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Por Xiomara Alemán, Pedro Cueva y Sebastián Insfrán.

Una de cada 15 adolescentes de entre 15 y 19 años en América Latina y el Caribe (ALC) es madre. Esto nos convierte en la segunda región del mundo con mayor tasa de fertilidad adolescente, sin que los programas actuales hayan logrado una reducción tan significativa como en otros lugares. Esta elevada tasa resulta en una problemática de alta prioridad. Por ello, es importante que entendamos las consecuencias de un embarazo adolescente no planificado.

Consecuencias en la salud materno-infantil

La Organización Mundial de la Salud señala que en los países de bajo y mediano ingreso, los bebés de madres menores de 20 años tienen un 50% de mayor riesgo de mortalidad prenatal o de muerte durante las primeras semanas de vida con respecto a los hijos de madres de entre 20 y 29 años. Además, la UNFPA ha estimado que 70 mil adolescentes menores de 18 años mueren todos los años por complicaciones durante el embarazo y el parto, lo que equivale a la muerte de 8 adolescentes cada hora en el mundo por estas causas.

Las adolescentes embarazadas y sus bebés corren un riesgo alto de sufrir complicaciones durante el embarazo y el parto, como parto prematuro y bajo peso al nacer, además de complicaciones obstétricas. Adicionalmente, a una de cada 40 adolescentes de entre 15 y 19 años de ALC se practicó en 2008 un aborto en condiciones inseguras.

Escolaridad, integración en el mercado laboral y repercusiones en la economía de un país

La exclusión escolar de la adolescente embarazada es una de las consecuencias más frecuentes e inmediatas. La adolescente generalmente está forzada a encontrar un empleo inadecuado, para el cual no está preparada y que está mal remunerado. Esta circunstancia es un factor de riesgo para caer en pobreza o salir de ella, dado que la deserción escolar está asociada a un bajo desempeño laboral futuro y un proyecto de vida truncado.

En un estudio, se compararon las probabilidades de progresión escolar entre hermanas adolescentes embarazadas y no embarazadas en Chile, detectando que las hermanas que experimentaron embarazo tenían un 18% menos de probabilidades de graduarse en estudios secundarios y un 32% menos de probabilidades de matricularse en educación post-secundaria.

La vulnerabilidad se acentúa por el hecho de que muchos embarazos adolescentes no son planeados. Esto promueve que las futuras madres abandonen los estudios por razones como: el estigma social, presiones socioculturales de contraer matrimonio y presión para tener más hijos. En consecuencia, existe una menor acumulación de capital humano para competir en el mercado laboral.

Indudablemente esto se traduce en un costo económico para el país, puesto que se pierden los ingresos anuales que una mujer joven hubiera ganado a lo largo de su vida en caso de no haber quedado embarazada. Además, esta pérdida se transmite a lo largo del tiempo, creando una trampa de pobreza intergeneracional.

Consecuencias en la transmisión intergeneracional de la pobreza

Si bien el embarazo adolescente dificulta las condiciones socioeconómicas de la madre, esta tendencia permea hacia las siguientes generaciones. Las características del hogar de la adolescente, como un bajo nivel de escolaridad y de ingreso de sus progenitores, y la condición general de pobreza en el hogar influyen en una mayor probabilidad de embarazo a edades tempranas.

Estos costos sociales a nivel de productividad perdida y de asistencia social se traducen en que, por ejemplo, si todas las niñas de Paraguay completaran la escuela secundaria y encontraran un empleo sin quedar previamente embarazadas, se daría un incremento del 12% del Producto Interno Bruto (PIB) anual.

El hecho de que estas adolescentes se encuentren inmersas en situaciones de alta vulnerabilidad, implica que el embarazo observado en ALC a estas edades suele ser producto de violencia de género, ya sea mediante violencia sexual, física, simbólica, psicológica o económica. Esto reduce el empoderamiento de la mujer y hace más probable un segundo embarazo.

Salud mental y suicidio

La estigmatización social de la madre adolescente en un entorno de violencia, pobreza, humillación y sentimiento de desvalorización a su alrededor, pueden aumentar el riesgo de padecer problemas de salud mental, llevando al suicidio en última instancia. Por ejemplo, en El Salvador 1 de cada 2 muertes en embarazadas de entre 10 y 19 años se debe al suicidio.

Implicaciones del embarazo adolescente en la dinámica familiar

En muchos contextos, el hecho de ser madre se percibe con una valoración positiva, en términos de femineidad. Sin embargo, de acuerdo a estudios cualitativos también se percibe como una gran responsabilidad y enormes sacrificios no solamente para las madres, sino también para sus familiares, en particular para la abuela del recién nacido, que como muchos estudios plantean se evidencia en ese rol de la abuela madre. Todo ello, permite considerar que un embarazo no planeado puede suponer una gran problemática para la pareja adolescente; sobre todo si la madre vive en un ambiente de vulnerabilidad y el padre se desentiende de sus responsabilidades.

Existen incentivos sanitarios, socioeconómicos, culturales y hasta morales para que los agentes regionales aúnen esfuerzos en el diseño e implementación de políticas efectivas que puedan desviar esta tendencia y reducir la incidencia del fenómeno. A pesar del esfuerzo realizado, todavía queda un largo camino por recorrer.

¿Cuál es el mayor obstáculo para eliminar el embarazo adolescente no planificado en tu país? ¿Cómo puede evitarse un segundo embarazo no planificado, cuando ya se ha tenido el primero? Comparte lo que puedes hacer para ayudar a terminar con el embarazo adolescente no planificado en la sección de comentarios abajo o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Xiomara Alemán es especialista en protección social en las oficinas del Banco Interamericano de Desarrollo en Venezuela.

Pedro Cueva Rodríguez es licenciado en Economía por las universidades de Oviedo (España) y Maastricht (Países Bajos), con maestría en ‘Economía: Instrumentos del Análisis Económico’. Actualmente trabaja en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

Sebastián Insfrán es economista graduado de la Universidad Nacional de Asunción (Paraguay), con una maestría en desarrollo internacional de la American University (Washington, D.C.). Actualmente es consultor en la División de Salud y Protección Social del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Showing 11 comments
  • Leonardo Ladino
    Responder

    Hizo falta abordar países en conflicto armado. allí la confrontación armada ha sido artífice de la violación de derechos de la mujer, y en donde el madre solterismo es pan de cada día. El plan Colombia fue y ha sido un programa de militarización de territorios campesinos, afros e indígenas en donde grupos armados legales e ilegales han victimizado mujeres menores y adolescentes, abusando sexualmente de ellas y convirtiéndolas en madres solteras, sin mayores oportunidades dada su situación, pero que al mismo tiempo en países como Colombia, en donde se ha politizado cualquier tipo de acceso laboral terminan generando una mayor revictimización de las menores y adolescentes.

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
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      Muchas gracias por su aporte Leonardo. Cada contexto específico de un territorio debe ser estudiado para conseguir hacer una intervención eficaz con el objetivo de evitar el embarazo a edad temprana y en adolescente y conseguir que los derechos de la mujer sean respetados. Colombia no es una excepción y las políticas realizadas deben tener en cuenta la situación vivida por las personas colombianas víctimas del conflicto armado.

  • Arturo Celis
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    Este es un problema de autoregulacion que debe iniciarse en la primera infancia con el aprendizaje y control de las emociones

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Muchas gracias Arturo por su comentario. Totalmente de acuerdo con lo que dices. El embarazo en adolescente es un fenómeno muy complejo y que debe ser tratado desde un punto de vista holístico. No solo desde la infancia, sino que todos los sectores de la sociedad deben involucrarse en una dirección común.

  • Haydée Cabrera
    Responder

    La situación de las niñas, adolescentes y jóvenes en Bolivia, actualmente es muy crítica por el embarazo precoz, y sin embargo no existe una política pública que priorice este problema con educación a edad más temprana bajo un enfoque intersectorial (salud, educación) y participación comunitaria.
    Sería muy importante hacer estudio local con el BID, y socializar esta evidencia que nos sirva a los trabajadores en salud como instrumento de gestión y abogacía velando por los derechos de las niñas + EDUCACIÓN POR FAVOR.

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Muchas gracias Haydée. La situación en Bolivia es muy desafiante puesto que es uno de los países de la región con mayores tasas de embarazo adolescente. Por lo tanto, vemos muy interesante estudiar en profundidad la situación del país y poder ayudar en una mejor actuación. Creemos en el enfoque multisectorial para una estrategia de prevención del embarazo adolescente. También sería necesario contar con una mayor cantidad de estudios a nivel local, y no solo en Bolivia, sino que sería muy útil a nivel general de la región.

  • Matilde
    Responder

    Buenas tardes. Muy bueno el articulo. Definitivamente el embarazo adolescente es una problemática que hay que trabajarla, en Bolivia los índices de embarazo adolescente son muy elevados, según el Ministerio de Salud, cada día tres de cada diez adolescentes se embarazan. Actualmente desde el municipio de La Paz estamos implementando un proyecto dirigido a madres adolescentes donde se trabaja en su proyecto de vida, la prevención de un segundo embarazo y la promoción de que no abandonen la escuela, ya que como se menciona en el artículo muchas de las adolescentes que se embarazan se aíslan socialmente, dejan la escuela e ingresan a espacios laborales precarios, donde muchas veces son explotadas.
    Asimismo considero que es clave trabajar con las madres adolescentes en relación a la crianza de sus hijas e hijos para garantizar que ese niño tenga las mejores oportunidades de desarrollo integral y así se rompan los círculos de pobreza y de desigualdad de oportunidades.

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Muchas gracias Matilde, para nosotros es un placer contar con sus comentarios. Queda mucho por hacer, y como les comentamos también a Haydée en el comentario anterior, Bolivia tiene una situación que considerar diversos aspectos de forma integral.
      Las posibilidades de la exclusión de las jóvenes madres son muy altas, y efectivamente es fundamental proporcionarles un espacio que las haga sentir cómodas y donde puedan contar con una atención y educación adecuada, de forma que puedan tener un proyecto de vida satisfactorio, y también sus hijos puedan crecer en un entorno familiar adecuado y ojalá lograr el distanciamiento del segundo embarazo.
      ¿Podríamos saber de qué proyecto en La Paz se trata? Sería muy interesante contar con sus experiencias. También, por si fuera de interés, le animamos a leer nuestra segunda parte del post, donde se presentan tres enfoques que han guiado la formulación de políticas de prevención del embarazo adolescente en América Latina y el Caribe http://blogs.iadb.org/salud/2017/01/09/prevencion-del-embarazo/

      • Matilde Peres
        Responder

        Buenas tardes. Gracias por el envío del link con los tres enfoques para la prevención del embarazo.

        El proyecto que les comenté se llama Segunda Oportunidad, lo estamos llevando a cabo desde mitad de la gestión 2015 con el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, para responder a la problemática de adolescentes que ya están embarazadas o son madres y brindarles un espacio para ellas.

        Si les interesa les puedo enviar más información y compartir el trabajo que estamos llevando a cabo.

        Saludos
        Matilde

  • Miguel Cuellar
    Responder

    Hay que fortalecer las capacidades de los padres en educación de la salud y sexualidad de sus hijos.
    Hay que desincentvar los mensajes distorcionadores de los medios de comunicación.
    Hay que iniciar programas de educación en salud y sexualidad en la escuela primaria y continuarlos en el primer ciclo de la escuela secundaria.

    • Xiomara, Pedro y Sebastián
      Responder

      Miguel, totalmente de acuerdo con sus comentarios. Sin embargo, creemos que el acento debe considerar el promover la decisión de los jóvenes con base en información. Tanto las instituciones como los medios de comunicación y sociedad-, debemos involucrarnos en esta problemática y tomar una dirección común para que los adolescentes estén informados sobre su prevención y sus consecuencias, y así tomen decisiones de forma consciente.
      Si le interesa leer más acerca de las políticas llevadas a cabo para la prevención del embarazo adolescente, tenemos un nuevo post que presenta tres enfoques que se han llevado a cabo en América Latina y el Caribe http://blogs.iadb.org/salud/2017/01/09/prevencion-del-embarazo/

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