Trabajo infantil: dónde estamos y qué falta por hacer

Trabajo infantil: dónde estamos y qué falta por hacer

A pesar de que el trabajo infantil se ha reducido en todo el mundo de forma significativa, todavía estamos lejos de su erradicación. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, aunque el trabajo infantil decreció un 38% entre los años 2000 y 2016, aún alrededor de 152 millones de niños de entre 5 y 17 años se encuentra en esta situación a nivel global. Si bien la región más afectada es África (donde 1 de cada 5 niños trabaja), en América Latina y el Caribe la incidencia de trabajo infantil es alta: alcanza al 7% de los niños. Dos países de la región, Haití y Perú, nos ofrecen evidencia para analizar mejor este fenómeno.

¿Por qué el trabajo infantil es un problema?

Como discutimos en este articulo anterior, al margen de las necesarias consideraciones éticas, el trabajo infantil es preocupante desde la óptica de las políticas sociales por sus potenciales efectos negativos sobre la situación actual y futura tanto de los niños como de sus países. El trabajo infantil reduce la posibilidad de que los niños puedan beneficiarse de la educación, ya sea porque el trabajar les impide ir a la escuela completamente, los lleva a reducir las horas para el estudio en la escuela o en casa, o porque afecta su capacidad de aprendizaje. Llevar a cabo actividades laborales extenuantes o riesgosas pueden afectar la capacidad de aprendizaje y, en general, la salud de los niños. Esta pérdida de acumulación de capital humano tiene efectos directos sobre el bienestar presente y futuro de los niños y de sus hogares, y sobre la productividad y crecimiento de los países en el largo plazo.

¿Quiénes son los más afectados?

La probabilidad que un niño trabaje depende de sus características individuales, las de su hogar y del contexto en el que vive. Los trabajos que los niños realizan también varían con base en estas características. Los datos longitudinales de Young Lives permiten analizar la evolución del trabajo infantil en una muestra de niños en cuatro países en desarrollo, incluido Perú, durante un periodo de 15 años.

Porcentaje de niños en trabajo remunerado

Ver visualización de datos interactiva aquí. Fuente: Young Lives, Perú

El gráfico muestra que la probabilidad de trabajar aumenta con la edad, particularmente después de los 15 años, que es cuando los niños están próximos a terminar la educación secundaria. Se ve también que los niños viviendo en hogares más pobres (tercil inferior) tienen más chances de trabajar que los niños en hogares menos pobres. En un estudio publicado recientemente, encontramos también que el terremoto del 2010 en Haití provocó que los niños provenientes principalmente de hogares más vulnerables estudien menos y trabajen más.

La parte inferior del gráfico muestra que, a edades tempranas, el trabajo infantil consiste mayoritariamente en actividades agrícolas, las que pierden importancia a medida que aumenta la edad de los niños. Existen también importantes diferencias de género en la asignación de trabajo remunerado y doméstico. De acuerdo con los datos de Young Lives para Perú (vea aquí la visualización interactiva) se observa que, a partir de los 10 años, las niñas se dedican a más tareas domesticas que los niños. En el mencionado estudio en Haití encontramos también que, mientras que los niños aumentan relativamente más sus horas de trabajo “para el mercado”, las niñas lo hacen relativamente en actividades domésticas.

Además del nivel de pobreza y la edad y género de los niños, hay otros factores que contribuyen a explicar la existencia del trabajo infantil. Los padres pueden decidir enviar a sus niños a trabajar, en vez de a estudiar, cuando sus expectativas sobre los retornos de la educación son muy bajos, ya sea porque la calidad de la educación es baja o porque los costos de atender a la escuela son altos. Como vemos, las preferencias de los padres también juegan un papel importante. Cuando los recursos son escasos, pueden decidir sacrificar la educación de los niños que consideran que tienen menos chance de beneficiarse de ella (por ejemplo, los que han mostrado peores resultados académicos previamente), de los que tienen más chance de obtener retornos trabajando (por ejemplo, los más fuertes), o diferenciar por otras razones (por ejemplo, por el nivel de cercanía biológica).

¿El trabajo infantil es siempre perjudicial?

Aunque el trabajo infantil excesivo o en actividades peligrosas afecta al bienestar y a la acumulación de capital humano de los niños, existen situaciones en las que resulta difícil calificar al trabajo infantil como perjudicial. Cuando no existen políticas sociales de apoyo, el trabajo infantil puede ser una estrategia familiar necesaria para lidiar con situaciones económicas adversas. Por otra parte, la evidencia cualitativa de Young Lives muestra que algunos niños que trabajan manifiestan orgullo por apoyar económicamente a sus hogares, además de adquirir habilidades y redes laborales.

Para continuar disminuyendo el trabajo infantil es necesario seguir invirtiendo en políticas sociales. Son numerosas las medidas a impulsar: los programas de transferencias condicionadas, destinados a aliviar las restricciones económicas de los hogares; continuar mejorando la cobertura y reducción de los costos para el acceso a la educación y mejorando su calidad; y diseñar políticas focalizadas en aquellos niños en mayor riesgo de trabajar. Es también necesario reforzar los mecanismos de detección y sanción de formas de trabajo infantil que, por su intensidad o por ser peligrosos, ponen en riesgo el bienestar de los niños.

*Este artículo cuenta con la coautoría de Marta Favara.

Marta Favara*Marta Favara es economista dedicada a la investigación sobre desarrollo y comportamiento de niños y adolescentes. Desde 2015 trabaja en la Universidad de Oxford donde lidera la agenda cuantitativa de investigación de Young Lives. Antes de eso, trabajó como economista en la Unidad de Pobreza, Desigualdad y Género para América Latina y el Caribe del Banco Mundial. Es Ph.D. en Economía de la Universidad de Essex. Sus principales áreas de investigación incluyen economía laboral, del comportamiento y del desarrollo.

About the Author

Rafael Novella
Rafael Novella es consultor en la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde coordina las evaluaciones de impacto de la División y colabora en el diálogo con diversos países de la región en temas de capacitación e inserción laboral. Sus principales áreas de interés académico son desarrollo económico, economía laboral y del hogar. Rafael cuenta con un Ph.D. en Economía de la Universidad de Essex, un máster en Economía de la Universidad de Lovaina (KUL) y con un bachillerato en Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Es también investigador afiliado a la Universidad de Oxford (Oxford Department of International Development\Young Lives & Centre on Skills, Knowledge and Organisational Performance) y Middlesex University (Department of Economics). Previamente, Rafael trabajó en el Ministerio de Salud de Perú, en el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), en el Departamento de Economía de la Universidad de Génova y en el Banco Mundial en diversos proyectos de investigación para las regiones de África, Asia y Latinoamérica.
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Artículos escritos por autores invitados. Esta sección está abierta a expertos de los sectores público y privado, de la academia y de otras organizaciones multilaterales que quieran contribuir al debate.

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