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Por Lala Dehenzelin

El concepto de Industrias Creativas se remonta a  los años 90, y a partir de ahí, el Reino Unido avanza por el mundo con una visión sectorial, que incluye normalmente entre 11 a 13 sectores de las artes, las industrias de contenido y los servicios creativos. Yo prefiero trabajar un concepto más amplio, no sectorial, sino aplicable en todas las áreas de actuación de la sociedad, puesto que hoy día todo tipo de iniciativa solo tendrá valor por sus intangibles, por su propósito.

En promedio, el 75% del valor de un producto o servicio está en sus intangibles, no en la parte “material”, tangible. En la economía tradicional, uno tiene una reserva de valor tangible: un pozo de petróleo, una mina de oro, etc., que son visibles y accesibles. Y al tener un proceso que convierte la materia prima en bienes, se logra generar riquezas. Con la Economía Creativa pasa lo mismo, pero la reserva de valor es intangible y de igual manera necesita ser visible, accesible y -sobretodo- tener procesos que generen riqueza y calidad de vida. Así la Economía Creativa, no es un producto, sino un proceso que une a distintos actores que conforman un ecosistema. Un pieza de artesanía será economía creativa cuando, además del artesano, estén en el proceso quienes van comunicarla; hacerla parte de marketing y de su distribución.

Ejemplos de Economía Creativa hay muchísimos: el turismo, el arte, las industrias del entretenimiento, las fiestas, es decir toda actividad que tiene una experiencia como “materia prima”. También aquello que depende de conocimiento, como las actividades de consultoría, educación e investigación. O todo lo que tiene que ver con la vida comunitaria y sus modos de vida. La Economía Creativa tiene mucho que ver con bienes y servicios ligados al cuidado y desarrollo de la vida comunitaria, la educación, la gestión, la salud, el arte, el ocio, el urbanismo, la ecología etc.

La Economía Creativa en realidad es un campo infinitamente más amplio que aquel ligado a la economía tradicional, basada en recursos materiales. Y seguirá creciendo e innovando con profesiones y áreas que ni siquiera podemos imaginar ahora mismo. Noten por ejemplo la variedad de formas de turismo a partir de los intangibles: turismo religioso, gastronómico, de negocios, social, cultural, de salud, educativo, de intercambios, deportivo, y así un largo etcétera.

La Economía Creativa es estratégica, pues los intangibles son abundantes, se multiplican con el uso y tienen mayor potencial de activación en las comunidades, es decir que generan (buenos) resultados financieros y sociales, culturales y ambientales. Seguramente en un futuro no muy lejano será la estrategia prioritaria de países y comunidades, ya que es una de las únicas formas de garantizar simultáneamente abundancia y sostenibilidad para todos.

 

*Lala Deheinzelin es especialista y consultora internacional en la economía creativa y el desarrollo sostenible. Fundadora y coordinadora del movimiento internacional Crear Futuro.

**Disfruta de la charta TEDxO’Porto de Lala en portugués sobre “Criar estilos de vida sustentáveis”.

***Foto: Sergio Ribero

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