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¿Es la violencia una enfermedad? Lecciones de salud pública en la lucha contra el crimen

¿Es la violencia una enfermedad? A partir del año 2000, el crimen violento en Trinidad y Tobago comenzó a aumentar significativamente. Y ha sido durante los últimos tres años cuando el país ha experimentado un aumento aún más alarmantemente de homicidios. En lo que lleva de año Trinidad y Tobago ha registrado más de 400 asesinatos, lo que supone un aumento de más del 8% respecto al año anterior. La alta tasa de crimen violento tiene importantes costos humanos y económicos para el país. De hecho, en su Informe de Competitividad Global de 2018, el Foro Económico Mundial clasificó a Trinidad y Tobago entre los países más peligrosos del mundo en homicidios: ocupa el puesto 134 entre 140 economías mundiales, y quinta en términos regionales en América Latina y el Caribe.

En los últimos años, el gobierno de Trinidad y Tobago ha tomado importantes medidas para frenar la violencia y los homicidios -tales como el patrullaje en puntos calientes, el desarrollo de una policía comunitaria conocido como “Corazones y Mentes”, y el recientemente aprobado Programa Nacional de Prevención del Delito que busca involucrar a gobiernos municipales, el sector privado y la sociedad civil. Sin embargo, hasta este momento no existía evidencia que demostrara la eficacia de estos programas en la reducción de homicidios.

¿Es la violencia una enfermedad?

Un informe recién publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo indica que Trinidad y Tobago podría tener en sus manos una solución a la lacra de homicidios. El informe es el resultado de una extensa evaluación de tres años del Project REASON, un programa local que utilizó la metodología de Cure Violence para reducir la tasa de homicidios, lesiones y tiroteos. Cure Violence utiliza un enfoque para prevenir la “transmisión” de delitos violentos que aplica métodos propios del ámbito de la salud pública. El modelo fundamentalmente se basa en (1) interrumpir la transmisión de la enfermedad, (2) reducir la probabilidad de mayor riesgo y (3) cambiar las normas de la comunidad.

“El programa de Cure Violence considera la violencia como una enfermedad y aplica métodos propios del ámbito de la salud pública”

Project REASON fue una intervención financiada por el Programa de Seguridad Ciudadana (CSP) del Ministerio de Seguridad Nacional, que trabajó para reducir el crimen y la violencia dentro de 36 comunidades catalogadas de alto riesgo entre los años 2015 y 2017. El programa tenía los siguientes objetivos:

  • Prevenir daños y reducir la tasa de heridos vinculados a la violencia dearmas de fuego.
  • Prevenir proactivamente la escalada de tensión que puede conducir a escenarios de violencia.
  • Reducir la probabilidad de que individuos de alto riesgo se involucren en conductas criminales y antisociales.
  • Mejorar la percepción pública de seguridad ciudadana.
  • Mejorar la colaboración entre las partes interesadas para mejorar la eficiencia en la prestación de servicios relacionados con la prevención de la violencia.

El personal fue seleccionado en función de su conexión personal con las comunidades, y su tarea principal era identificar conflictos potencialmente violentos y mediarlos para prevenir su escalada en actos violentos.

La evaluación de impacto del proyecto arrojó los siguientes hallazgos:

  • La tasa de delitos violentos en las comunidades donde se implementó la metodología Cure Violence fue un 45% más baja que en aquellas zonas fuera del alcance del proyecto.
  • Las llamadas a la policía por asesinatos, tiroteos y heridos disminuyeron un 22%, mientras que en aquellas zonas donde el proyecto de Cure Violence no se implementó aumentaron un 10%.
  • El Hospital General de Puerto España, que es el centro hospitalario más cercano al área de intervención, experimentó una reducción media de aproximadamente el 38,7% en el número de admisiones por heridas de bala.

Los hallazgos de la evaluación del proceso y el análisis de costo-efectividad también son muy positivos. En concreto, el costo aproximado ($ 3,500 a $ 4,500) por cada delito grave evitado es relativamente bajo dados los costos profundos de la violencia en Trinidad y Tobago, tanto en términos humanos como económicos. La publicación BID, “Mejores gastos para mejores vidas: cómo América Latina y el Caribe pueden hacer más con menos“, argumenta que los países de ALC deben aprender a gastar mejor en la reducción de la delincuencia, invirtiendo en programas y políticas que utilicen “metodologías preventivas y punitivas respaldados por evidencia científica de su impacto en el crimen”. En esa misma línea, el caso de Trinidad y Tobago con Cure Violence proporciona evidencia de que existen soluciones para prevenir el crimen que pueden ser efectivas y asequibles.

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Sobre el autor
Dana Michael King es de nacionalidad estadounidense, egresada de Barnard College, Columbia University en Nueva York. Posee un Juris Doctor de Harvard Law School en Cambridge, Massachusetts. Tiene más de 10 años de experiencia en desarrollo internacional con el Banco Interamericano de Desarrollo, donde ha trabajado como Especialista Senior de Modernización del Estado, liderando la supervisión e identificación de proyectos en Trinidad y Tobago, Jamaica, Panamá, Nicaragua, Belice, Surinam, Guyana, y Haití. Antes de entrar al Banco, trabajaba como abogada en transacciones de Proyect Finance con Shearman & Sterling LLP en Nueva York. Actualmente, está basada en Panamá donde dirige la implementación de estudios regionales sobre seguridad ciudadana y supervisa proyectos de tres países en Centroamérica.

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