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Por Xiomara Alemán, Pedro Cueva y Sebastián Insfrán.

El embarazo adolescente se ha convertido en una problemática que obstaculiza el desarrollo de América Latina y el Caribe (ALC). Hoy, la región se encuentra con la segunda mayor tasa de fertilidad adolescente promedio por país a nivel de regiones. Su asociación con un empeoramiento de la salud materno-infantil, así como con la perpetuación de situaciones de vulnerabilidad ha motivado a las autoridades gubernamentales de la región a aumentar sus esfuerzos de prevención en este campo.

A continuación presentamos tres enfoques que han guiado la formulación de políticas de prevención del embarazo adolescente en la región.

  1. Enfoque tradicional: Provisión de información para la toma de decisiones

Tradicionalmente, las intervenciones de prevención se basan en la provisión de educación en salud sexual y reproductiva (SSR) fundamentándose en que un mayor acceso a la información mejoraría la toma de decisiones por parte de los adolescentes, de manera a que puedan evitar por sí mismos conductas de riesgo que resulten en un embarazo no planeado. Sin embargo, como explican Rodriguez y Hopenhayn en un informe preparado para la CEPAL, la provisión de SSR en ocasiones ha tenido un perfil conservador y restrictivo caracterizado por una persistente negación de la autonomía sexual de los adolescentes que condujo al ocultamiento de las relaciones sexuales, además de un acceso limitado a información y servicios relevantes para la prevención de embarazos no deseados.

Es por ello que en la actualidad, los currículos sobre SSR aún mantienen un mensaje sobre la importancia de comportamientos sexuales saludables como la abstinencia sexual o la reducción del número de parejas sexuales, pero se complementan con provisión de información más amplia y moderna sobre una prevención que empodere a los adolescentes en el control en la toma de decisiones basado en información sustantiva. De esta manera los programas se han ido adaptando a la compleja realidad que viven los adolescentes en la región.

En este sentido, en los últimos años se ha prestado especial atención a las características psicosociales de los adolescentes y la mayoría de los programas de educación han incorporado herramientas de negociación y planeación de vida que intentan mejorar capacidades como autoestima, empatía y autocontrol.

Adicionalmente, se observa una tendencia en innovar la provisión de información sobre SSR para hacerlos más amigables y confidenciales para asegurar así un compromiso más activo de los adolescentes. Ejemplos de esto son los servicios complementarios como consejería y atención especializada, distribución de métodos anticonceptivos, actividades extracurriculares recreacionales (deportes, teatro, etc.) y laborales (capacitaciones y pasantías) y la utilización las plataformas digitales y las redes sociales para transmitir estos tipos de mensajes.

  1. Enfoque de derechos: Propiciar un contexto que respete los derechos de los adolescentes

La perspectiva de derechos surge en parte como una reacción contra el enfoque tradicional de prevención enfocado en cambiar el comportamiento de los adolescentes como solución, ya que es muy probable que el contexto que los rodea conspire contra una capacidad real de poder tomar decisiones significativas.

Los expertos que apoyan este enfoque apuntan principalmente al desarrollo de una institucionalidad y un marco sociocultural donde se respeten los derechos fundamentales de las niñas y adolescentes para que dispongan de opciones válidas para tomar decisiones más saludables en relación a su sexualidad y reproducción. Una coyuntura mejorada en este sentido ofrecería oportunidades que permitirían romper con aquella percepción y valoración cultural que la única opción de las niñas y adolescentes para realizarse como mujeres es la maternidad. Esto permitiría una transición exitosa de las mismas a la adultez donde la visualización de un proyecto de vida más amplio es posible.

Entre estas intervenciones se encuentran aquellas que evitan las uniones a edad temprana y la violencia y coacción sexual a partir de un fortalecimiento del marco legal y una disminución de los prejuicios culturales-tradicionales. También aquellas que garantizan una mayor participación escolar en el mediano plazo y oportunidades laborales en el largo plazo como reformas educativas que amplíen el horario escolar o convenios estudiantiles-laborales, entre otros.

En este grupo de intervenciones también se pueden identificar aquellas de sensibilización y comunicación que promuevan una familia empática con la situación de los adolescentes de hoy. Por último, como el fenómeno del embarazo adolescente está asociado con un contexto de vulnerabilidad, en este grupo también se incluirían políticas gubernamentales que intentan mejorar factores socioeconómicos como la pobreza, la desigualdad y el empleo.

Como ejemplo de este tipo de intervenciones se encuentra la reforma educativa llevada a cabo en Chile entre 1997 y 2006, que extendió la jornada escolar de tiempo parcial a tiempo completo. Un estudio sobre este programa estimó que un aumento en 20 puntos porcentuales de la cobertura municipal de escuelas a tiempo completo redujo la probabilidad de embarazo adolescente en aproximadamente un 3%

  1. Enfoque integral: Intervenciones multicomponentes, multisectoriales y multiniveles

Teniendo en cuenta lo expuesto, existe un consenso general en la actualidad de recomendar políticas que puedan integrar ambos aspectos: intervenciones que mejoren la capacidad de tomar decisiones por parte de los adolescentes hacia comportamientos menos riesgosos con aquellas que permitan una coyuntura donde se respeten sus derechos teniendo en cuenta sus deseos, planes e inquietudes y ofreciendo mayores oportunidades que promuevan su desarrollo.

Por lo tanto, de acuerdo a nuestra visión, las políticas de prevención deben caracterizarse como:

a) Multicomponente: Deben presentar criterios transversales mediante múltiples líneas de acción simultánea y complementaria que atiendan diferentes factores de riesgo.

b) Multisectorial: Debe involucrar a sectores gubernamentales, de la sociedad civil y del mundo empresarial en diferentes ámbitos (educación, salud, juventud, etc.) haciendo partícipes a diferentes actores (adolescentes, familia, educadores, servidores comunitarios, agentes sanitarios, etc.).

c) Multinivel: Requiere diferentes decisiones a nivel local/comunitario, departamental/provincial, y nacional.

Este tipo de intervenciones integrales encajan con la noción de que el embarazo adolescente en ALC es un fenómeno complejo por la multiplicidad de factores que lo influencian y que, consecuentemente, deben ser atendidos simultáneamente para ocasionar los impactos deseados.

¿Qué otras medidas y soluciones aportarías para reducir esta problemática en América Latina y el Caribe? Escríbenos un comentario con tu opinión aquí o mencionando a @BIDgente en twitter.

Xiomara Alemán es especialista en protección social en las oficinas del Banco Interamericano de Desarrollo en Venezuela.

Pedro Cueva Rodríguez es licenciado en Economía por las universidades de Oviedo (España) y Maastricht (Países Bajos), con maestría en ‘Economía: Instrumentos del Análisis Económico’. Actualmente trabaja en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

Sebastián Insfrán es economista graduado de la Universidad Nacional de Asunción (Paraguay), con una maestría en desarrollo internacional de la American University (Washington, D.C.). Actualmente es consultor en la División de Salud y Protección Social del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Showing 16 comments
  • John Eric
    Responder

    Saludos;
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    • Cecilia Martinez Gomez
      Cecilia Martinez Gomez
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      Gracias por tu comentario, John.
      Si haces click en el botón de color naranja que dice “+ Compartir” debajo de la foto, se abrirá una pantalla con varias opciones más. Si quieres compartirlo por email, puedes seleccionar “correo” o “e-mail app”. Ambos enviarán el link del artículo por correo electónico a quien indiques. Esperamos que nos sigas leyendo. Saludos.
      Cecilia, Blog Gente Saludable – BID

  • Raquel Valenzuela de Brito
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    Excelente artículo, sin embargo, seria oportuno profundizar el análisis en los ámbitos relacionales de las niñas, niños y adolescentes: en su familia, en la escuela con el personal docentes y sus compañeras y compañeros de estudio, la iglesia a la que los llevan. Además, de los enfoques religiosos sobre el ejercicio de la sexualidad que están instalados en las personas que educan y atienden a las personas adolescentes cuando solicitan orientación: personal de las unidades comunitarias de salud o de salud familiar, en el caso de El Salvador. Gracias por compartir su artículo.

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Muchas gracias por su aportación Raquel. Ya desde la infancia es muy importante el apoyo para la prevención del embarazo adolescente. El enfoque integral con una coordinación institucional adecuada permite comprender y enfrentarse a los retos desde una mejor posición, donde la familia y los círculos que rodean a los niños juegan un papel fundamental. Las instituciones religiosas juegan un papel importante en la prevención del embarazo adolescente. Debe mostrarse respeto y sensibilidad en todo momento con respecto a las creencias de las personas implicadas entendiendo que las creencias religiosas influyen sobre la toma de decisiones en la sexualidad de los jóvenes.

      • Raquel Valenzuela_El Salvador
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        Estoy de acuerdo con usted. Por lo que, le comparto que al menos en mi país y mi experiencia personal, es la visión pecaminosa sobre el ejercicio de la sexualidad en adolescentes, por eso se abstienen de compartir con sus padres la curiosidad que les despierta el tema y se pierde la gran oportunidad de orientarles, así como de situaciones de abuso o de las insinuaciones por parte de personas adultas o entre pares. Le comparto un dato:
        De acuerdo con el estudio de Mapa de embarazos en niñas y adolescentes en El Salvador, 2015 producido por UNFPA. El Salvador, se estima que durante 2015 se registraron 83 478 embarazos a nivel nacional, de los cuales 25 132 correspondieron a niñas y adolescentes entre los 10 y 19
        años de edad. Esto implica que en promedio cada día alrededor de 69 niñas y adolescentes quedaron en estado de embarazo, o lo que es lo mismo, una cada 21 minutos.

        Fuente: Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Ministerio de Salud (MINSAL); Instituto Nacional de Salud (INS); Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU); Consejo Nacional de la Niñez y de la Adolescencia (CONNA); Instituto Nacional de la Juventud (INJUVE),
        Maternidad y Unión en niñas y adolescentes: Consecuencias en la vulneración de sus derechos. El Salvador 2015. Informe Final. San Salvador, El Salvador, noviembre de 2016.

  • Ulises Larrea
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    Saludo la iniciativa de tratar este asunto tan espinoso en el desarrollo humano y de las sociedades de nuestros tiempos, comparto los comentarios planteados, sin embargo la exquisitez de los términos que emplean hacen que los conceptos sean etéreos, es decir muy genéricos.

    Lo concreto es que un embarazo adolescente se produce no por la falta de información escolástica o familiar, dado a que todos condenamos estos embarazos y de seguro que les hablamos a nuestras hijas con la dureza del caso. De igual modo la sociedad denigra a los abusadores, los condena tanto la sociedad como la justicia, sin embargo sigue en crecimiento los índices de dichos embarazos, y creo que la causa de todo ello son los “medios de comunicación” que despiertan el lado libidinoso de los jóvenes por la cantidad de basura que difunden, ensalsan la homosexualidad, difunden con agrado la prostitución, generan morbosidad en torno a casos de crímenes y violaciones, en líneas generales soló difunden las noticias sensacionalistas, dado a que les genera raiting, y así logran vender sus productos, ya sean por medios impresos o audio visuales.

    Estos son los verdaderos culpables de las crisis sociales en todo el mundo, y realmente hace falta un control en la calidad de información que se suministra a la población, sin que ello sea propuesta como una mordaza a la “libertad de expresión”, porque a decir verdad ahora ya no es libertad sino “libertinaje para ganar más dinero”.

    En lo personal hace muchos años que dejé de leer periódicos por salud mental y solo los compro los domingos para llenar los crucigramas y sudokus, y luego el papel lo utilizo para colocarlo en el balcón cuando llueve, limpiar las gotas de agua que salen de la lavadora y para envolver los objetos que envío en las encomiendas, pues entonces para algo sirven los medios de comunicación.

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Muchas gracias por su participación Ulises. Creemos que el problema del embarazo a edad temprana y en adolescente es multi-causal y por tanto son muchos los factores determinantes.
      Si todos los sectores de la sociedad logran coordinarse con un programa integral, los resultados serán, sin dudas, más satisfactorios.

  • Clara
    Responder

    Es importante que en la implementación de estrategias para disminuir el embarazo adolescente se tengan en cuenta estos enfoques y en especial el integral, ya que como bien lo describe tiene un nivel de compromiso amplio de los diferentes actores y por supuesto a los propios adolescentes; existen una serie de trabas estructurales en algunos de nuestros países de latinoamérica que limitan el acceso a insumos para prevenir embarazos y con ello otras infecciones de transmisión sexual afectando sobre todo el logro de sus proyectos de vida. Saludos Clara Buendia

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Muchas gracias Clara por su aportación. Realizar un diagnóstico sobre los problemas contextuales (las trabas estructurales que mencionas), es fundamental para cualquier intervención que pretenda tener éxito en la solución de este fenómeno. Este es un primer paso para que las políticas de prevención al embarazo adolescente mantengan un enfoque integral, que permita involucrar a los adolescentes e implicados en la prevención del embarazo adolescente. También, ayudar a prevenir infecciones de transmisión sexual, la violencia y otros riesgos como el consumo de drogas, entre otros.

  • Juan Drault
    Responder

    Estimados

    Creo que el abordaje es bueno. Es un escenario complejo que no sólo atañe a los sectores de menores recursos, sino que también incluso en sectores medios e incluso de altos ingresos donde también suceden estos embarazos con la diferencia que la salida por la vía del aborto (práctica ilegal al alcance principalmente de familias con poder económico) reduce o distorciona las estadísticas convirtiendo el tema en una estigmatización de las mujeres adolescentes de bajos recursos, que en muchos casos se llega a decir que se embarazan para cobrar un plan social, cuando de la misma manera se podría decir -con ese mismo grado de insensibilidad y violencia- que hay mujeres que se embarazan para vivir una vida de lujos junto a algún multimillonario, no una, sino múltiples veces incluso hacia el final de su adolescencia como esposas o como amantes de hombres casados. Y entonces en la ecuación parece invisibilizarse al hombre, sin el cual no hay embarazo, y parece invisibilizarse la violencia hacia la mujer, y la violencia del mandato social, y la violencia de embarazar y desentenderse, o la violencia familiar de repudiar al adolescente que sin mala intención engendró a ese hijo, y así múltiples violencias físicas, sexuales, religiosas, morales, psicológicas y hasta económicas, interrelacionadas todas entre sí para crear las bases de esta situación, que no puede sistemáticamente ser tratado como problema, porque claramente estaríamos abonando al mandato social e imponiendo una visión por sobre un conjunto social. En síntesis, creo que no hay que perder de vista las múltiples violencias, muy especialmente la de la ausencia o abandono del Estado desde muy temprana edad en un contexto donde se propugna su achicamiento y optimización perdiendo así roles clave en la prevención, asistencia, educación y acompañamiento de largo aliento.

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Muy interesantes estas reflexiones Juan, muchas gracias.
      Normalmente en la sociedad se atribuye a la mujer adolescente todo el peso de la responsabilidad del embarazo, por lo que ella carga con gran parte de las consecuencias asumidas.

      En nuestra región, el embarazo en adolescentes y los actos de violencia suelen estar muy interrelacionados, con situaciones de gran complejidad. Por ello mismo, las estrategias con un enfoque integral tienen en cuenta estos factores y tratan de evitar estos actos de violencia, para así favorecer el empoderamiento de la mujer, y la aceptación y ayuda por parte de la sociedad que rodea a la adolescente.

      No debe perderse la visión de que las políticas de prevención del embarazo adolescente deben dirigirse con una perspectiva de género que involucra a las mujeres, pero también a los hombres, y por ello en el enfoque integral de las mismas también se hace intervención con los hombres –además de las familias, educadores, servidores comunitarios o agentes sanitarios-, puesto que el embarazo es cosa de dos.

      Hace unas semanas publicamos otro post que relata algunas de las distintas consecuencias que los embarazos adolescentes suponen en América Latina y el Caribe. Por si fuera de interés le invitamos a leerlo http://blogs.iadb.org/salud/2016/12/19/madre-adolescente/

  • JOSE REQUILIO CABRERA GAMBOA
    Responder

    Este tema es bastante espinoso pero debo decir que es una realidad en los países subdesarrollados como Colombia donde el 70% de su población es pobre. Hasta que el mundo no le pare bolas a este tema no cambiarán estas cifras. Cuando la plata siga quedando en los que más tienen, siempre va a pasar este flagelo.

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Muchas gracias Jose Requilio. Es cierto que una mayor disponibilidad de recursos facilitaría afrontar este fenómeno.

  • Alaide González
    Responder

    Muy interesante el enfoque del tema, pero la implementación de este tipo de políticas en Latinoamérica resulta tan utópica porque la corrupción ha descapitalizado a los estados. Actualmente no existen recursos para la solución de estos problemas y si los hay se desvían a cuentas privadas.

    Nuestro reto primero es reducir la corrupción, sin dejar de vista todos los problemas que nos impiden impulsarnos al desarrollo.

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Muchas gracias Alaide. Además de una mayor disponibilidad de recursos también es necesaria una buena gestión de los mismos. Como hemos mencionado en comentarios anteriores, un diagnóstico inicial de la situación resulta clave a la hora del diseño de políticas de prevención en este campo. En este sentido, intervenciones que realicen un diagnostico honesto sobre la situación de las instituciones son deseables en cualquier diagnóstico inicial a realizarse. Creemos que el fortalecimiento y la coordinación institucional es fundamental dentro de cualquier política integral a ser diseñada.

  • Víctor Espino
    Responder

    El tema del embarazo adolescente tiene mucho del componente de que los adultos buscan que las niñas y adolescentes pongan en práctica lo que ellos dicen y en este esquema se falla, porque no se escucha a los adolescentes, lo que es vital para que acepten las recomendaciones. Tratemos de vincularnos escuchándonos mutuamente, compartiendo experiencias, sin buscar culpables.
    En Perú se busca reducir los índices, pero lamentablemente, se sigue maltratando la figura de la mujer en la televisión, algunos diarios, representaciones sociales relacionadas a adolescentes de algunas zonas del Perú y no se cambia, ni se busca cambiar y estos factores hacen que todos los programas fracasen.
    El cambio exige que todos los hagamos y no solo las autoridades, a veces pensamos y esperamos que el cambio social venga de fuera y en ocasiones siendo positivo lo cuestionamos, entonces somos el modelo para nuestros niños, niñas y adolescentes: ¡Cambiemos para que ellos cambien!

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