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Hacia el desarrollo efectivo
  • Acerca

    Este blog resalta ideas efectivas en la lucha contra la pobreza y la exclusión, y analiza el impacto de los proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe.
  • Autores
    Francisco MejíaFrancisco Mejía
    Economista principal de evaluacion
    Andrés Gómez-PeñaAndrés Gómez-Peña
    Asociado de Comunicaciones
    Veronica ZavalaVeronica Zavala
    Gerente General, Oficina de Planificación Estratégica y Efectividad en el Desarrollo
    Rosangela BandoRosangela Bando
    Economista
    Bibiana TaboadaBibiana Taboada
    Economista
    Shakirah CossensShakirah Cossens
    Especialista Senior de Evaluación
    Rodolfo StucchiRodolfo Stucchi
    Especialista Senior de Operaciones
    Arturo GalindoArturo Galindo
    Jefe de la División de Desarrollo Estratégico del BID
    Alessandro MaffioliAlessandro Maffioli
    Economista Principal

    Un mestizo, una prueba de ADN y mis orígenes

    15
    Abr
    2014

    Por

    Francisca Llao Pallai es una profesora Mapuche de la Escuela Intercultural Tranamán en la región chilena de la Araucania.

    CHILE | Francisca Llao Pallai es una profesora Mapuche de la Escuela Intercultural Tranamán en la región chilena de la Araucania.

    Según Unicef, hay 29 millones de personas indígenas en América Latina.

    Los pueblos indígenas representan el 6% de la población de América Latina; el otro 94 % está representado por mestizos, afro-descendientes , blancos y otras razas. La gran mayoría de nosotros somos mestizos, una raza fruto de la mezcla de españoles e indígenas.

    Los pueblos indígenas enfrentan muchas dificultades . En países como Guatemala , donde el 40 por ciento de la población total es indígena, ésta se ve afectada por altos índices de pobreza, analfabetismo y bajos niveles de escolaridad. Irónicamente, los mestizos, no siempre sabemos cómo interactuar con las pueblos indígenas. Sabemos muy poco acerca de sus tradiciones y  muchas veces los tratamos como personajes exóticos de un cuento de hadas. Otras veces, simplemente los discriminamos.

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    18 maneras de fracasar

    10
    Abr
    2014

    Por

    complexity esp

    Últimamente en mi viaje diario a la oficina, he estado escuchando libros por audio. En los últimos días he estado leyendo – escuchando –  Flash Boys de Michael Lewis. El libro explica cómo los operadores de “alta frecuencia” en los mercado de valores – sistemas muy complejos – se adelantan (“front running”) a las órdenes de compra por millonésimas de milisegundos. “front running” es como tocar el hombro derecho de la persona frente a ti en la fila para comprar el pescado, y en el nano-segundo antes de que ella se dé la vuelta, colarse por el otro lado, agarrarle el papelito con su pedido, comprar el medio kilo de salmón, darse la vuelta y vendérselo por un precio más alto sin que ella tenga la más mínima idea de qué acaba de pasar. Todo en un nano segundo porque esta transacción tiene lugar en el ciber espacio donde los sistemas de transacciones de las bolsas es una compleja maraña de millones de órdenes simultáneas.

    En el libro hay una excelente discusión sobre cómo fallan los sistemas complejos. Una de las referencias que cita es un artículo corto (parece más un Powerpoint que un artículo académico) que enumera 18 formas en que los sistemas complejos pueden fallar. Creo que complementan muy bien los debates sobre complejidad y economía del desarrollo que Owen Barder ha estado teniendo en su blog (los números 7 y 8 me parecen particularmente convincentes):

    1. Los sistemas complejos son sistemas intrínsecamente peligrosos.
    2. Los sistemas complejos están fuertemente y exitosamente defendidos contra el fracaso.
    3. Una catástrofe requiere múltiples fracasos – los errores puntuales no son suficientes ..
    4. Los sistemas complejos contienen mezclas cambiantes de fallas que están latentes en ellos.
    5. Los sistemas complejos funcionan en modo degradado.
    6. La catástrofe está siempre a la vuelta de la esquina. Lea más…

    Los efectos derrame de la política de innovación: los beneficios no contabilizados

    26
    Mar
    2014

    Por y

    alessandro stuchi innova

    Recientemente, se ha hablado mucho sobre el conocimiento y la innovación como una prioridad clave para los próximos años, tal vez inducida por la menor relevancia que el apoyo financiero tiene para muchos países emergentes. Los organismos multilaterales y bilaterales se han convertido de repente en bancos de conocimiento, prácticas globales, generadores de ideas, desarrolladores de emprendimientos innovadores, etc. En el proceso, se ha puesto un gran énfasis no sólo en la producción de nuevos conocimientos, sino también en la atracción de recursos humanos que pueden añadir algo nuevo a sus habilidades. Como dijo recientemente el Presidente Yong Kim: “el Banco (Mundial) se compromete a mantener todos sus mejores trabajadores. Pero [ ... ] se abrirán posiciones a los de afuera, porque es bueno traer nuevos ojos,” y, añadimos nosotros, nuevas habilidades. Sí, aunque estamos en la era de las redes sociales virtuales, gran parte del conocimiento todavía está incrustado en el cerebro humano y sería difícil de adquirir sin incluir nuevas personas.

    Ciertamente, esto nunca ha sido una gran noticia para aquellas organizaciones que invierten en nuevas ideas. Dado que la gente se mueve ¿Porqué seguir invirtiendo en conocimientos de vanguardia, cuando otras organizaciones pueden hacerse con la mayor parte de esa inversión si contratan a los trabajadores que poseen esos conocimientos?

    Frecuentemente, el apoyo público a la innovación privada se ha justificado sobre esa base. Debido a los flujos de conocimientos, sobre todo porque la gente se mueve, la inversión en conocimiento y el aprendizaje tiene altas externalidades y el sector privado por sí mismo no invitaría lo suficiente en conocimiento e innovación. Por esta razón, muchos gobiernos han adoptado una variedad de instrumentos de política para fomentar la inversión privada en actividades de innovación, incluyendo incentivos fiscales, ya sea en forma de donaciones parciales, líneas de crédito específicas o incentivos fiscales para la inversión en innovación. Lea más…

    Diseñar mejores proyectos: ¿Ciencia o ficción?

    18
    Mar
    2014

    Por

    blog arturo tardis

    A la hora de diseñar políticas y proyectos de desarrollo, todos tenemos muy buenas ideas.

    En el papel, con algún sustento ideológico más o menos ordenado, parecería que muchas ideas podrían mejorar la vida de la población. En la práctica no todo lo que en el papel se ve atractivo, funciona. Sería maravilloso contar con una máquina que nos trasladara al futuro y nos permitiera comprobar si nuestros proyectos y políticas fueron o no las mejores.

    En la serie de televisión británica Doctor Who que lleva 50 años al aire (¡un buen ejemplo de una intervención efectiva!), hay una máquina de tales características llamada el Tardis que le permite al protagonista desplazarse en el tiempo.  Si tuviéramos un Tardis, nuestros proyectos no tendrían pierde. Los podríamos diseñar de manera tal que fuesen 100% efectivos.  Tristemente los economistas no tenemos un Tardis, pero en su defecto tenemos la teoría económica y varios instrumentos de validación empírica, entre ellos las evaluaciones de impacto, que nos ayudan a anticipar los resultados de nuestros proyectos.

    En resumidas cuentas lo que persiguen estas evaluaciones es verificar si una acción tuvo algún impacto sobre las personas que se buscaba ayudar. Las metodologías más utilizadas identifican cambios en alguna dimensión relevante en un grupo de la población que recibe una determinada acción en comparación con otro similar (preferiblemente idéntico) que no la recibe. Esta es una manera empírica de comprobar cuáles ideas funcionan y cuáles no, y constituye un instrumento poderoso para aprender y facilitar la rendición de cuentas, lo cual es de vital importancia para aumentar la efectividad en el desarrollo. Lea más…

    ¿Aprendemos más cuando nos equivocamos?

    11
    Mar
    2014

    Por

    deo2013-cover-final-02-ES-sample

    En 2013 el Banco Interamericano de Desarrollo contribuyó al financiamiento de 168 proyectos por un total de 14 mil millones de dólares. Todos los días nos preguntamos si nuestros  proyectos están contribuyendo  al bienestar de la región, si le están mejorando la calidad de vida a aquellas niñas, campesinos, pensionistas que teníamos en mente cuando diseñamos la intervención, si realmente sabemos que el proyecto fracasó o tuvo éxito, si la información y los métodos con que intentamos medir los logros o las derrotas son rigurosos y, por tanto, certeros.

    Estas son algunas de las preguntas que intentamos contestar con nuestro informe “Panorama de la Efectividad en el Desarrollo”.

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