diversidad
17 mayo 2018

Por qué tú cuentas

 

Por Ria Jordan*

¿Cómo será el mundo laboral en 5 años? ¿en 10?  Ésta fue la interrogante que nos plantearon en un curso en el que recientemente participé. Como especialista en recursos humanos, inevitablemente pensé en cómo serán las organizaciones del futuro. ¿Serán lugares donde prevalecerá la inclusión y la diversidad?

Considero que la respuesta es sí. Las organizaciones y empresas avanzarán hacia una mayor equidad, pero todos tenemos un papel importante en asegurar que esto suceda.

Hoy en día, la globalización está llevando a muchas organizaciones a implementar iniciativas sustanciales para aumentar la diversidad de sus empleados. La migración está afectando el tamaño y la composición de las fuentes de talento, lo que conlleva a una mayor diversidad en el reclutamiento. La firma de consultores Booz Allen realizó un estudio que prevé que para el 2020, 865 millones más de mujeres habrán ingresado a la fuerza laboral, lo que generará un alza en la representación femenina en el mercado.

En el Grupo BID, estamos trabajando con empeño para impulsar ese auge. Hemos mejorado muchas de nuestras políticas y procesos para entender qué condiciones son necesarias para que más mujeres triunfen en sus carreras profesionales. Igualmente, estamos enfocados en generar un espacio de inclusión en el que las personas de diferentes nacionalidades, religiones, orientación sexual y grupos étnicos puedan contribuir a generar un impacto en nuestra misión y en el crecimiento de la organización. Para esto, hemos llevado a cabo talleres de capacitación en cómo gestionar nuestros sesgos inconscientes y en cómo desarrollar nuestra competencia cultural, entre otras iniciativas.

Nuestra meta: promover un espacio de trabajo donde la diversidad es la norma. Sabemos que una fuerza laboral diversa nos convierte en una organización más fuerte. Entre otras cosas, nos permite tener mayor capacidad de resolución de problemas, más flexibilidad y fácil adaptabilidad al cambio, mayor capacidad para responder a clientes globales y desarrollar soluciones innovadoras. Para lograr esto es necesario que los empleados de la organización también tomemos un rol activo, empezando por la autoidentificación. Cuando—como individuos—reconocemos nuestra identidad y diversidad, hacemos posible que las organizaciones entiendan mejor cómo es su población y cómo pueden desarrollar políticas y soluciones a la medida de las necesidades de cada quién.

En el Grupo BID, vemos la autoidentificación como un mecanismo para:

  1. Entender cómo aprovechar mejor las fortalezas de nuestras poblaciones diversas
  2. Conocer sus necesidades para poder hacer más en términos de desarrollo de programas específicos de desarrollo de carrera
  3. Crear programas de capacitación en competencia cultural
  4. Desarrollar nuevos programas de beneficios o beneficios mejorados

Pertenecer es inherente a la condición humana. Todos queremos saber que contamos para algo y que nuestra visión y nuestras opiniones suman. Como mujer afrodescendiente agradezco la oportunidad de ser testigo de cómo mi aporte contribuye a la cultura y al trabajo de la organización en su misión por mejorar vidas.

Sí. Las tendencias indican que en 10 años las organizaciones serán más diversas e inclusivas. Sin embargo, si hoy no trabajamos todos por expresar nuestra diversidad, el camino será más difícil. Sin la data, la empresas e instituciones nunca sabrán dónde enfocar sus esfuerzos de diversidad e inclusión y la línea de meta permanecerá borrosa.

En el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo los invito a que hagamos un esfuerzo concentrado para ponernos de pie y decir: “Yo sí cuento”.

Si te interesa ser parte de una organización diversa y te apasiona mejorar vidas en la región visita este enlace.

 

*Ria Jordan es Asesora de Diversidad e Inclusión en la sede central del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington DC. Nacida en las islas gemelas de la República de Trinidad y Tobago, Ria cuenta con amplia experiencia en recursos humanos y es conocida por su habilidad para resolver problemas y pensar críticamente. Le interesan los temas de derechos humanos, tecnología, productividad y competitividad. Previamente, trabajó en la oficina del BID en Trinidad y Tobago y era responsable de las oficinas en Bahamas, Barbados y Jamaica.

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