Esclavos en el siglo XXI

Foto de Andreas Thell

Foto de Andreas Thell

¿Viste la película ‘Doce años de esclavitud’? Muchos de los que la vimos agradecimos no haber nacido en aquella época en la que un afroamericano podía acabar en una plantación sin que nadie preguntase nada. ¿Verdad que sí? Eso pensaba yo hasta que dejé mi ingenuidad. Espero lograr que te pase lo mismo.

En la película, un violinista acepta un trabajo para tocar con un grupo musical en otra ciudad y acaba drogado y vendido como esclavo. En la vida real, hoy en día, vemos millones de personas que, buscando trabajo, tomaron ofertas laborales interesantes en otras ciudades y países, y terminaron siendo vendidos como esclavos, explotados sexualmente o sencillamente siendo retenidos en trabajos forzosos.

Es difícil saber cuánta gente sufre esta condición en nuestros días. Distintas organizaciones dan cifras que oscilan entre 20 y 30 millones de personas, pero todos aceptan que ese número puede ser más alto. Si comparamos, en México DF o Nueva York vive menos gente que el cálculo más bajo del número total de personas en esclavitud. Y simplemente esto pasa porque la gente no lo sabe y porque la esclavitud es súper lucrativa. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) intentó calcular cuánto dinero genera esta horrible práctica. Su estimado: 150 billones de dólares al año. ¿Sientes que es un problema de los países pobres? Mira esta gráfica del mencionado informe de la OIT.

Fuente: OIT

Fuente: OIT

Correcto. Viste bien. Las economías desarrolladas y la UE son los segundos que más ganancias tienen. Asusta, ¿no?

Otro problema: no necesitas ser pobre o no gozar de un alto nivel de instrucción para caer en esta trampa. Si bien es un factor de riesgo, analizando casos con organizaciones del sector, pudimos ver cómo jóvenes universitarios han caído prisioneros. De hecho, si viste la película, el violinista sabía leer y escribir…

¿Qué hacemos? La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) propone las ‘tres P’: prevención, protección y persecución. Para apoyar este esfuerzo, comparte esta información y, para tu seguridad y la de los demás, aplica la prevención.

Para prevenir, lo primero es buscar trabajo en lugares seguros. Muchos gobiernos, y también el sector privado a nivel de asociaciones de empresarios, cuentan con oficinas y servicios de empleo. También hay oenegés y fundaciones reconocidas que trabajan en el sector. Si existe un registro de otras agencias, usa las registradas. Si no sabes cómo, pregunta. Y avisa a las autoridades si ves algo raro. Algunas ofertas laborales son justamente el cebo que se usa para atraparte.

Segundo: si te dan una oferta laboral demasiado buena para ser verdad, duda de ella. No te digo que no la aceptes, pero revisa un poco más de qué se trata. Averigua sobre la agencia y la empresa que la ofrece. Ante todo analiza el contexto. No hace mucho, un amigo universitario me comentaba que le propusieron una oferta súper buena, y la entrevista de trabajo era en un hotel… Viendo las preguntas del formulario, para ser candidato necesitabas tener buen físico, cierta estatura y no tener parientes en la policía… No necesito decirte más.

Tercero: no te confíes. El 75% de las víctimas son adultos y el 45% son varones. Sus tácticas incluyen fraudes, mentiras, engaños. Si vas a migrar, ten cuidado y abre contacto con el consulado de tu país en el lugar al que vas. Comunícate con organizaciones de migrantes. Mantén contacto con tu familia y asegúrate de que la gente sabe adónde vas. Déjale claro a tu empleador que tu consulado sabe que estás migrando (los consulados defienden hasta a los indocumentados), por lo cual si a tu posible empleador le molesta que lo sepan, por algo será.

Espero que, como yo, hayas perdido la ingenuidad y sepas que queda mucho camino para lograr abolir la esclavitud. Si puedes, difunde información sobre este tema: la OIT tiene un banco de videos en Youtube, y UNODC tiene incluso una radionovela… También hay información en Insight Crime y otras organizaciones que también dan videos y noticias. Intentemos que mucha gente sepa que la esclavitud sigue viva, así podemos luchar contra ella y abolirla de una vez.

 


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About the Author

Manuel Urquidi
Manuel Urquidi es especialista sénior en operaciones en la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Bolivia. Antes de unirse al BID en 2011, Manuel ocupó cargos de asesoría en importantes agencias del gobierno boliviano. Asimismo, coordinó actividades académicas dentro del Programa de Especialización en Desarrollo Económico Comunitario de la Universidad Andina Simón Bolívar. Manuel cuenta con una Maestría en Gerencia de Proyectos de Desarrollo en la Universidad Andina Simón Bolívar de Bolivia, además de Diplomados en Educación Superior, Gobierno y Gestión Pública.

3 Comments on "Esclavos en el siglo XXI"

  1. Me parece muy bien,
    Este artículo en el siglo XXI mucha gente se vive en esclavos de un sistema injusto que solo se dedica hacerles trabajar, si es que consiguen trabajo, de igual sucede con los que no consiguen o los mata de hambre, les lavan el cerebro (alienación) y los convierten en su esclavo y los migrantes y los pueblos indígenas son especialmente vulnerables al trabajo forzoso son abusados físicamente, sexual y mentalmente, que son descontextualizados, incompetentes en los grandes ciudades , las políticas del gobierno no proponen soluciones alternativas es estos casos especiales por eso hay pobreza en la cuidad

  2. Es interesante pero considero que no solo es necesaria una actitud de prevención sino también atacar un poco más otros factores que podrían tener un impacto positivo logrando la disminución de la trata de personas. Para el ejemplo claro de las personas que dejan su país, concretamente en nuestro caso; podría comenzar a darse una educación diferente desde los colegios que además tenga un contenido de generación de estudiantes con espíritu emprendedor permitiendo así un crecimiento económico propio y no la fuga de capital humano que además podría no contar con la educación y conocimiento suficiente para que en otros países se vea limitado a trabajos físicos o de bajo perfil. Para este efecto el estado o gobierno (cual fuese) debería apoyar emprendimientos propios con políticas de disminución de pago de impuestos para jóvenes emprendedores (es una idea), asesoría, eliminación de procesos burocráticos, y otros aspectos que logren incentivar a las nuevas generaciones en el crecimiento propio.
    Obviamente que esta no es una solución que se traduzca en una panacea total al problema así como tampoco mostrara los resultados en un corto plazo, sim embargo seria como iniciar un proceso de cambio filosófico en las generaciones futuras que además de brindar otras ventajas también abordaría con un papel proactivo la trata de personas.

    • Manuel Urquidi Manuel Urquidi | 23 junio 2014 at 9:05 am | Responder

      Estoy completamente de acuerdo, la falta de oportunidades es uno de los factores, necesitamos mejor acceso a oportunidades laborales y tambien de emprendimiento. Necesitamos acceso a informacion sobre las opciones que existen y tambien informacion clara sobre cuales vacantes de empleo son reales. Lastimosamente no solo atrapan gente via empleo, lo que hace que incluso con todo eso seguira existiendo este problema, y de hecho incluso un emprendedor puede verse enganado por una propuesta excelente que resulte ser una trampa.

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