Hoy es un día histórico en los Estados Unidos. Por primera vez—tras 43 gobiernos masculinos consecutivos—una mujer ha llegado tan cerca de la Presidencia. Pero la baja presencia femenina en la historia de este país no se limita solamente a la Casa Blanca. A enero de 2016, solo 262 de las 1391 alcaldías de Estados Unidos estaban encabezadas por mujeres—es decir, solo un 18%

Hoy también es una fecha importante para el mundo de la planificación urbana: Cada 8 de noviembre, más de 30 países a nivel mundial celebran el Día del Urbanismo, una fecha en la que se reconoce la importancia de la planificación en la creación y mantenimiento de comunidades urbanas sostenibles, y en el que se llama la atención hacia el impacto que el proceso de urbanización tiene sobre el medio ambiente. En el contexto de estos dos eventos tan importantes, ¿qué beneficios tiene la participación de las mujeres en la planificación de las ciudades?

  1. Ciudades más diversas e inclusivas: Estudios demuestran que las mujeres líderes tienden a demostrar mayor compasión y empatía, y a tener un estilo de negociación y liderazgo más inclusivo y menos jerárquico que sus homólogos masculinos. Además, las mujeres sienten un mayor compromiso por promover soluciones a los problemas que enfrentan otras mujeres y los niños. De acuerdo con la OCDE, las mujeres tienden a invertir una mayor proporción de sus ingresos en sus familias y comunidades que los hombres.” En este sentido, la presencia femenina en gobiernos locales favorece la incorporación de nuevos temas y actores que muchas veces no son priorizados en agendas locales.
  1. Ciudades más seguras: Las amenazas de crímenes y violencia afectan particularmente a las mujeres. Planificar y diseñar espacios públicos más seguros para todos los grupos sociales requiere no solo elementos de hardware (iluminación, paisajismo, mobiliario urbano, señalización, entre otros), sino también elementos de software o políticas públicas que tomen en consideración las necesidades y preocupaciones de las mujeres. Para ello, resulta indispensable tomar en cuenta la visión femenina dentro del proceso de planificación urbana.
  1. Ciudades más humanas: Históricamente, las mujeres han estado ligadas a avances en campos tales como la educación, la infraestructura y la salud a nivel local. Esto podría traducirse en mayores niveles de desarrollo humano y calidad de vida en nuestras ciudades.

Además de estas ventajas, el liderazgo femenino ayuda a derribar barreras culturales y estructurales que existen alrededor de quién puede gobernar, y cuáles son las cualidades necesarias para hacerlo. Lograr una mayor participación de mujeres en el gobierno de nuestras ciudades y en la política en general no es algo que se logre de la noche a la mañana. Requiere de iniciativas—tanto públicas como privadas—que empoderen y promuevan el liderazgo de las mujeres, y que cambien la percepción—a veces negativa—de las mujeres en la política.

En 1887, Susanna M. Salter se convirtió en la primera alcaldesa de Argonia, Kansas, y en la primera mujer en liderar una ciudad en Estados Unidos.  Y, hace menos de una semana, Londres escogió a Amy Lamé como su primer night czar—la alcaldesa de la noche—encargada de promover y estimular la economía y vida nocturna de la ciudad.

Tanto de día como de noche, necesitamos más mujeres que atiendan las necesidades de nuestras ciudades y sean embajadoras de nuestro derecho a la ciudad. Ojalá no tengan que pasar casi 130 años para que las mujeres vuelvan a hacer historia política en Estados Unidos.