16 junio 2016

5 lecciones aprendidas para promover una paternidad activa

Por Francisco Aguayo y Eduardo Kimelman*

Madre proveedora de cuidados, padre proveedor económico. A pesar de la tremenda incorporación de las mujeres al trabajo remunerado en los últimos 25 años en América Latina, cerca de la mitad de la mujeres en edad laboral declara estar fuera de la fuerza de trabajo para atender tareas domésticas y de cuidado. En el caso de los hombres, tan sólo el 3% está en esa situación.

Lo cierto es que mientras las mujeres comenzaban a salir a trabajar, los hombres no han ido entrando en igual medida al terreno del cuidado y lo doméstico. Y eso a pesar de la creciente evidencia de que cuando el padre se involucra en la vida de sus hijas e hijos esto suele impactar positivamente en su desarrollo en diversas áreas.

 ¿Pero cómo hacerlo? ¿Cómo podemos apoyar una paternidad activa? El caso de Chile nos entrega algunas lecciones. Su sistema de protección a la infancia, llamado Chile crece contigo, se ha convertido dentro de América Latina es una especie de laboratorio en la generación de políticas públicas que promueven la participación de los papás en los primeros años de vida desde el sector salud, en prestaciones como los controles prenatales, el parto, los controles de salud hasta los cinco años o las visitas domiciliarias. El estudio de la información recogida durante el programa nos permite ver cómo es la participación de los papás y las barreras que existen (culturales, laborales y de los propios servicios) para que no sea mayor.

Desde las políticas y programas se modelan formas familiares y prácticas de género. También se puede promover un mantenimiento del orden tradicional o su transformación. En el marco del Día del Padre, queremos destacar 5 lecciones del caso chileno para avanzar en una decidida política de paternidad activa, corresponsabilidad y equidad de género desde sectores como el de la salud:

icon1Instalar un enfoque de género y corresponsabilidad que permita dejar atrás la cultura machista y avanzar hacia roles de género intercambiables, donde los papás dediquen mayor tiempo al cuidado. Es clave capacitar a los profesionales y trabajar el tema con los padres y también con las madres.

icon2Considerar al papá desde los programas como un actor relevante cuando se trata de temas como el cuidado y la crianza de hijos e hijas. Ofrecer horarios adecuados para papás que trabajan es muy importante.


diversidadDesarrollar acciones que tengan en cuenta la diversidad de padres y de tipos de familias,
como padres separados, padres adolescentes, padres gay o padres adoptivos, entre otros.


icon4Contar con una oferta de talleres
(preparación al parto, habilidades parentales o apoyo a la crianza) y acciones dirigidas o inclusivas con los papás, así como con materiales formativos tanto para el personal de salud como para los padres. Una experiencia pionera es esta Guía de paternidad activa, en su versión para profesionales y para padres.

mamaY entender que, en ciertos casos, no es posible incorporar al papá desde los programas porque está ausente (reside en otro lugar, está desligado de la familia o no cumple con sus responsabilidades económicas), es muy machista o ejerce violencia contra la madre y/o sus hijas e hijos.

Es importante asumir que los meros cambios en la organización del trabajo no traen de forma automática igualdad de género en el cuidado, la crianza y el ámbito doméstico. Se necesita una verdadera política de paternidad y corresponsabilidad, con enfoque de género, que apunte a compartir la carga de cuidado. Permisos postnatales para padres, trabajo decente y políticas de conciliación como permisos para atender temas de salud y educación de los hijos son fundamentales.

¿Qué experiencias conoces en tu país en programas públicos de paternidad activa? Compártelas y forma parte de este proceso social para conseguir la igualdad de género en el cuidado y la crianza de los hijos e hijas.

*Francisco Aguayo es psicólogo, Magíster en Estudios de Género y Cultura, investigador en paternidad y masculinidades, director de EME y Fundación CulturaSalud. Ha dado apoyo técnico en el tema de paternidad a Chile crece contigo.

*Eduardo Kimelman es sociólogo, investigador en paternidad y masculinidades de EME y Fundación CulturaSalud. Ha dado apoyo técnico en el tema de paternidad a Chile crece contigo.

4 Responses

  1. Leandro Cabello

    Por qué el Cuidado Personal de los hijos es a priori casi un derecho para las madres??… Cuál es el fundamento para que eso se mantenga en el tiempo??. Están comprobadas o testeadas las ventajas de esa situación??

  2. Carlos Pereira

    Al menos en Chile NO es así. El cuidado personal se radica, por disposición directa de la ley, en el padre o madre que resida con el menor. Artículo 225 del código civil: “…los hijos continuarán bajo el cuidado personal del padre o madre con quien estén conviviendo…”. Hubo una ardua pelea, años atrás y liderada por la ONG “Amor de Papá”, para modificar la disposición que señalaba que siempre era de la madre, a todo evento; la cual fue exitosa. En la práctica: si el varón NO se va de la casa, la mujer debe, simplemente, resignarse a que el padre de sus hijos tendrá el mismo rol que ella. He visto casos en que la mamá abandona el hogar, cree que la ley la apoya a todo evento -lo cual no es así- y jamás vuelve a detentar el cuidado personal. En el fondo, se busca no cambiar a los niños de ambiente y que tengan un cuidador estable.

  3. Douglas Salazar

    En Venezuela, que conozca, licencia (remunerada) de catorce días continuos por paternidad, y un día de permiso mensual (también remunerado), durante el primer año del niño(a), para asistir al control pediátrico programado. El sistema judicial, por otra parte, en lo relativo a menores, paternidad, etc (en líneas generales todo el sistema), es muy deficiente.

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