26 junio 2014

¿Posiciones imposibles o mujeres incapaces?

Corea del Sur se redefine en torno a la economía creativa, donde el talento no entiende de género

Por Felipe Buitrago*

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El billete de mayor valor en Corea del Sur, de 50.000 won, tiene la imagen de una mujer. Sin Saimdang (1504-1551) fue una artista y calígrafa coreana

Gran parte de la atención pública, y por tanto de la energía de los diseñadores de política en materia de inclusión, se centra en cómo equilibrar las relaciones entre hombres y mujeres en las industrias y entornos tradicionales, donde el desbalance es más evidente.

Es así que las acciones afirmativas o de discriminación positiva (por ejemplo, las cuotas de contratación) son la solución favorita en la mayoría de las propuestas implementadas o en discusión. Las legislaciones que establecen porcentajes mínimos de mujeres en juntas, parlamentos y posiciones ejecutivas son cada vez más frecuentes.

No obstante, la intención detrás de esta aproximación es vista por algunos como discriminatoria en relación a los hombres, mientras que otros creen que es negativa para la mujer al llevar implícita la idea de incompetencia femenina a la hora de competir en igualdad de condiciones por ciertos espacios, incluso si, como se argumenta, solo lo fuera en el corto plazo mientras se equilibran las cosas. Por otro lado, bien es sabido que no hay nada más permanente que una intervención pública temporal.

Sin dejar de lado por completo los méritos de este modelo de intervención, ¿qué tal si también nos enfocáramos en desarrollar los sectores de la economía y la sociedad en donde la creatividad, la productividad y la iniciativa –la verdadera meritocracia– son valoradas? Éstas son tres áreas en las que las mujeres suelen igualar o superar el rendimiento masculino. Entonces se disminuiría la brecha de género, o incluso se revertiría.

El ejemplo de Corea del Sur

Esta parece ser la conclusión de ideas que toman fuerza tanto en la orilla oriental como occidental del Atlántico. Y no sólo ideas, también acciones. Como la de Corea del Sur de la mano de la primera mujer que dirige el país, la Presidenta Park, donde se viene desarrollando e implementando una iniciativa de largo alcance para redefinir el aparato productivo del país asiático en torno a la economía creativa.

Las actividades creativas en las que se centra la estrategia no responden a modelos tradicionales de organización, ya que su naturaleza es altamente descentralizada y se basa en pequeños emprendimientos y empresas medianas. Es así que lleva implícita la dinámica propia de un ambiente de competencia verdaderamente meritocrática. El propósito es claro: nivelar el terreno de juego, cerrar las brechas de ingreso e insertarse de lleno en la Economía del Conocimiento o Economía Naranja.

Creo que América Latina y el Caribe puede aprender mucho de estas ideas y de la experiencia coreana, si queremos superar las diferencias que hoy nos limitan. Y quizá podamos guardar algunas ideas sobre discriminación positiva para cuando, en algún momento futuro, tengamos que rescatar el rol del hombre en la sociedad.

felipe_buitrago*Felipe Buitrago es consultor de la División de Asuntos Culturales, Solidaridad y Creatividad del BID. Trabaja desde hace más de 11 años en el desarrollo de la Economía Naranja desde varios ángulos: Ministerio de Cultura de Colombia, British Council, Observatorio Iberoamericano de Derecho de Autor, consultor independiente y profesor universitario. Es Economista por la Universidad de Los Andes (Colombia) y posee una Maestría en Políticas Públicas Internacionales de la Johns Hopkins University-SAIS (EE.UU.).

1 Response

  1. Interesante artículo. Un ejemplo a seguir en otros paises en donde es visto poco valorado el rol de la mujer y a su vez el apoyo a la cultura como medio de crecimiento económico del propio pais.

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