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Comiendo agua parte 2 

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virtual waterEn mi adolescencia, mi tío Isaac me hizo descubrir la ciencia ficción y los mundos virtuales, donde el sol era rojo y los elementos eran robóticos.

Como consecuencia de ello, cuando leí por primera vez acerca del “agua virtual” naturalmente esperaba un clon tipo androide escupiendo líquido 3 -D. Y de hecho, hay gente por ahí que trabaja sobre el agua virtual ¡como modelación molecular con representación gráfica tridimensional! (Para los nerds: me refiero a una simulación ab initio basada en potenciales Lennard -Jones y mecánica newtoniana … fuera de broma …).

Sin embargo, saliendo un poco del “agua” dulce e inspirado por un debate “amargo”, sobre la exportación de naranjas en un contexto de escasez del recurso en Israel, en 1993 el profesor “Tony” Allan nos dio un nuevo concepto de agua virtual. En términos sencillos, definió el agua virtual como el agua necesaria para la producción de un producto (es decir, el agua “incorporada” en un producto, no en el sentido real, pero en sentido virtual).

Tuvieron que pasar 10 años para que el concepto fuese reconocido por la comunidad internacional. Pero ¿por qué es tan importante? Resulta que el concepto de agua virtual puede ser útil en dos instancias prácticas:

1)   Comercio de agua virtual: basado en la idea que una importación neta de agua virtual en un país con escasez de agua puede aliviar la presión sobre los recursos hídricos propios de la nación (mucho más conveniente que el comercio voluminosos agua “real “).

2)   Huella hídrica: basada en la idea que el contenido de agua virtual de un producto dice algo sobre el impacto medioambiental de consumir dichowaterfootprint producto. Por ejemplo, la huella se podría definir como el contenido de agua virtual acumulado de todos los bienes y servicios consumidos por un individuo. Incluso se puede calcular como lo ha hecho nuestro colega Federico Basañes en Comiendo agua parte 1 (cabe añadir: un argentino vegetariano).

Sobre esta base, la investigación cuantitativa del agua virtual global ha abierto escenarios interesantes sobre los flujos de comercio de agua virtual internacional.

Ahora, todo esto suena muy atractivo. Pero ¿es tan sencillo?

En realidad, el concepto en sí presenta algunos bemoles. En primer lugar, se puede determinar de dos maneras: ya sea el contenido de agua virtual como el volumen de agua que se utilizó concretamente para producir el producto, el cual dependerá de las condiciones locales de producción (lugar, tiempo de producción, la eficiencia del uso del agua , etc ); y el contenido de agua virtual de un producto siendo la cantidad de agua que se habría requerido para producir el producto en el lugar donde se necesita el producto (este segundo enfoque se basa más en el usuario que el productor).

Mientras que esta dualidad da un margen adicional para un análisis fascinante, por desgracia hay poca convergencia con respecto al enfoque general adoptado. Y aun así, hay mas discordancias: La aplicación del concepto falla en tomar debidamente en cuenta el costo de oportunidad de los volúmenes de agua utilizados (es decir, un mejor uso ambiental, social o económico podría haber ocurrido sino se hubiese utilizado en el proceso de producción determinado). Asimismo, se asume que el agua que se libera mediante la reducción de una actividad de alto consumo de agua sería necesariamente disponibles para su uso en una actividad de intensidad en agua inferior, que puede no ser siempre el caso. Y, por supuesto , no toma en cuenta que un país rico en agua puede importar un producto en lugar de producirlo en el país por diversas razones que no tienen nada que ver con el agua . ¡Más aún , si no se considera que el nivel de eficiencia del uso del agua!

El debate está candente. Por lo tanto , teniendo en cuenta las dificultades en la aplicación del concepto como guía efectiva para los responsables políticos sobre la eficiencia del uso del agua y la sostenibilidad: ¿Qué se supone que debemos hacer con este concepto?¿cuáles son las implicaciones?

A este punto, puedo ofrecer algunas sugerencias:

• Pensemos en ello. El concepto de agua virtual tiene potencial. En primer lugar, se puede crear conciencia en la gente sobre la cantidad de agua que se utiliza en lo que produce un país. Y esta es información útil: por ejemplo, ¡el contenido de agua virtual de la carne de res puede ser 15 veces mayor que la de algunos granos!

• Si queremos ahorrar agua, se puede crear un avatar, y ser totalmente “virtual”. Según un estudio reciente, la producción de un chip de computadora de 32MB de 2 gramos requiere 32kg de agua. Teniendo en cuenta lo que un chip de 32MB puede hacer, esto suena muy conveniente.

• Si usted está preocupado por reducir su huella de carbono tradicional, en algunas circunstancias, puede decidir renunciar a los alimentos con huellas hídricas importantes. Así que, si le ha gustado este post, ¡puede considerar convertirse en flexitariano!

Uncle Isaac and water cyborgs

Eating Water part 2 | Comiendo agua parte 2 

En español aquí

virtual waterIn my teens, uncle Isaac opened my eyes to science fiction and virtual worlds, where the sun was red and the elements were robotic.

As a consequence, when I first read about “virtual water”, I was naturally expecting a cloned cyborg-like flowing 3-D liquid. And indeed, there are people out there working on virtual water as molecular modelation with immersive three-dimensional graphic representation! (For the geeks: we are talking about an ab initio simulation based on Lennard-Jones potential and Newtonian mechanics…no kidding…).

However, out of the “water” blue and inspired by a “sour” debate about export of oranges from water-scarce Israel, in 1993 Professor “Tony” Allan gave us a new concept of Virtual Water. In simple words, he defined virtual water as the water needed for the production of a product (i.e. the water ‘embodied’ in a product, not in real sense, but in virtual sense).

It took 10 years for the concept to be recognized by the international community. But why is it so important? It turns out that virtual water concept can be useful for two major types of practical use:

1)       Virtual water trade, based on the idea that a net import of virtual water in a water-scarce nation can relieve the pressure on the nation’s own water resources (much more convenient than trading bulky “real” water!).

waterfootprint2)       Water footprint, based on the idea that the virtual water content of a product tells something about the environmental impact of consuming the product. For example, the footprint could be defined as the cumulative virtual water content of all goods and services consumed by one individual. You can even calculate it as our colleague Federico Basanes did in Eating water part 1 (worth adding: a vegetarian Argentinian).

 Building on this, quantitative research on global virtual water has opened interesting scenarios on international virtual water trade flows.

Now, that sounds very appealing. But is it so straight-forward?

In truth, the concept does present few caveats. First, it can be determined in two ways. In one approach, the virtual water content is defined as the volume of water that was actually used to produce the product, which will depend on the local production conditions (place, time of production, water use efficiency, etc.). The second approach relies on a user rather than a producer perspective, and defines the virtual water content of a product as the amount of water that would have been required to produce the product at the place where the product is needed.

While this duality does provide additional scope for mesmerizing analyses, unfortunately there is little convergence with respect to the general approach taken. But there are more caveats. Most notably, the concept in its applications fails in properly taking into account the opportunity cost of the volumes of water used (i.e. the best environmental, social or economic use it could have been put towards if it were not used in the given production process). Also, it assumes that water that would be released by reducing a high water use activity would necessarily be available for use in a less water-intensive activity, which may not be always the case. And of course, it does not take into consideration that a water-rich country may import a product instead of producing it domestically for various reasons which have nothing to do with water. And more so, it does not consider the efficiency level of water usage!

The debate is hot. So, considering the difficulties in applying the concept as effective guidance to policy makers regarding water use efficiency and sustainability, what are the implications? What are we supposed to do with this concept?

At this point, I can offer few suggestions:

  • Think about it. The concept of virtual water does have potential. First and foremost, it can make people aware of the quantity of water that goes into what one’s country produces and consumes or exports. And this is quite a piece of information. Consider, for example, that the virtual water content of beef can be 15 times higher than the one for grain!
  • If you want to save water, create an avatar and go totally “virtual.” According to a recent study, the production of a 32-megabyte computer chip of 2 grams requires 32 kg of water. Considering what a 32-MB chip can do, this sounds very convenient!!
  • If you care to decrease your traditional carbon footprint, in some circumstances you may decide to give up water-intensive food. So, if you liked this post, go out there and become flexitarian !

Comentarios 3
  • jorge ducci
    Responder

    esto del water footprint es interesante, pero no hace mucho sentido economico per se.

    Los intercanmbios del comercio exterior se basan en las ventajas comparativas relativas entre los paises, y por ende es muy razonable que paises en la region con disponibilidad relativa alta de agua exporten productos intensivos en agua a otros paises con menos disponibilidad. Asi, por ejemplo, aunque en Mexico hay amplias regiones con bastante escasez, hay otras que si disponen de agua y es bueno que la exporten via sus productos.

    Esto viene de 1776 del libro de Adam Smith, referido al trabajo.

    Si uno siguiera este tipo de logica habria que hacer un labor footprint, un capital footprint, un land footprint, etc… de cada producto, lo cual no hace sentido. Y menos sentido hace pensar que de alguna manera es malo exportar agua??

    el problema, si es que hay uno, radica en que en casi ningun pais el agua en si, como recurso natural crudo, tiene un precio que refleja su costo de oportunidad y escasez, por lo cual hay distorsiones en favor de usar mayor agua que la optima, lo que no favorce a los paises exportadores de agua, pero si a los importadores.

    asi que ojo con el potenciazl mal uso de este tipo de conceptos, y gastsar tiempo en medir cosas que no son muy interesantes, en vez de focalizar los esfuerzos en mejorar y hacer mas eficiente la gestion del agua en todos los paises.

  • jorge ducci
    Responder

    esto del water footprint es interesante, pero no hace mucho sentido economico per se.

    Los intercanmbios del comercio exterior se basan en las ventajas comparativas relativas entre los paises, y por ende es muy razonable que paises en la region con disponibilidad relativa alta de agua exporten productos intensivos en agua a otros paises con menos disponibilidad. Asi, por ejemplo, aunque en Mexico hay amplias regiones con bastante escasez, hay otras que si disponen de agua y es bueno que la exporten via sus productos.

    Esto viene de 1776 del libro de Adam Smith, referido al trabajo.

    Si uno siguiera este tipo de logica habria que hacer un labor footprint, un capital footprint, un land footprint, etc… de cada producto, lo cual no hace sentido. Y menos sentido hace pensar que de alguna manera es malo exportar agua??

    el problema, si es que hay uno, radica en que en casi ningun pais el agua en si, como recurso natural crudo, tiene un precio que refleja su costo de oportunidad y escasez, por lo cual hay distorsiones en favor de usar mayor agua que la optima, lo que no favorce a los paises exportadores de agua, pero si a los importadores.

    asi que ojo con el potenciazl mal uso de este tipo de conceptos, y gastsar tiempo en medir cosas que no son muy interesantes, en vez de focalizar los esfuerzos en mejorar y hacer mas eficiente la gestion del agua en todos los paises.

  • jorge ducci
    Responder

    esto del water footprint es interesante, pero no hace mucho sentido economico per se.

    Los intercanmbios del comercio exterior se basan en las ventajas comparativas relativas entre los paises, y por ende es muy razonable que paises en la region con disponibilidad relativa alta de agua exporten productos intensivos en agua a otros paises con menos disponibilidad. Asi, por ejemplo, aunque en Mexico hay amplias regiones con bastante escasez, hay otras que si disponen de agua y es bueno que la exporten via sus productos.

    Esto viene de 1776 del libro de Adam Smith, referido al trabajo.

    Si uno siguiera este tipo de logica habria que hacer un labor footprint, un capital footprint, un land footprint, etc… de cada producto, lo cual no hace sentido. Y menos sentido hace pensar que de alguna manera es malo exportar agua??

    el problema, si es que hay uno, radica en que en casi ningun pais el agua en si, como recurso natural crudo, tiene un precio que refleja su costo de oportunidad y escasez, por lo cual hay distorsiones en favor de usar mayor agua que la optima, lo que no favorce a los paises exportadores de agua, pero si a los importadores.

    asi que ojo con el potenciazl mal uso de este tipo de conceptos, y gastsar tiempo en medir cosas que no son muy interesantes, en vez de focalizar los esfuerzos en mejorar y hacer mas eficiente la gestion del agua en todos los paises.

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