema de transporte masivo, MIO, en Cali, Colombia, la falta de apropiación del sistema por parte de los caleños presenta un gran desafío para el sistema.

    Democratización del transporte público

    COLOMBIA – Caleños se preparan para abordar el recién inagurado, MetroCali. Foto: David Alejandro Rendón-Wikicommons.

    Hace tan sólo tres años, el tránsito en Cali, la tercera ciudad de Colombia por población, era un caos. Sus calles y avenidas pasaban congestionadas la mayor parte del día, entre otras causas por la proliferación de buses colectivos que se caracterizaban por sus largos tiempos de viaje, su elevado número de accidentes y sus altos niveles de contaminación.

    En 2006 el BID le otorgó a Cali, a través de la República de Colombia, un préstamo de 200 millones de dólares para implementar un proyecto para mejorar la movilidad urbana.

    Su objetivo era organizar un sistema de transporte público moderno, eficiente y confiable, que conectara las áreas donde vive gran parte de la población de ingresos bajos y medios con las zonas donde se concentran las actividades generadoras de empleo y de servicios.

    El Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM) consiste en un conjunto de corredores con carriles segregados y preferenciales destinados exclusivamente para buses de alta y mediana capacidad y alimentadores. Su operadora es MetroCali, una empresa municipal.

    El STIM comenzó a funcionar en forma parcial en el 2009, cuando aún estaban en obra algunas de las vías y estaciones para los nuevos autobuses articulados.

    Para diciembre del 2013, cuando concluyó la fase inicial del proyecto, se habían construido 36 kilómetros de corredores troncales y 153 kilómetros de corredores alimentadores, 55 estaciones de parada y tres terminales de autobuses, además de numerosos puentes peatonales e intersecciones a desnivel.

    Asimismo se construyeron 25 kilómetros de ciclovías y se hicieron numerosas mejoras paisajísticas que cambiaron la fisonomía urbana de Cali.

    Durante ese año el SITM transportó a más de 150 millones de pasajeros – más de 80% de la demanda proyectada. Los tiempos de viaje se redujeron considerablemente: llegar al centro desde el sur de la ciudad se redujo de 65 a 45 minutos, mientras que el trayecto del este al centro se redujo de 32 a 25 minutos.

    El transporte público caleño se ha tornado más eficiente, seguro y cómodo para los pasajeros, disminuyendo la contaminación ambiental y el ruido. Al concluir el proyecto con el BID, MetroCali presentó los resultados de un estudio de evaluación de impacto socio-económico de corto plazo.

    Según encuestas de percepción de la población sobre la calidad del servicio, 64,2% de las personas de menores recursos son usuarios del servicio. Una alta proporción de usuarios reportó estar satisfecha con los tiempos de recorrido de los vehículos (52%), la comodidad (69%), la seguridad (54%) y la atención al cliente (74,4%).

    Durante la construcción, algunos usuarios comentaban así sus impresiones, en testimonios recogidos en video por MetroCali: “El ambiente se ve mejor. Se está armonizando la ciudad. Y se está viendo más descongestión; no va a haber tantos trancones. Ya funcionando todas las rutas, cuando terminen todas las obras, Cali va a ser una mejor ciudad”.

    El SITM hoy continúa en expansión, con la ejecución de obras pendientes y la eliminación progresiva de rutas del viejo sistema colectivo que aún compiten con el actual.

    Sin embargo, aún queda mucho por avanzar. El estudio identificó un bajo nivel de apropiación por parte de la población respecto del sistema, sobre todo en el caso de quienes no usan sus servicios. Ello podría deberse a su percepción sobre problemas en la operación como a retrasos en la implementación.

    Asegurar la apropriación del sistema será clave para la sostenibilidad del proyecto. Dado que si MetroCali no atrae a nuevos usuarios, la tendencia creciente de motorización predominará, sobre todo por la mayor facilidad de acceder a vehículos como las motos.

    El estudio recomendó continuar la socialización del proyecto, poniendo énfasis en la comunicación e información sobre sus beneficios. MetroCali debe ser capaz de responder a mensajes como el de una usuaria que manifestó: “No quiero otro sistema, sino éste como debería ser…”.

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    Esta entrada hace parte de una serie de artículos en este blog sobre efectividad en el desarrollo que resaltan los aprendizajes y experiencias de proyectos y evaluaciones del BID. Para mayor información sobre el diseño, monitoreo y evaluación de los proyectos del BID visite: deo.iadb.org.

    Sergio Deambrosi es Especialista Líder de la División de Transporte del BID. Sergio es ingeniero hidráulico con especialización en Ingeniería Ambiental, y cursos de postgrado en Planificación de Movilidad Urbana y Servicios Públicos. Antes de su ingreso al BID como Especialista en Infraestructura en Honduras, Uruguay y Colombia, fue Gerente de Operaciones del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento en su país, Argentina, y consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

    1 comentario

    • Mila :

      Estimado Sergio, felicitaciones por el articulo. Te agradeceria nos des mayores alcances sobre la definicion de “apropiacion del sistema”. Saludos.

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